Lecturas del 15 de Diciembre del 2018 (Sábado de la segunda semana de Adviento)

Las lecturas de hoy nos invita a pedir al Señor que nos ayude a reconocerlo en nuestras vidas y en los sucesos cotidianos. Que nos ayude a hacer lo que Él quiere, en lugar de actuar como esos ciegos espirituales del evangelio, “que han hecho todo lo que han querido”, y no supieron reconocer a Juan Bautista, como el Precursor del Señor.

Lecturas del 14 de Diciembre del 2018 (Viernes de la segunda semana de Adviento)

El apóstol Santiago, en el Cáp 3 de su carta nos dice: Poniendo un freno en la boca del caballo podemos dominarlo, y sometemos así todo su cuerpo. Lo mismo ocurre con los barcos: con un pequeño timón el piloto los maneja como quiere, por grandes que sean, aun bajo fuertes vientos. Así también la lengua es algo pequeño pero puede mucho; aquí tienen una llama que devora bosques. La lengua es un fuego, y es un mundo de maldad; rige nuestro organismo y mancha a toda la persona: el fuego del infierno se mete en ella y lo transmite a toda nuestra vida. Animales salvajes y pájaros, reptiles y animales marinos de toda clase han sido y de hecho son dominados por la raza humana. Pero nadie ha sido capaz de dominar la lengua. Es un azote que no se puede detener, un derrame de veneno mortal. Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios. De la misma boca salen la bendición y la maldición. Hermanos, esto no puede ser así. ¿Es que puede brotar de la misma fuente agua dulce y agua amarga? La higuera no puede producir aceitunas ni la vid higos, y lo salobre no dará agua dulce. Poniendo un freno en la boca del caballo podemos dominarlo, y sometemos así todo su cuerpo. Lo mismo ocurre con los barcos: con un pequeño timón el piloto los maneja como quiere, por grandes que sean, aun bajo fuertes vientos. Así también la lengua es algo pequeño pero puede mucho; aquí tienen una llama que devora bosques. La lengua es un fuego, y es un mundo de maldad; rige nuestro organismo y mancha a toda la persona: el fuego del infierno se mete en ella y lo transmite a toda nuestra vida. Animales salvajes y pájaros, reptiles y animales marinos de toda clase han sido y de hecho son dominados por la raza humana. Pero nadie ha sido capaz de dominar la lengua. Es un azote que no se puede detener, un derrame de veneno mortal. Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios. De la misma boca salen la bendición y la maldición. Hoy vamos a pedirle a María nuestra Madre, que nos haga mas caritativos y nos de la fuerza de voluntad para poder dominar nuestras palabras, de tal forma que cuando no podamos alabar las acciones de alguien, sepanos guardar silencio.

Lecturas del 13 de Diciembre del 2018 (Jueves de la segunda semana de Adviento)

Por lo general deberemos luchar en cosas pequeñas y cotidianas de todos los días: cumplir con puntualidad nuestras obligaciones, sonreír a quien lo necesite, ayudar a quien nos busca, practicar la justicia, dedicar el tiempo necesario a la oración. Jesús nos dice: “quién es fiel en lo poco, también lo es en lo mucho, y quién es injusto en lo poco, también lo es en lo mucho”. Nuestro amor a Dios y a nuestro prójimo se manifiesta recomenzando muchas veces en este esfuerzo diario para no dejarnos vencer por la comodidad, la pereza y el egoísmo. Debemos recomenzar siempre, aún después de los fracasos pasajeros. Debemos ser constantes. El fundamento de nuestra esperanza está en que el Señor desea que recomencemos de nuevo cada vez que hemos tenido un fracaso. Escuchemos a Jesús que nos dice: Recomienza de nuevo, especialmente en estos días en que la Navidad se acerca.

Lecturas del 12 de Diciembre del 2018 (Miércoles de la segunda semana de Adviento)

Cuando nos toque la cruz, debemos acordarnos de San Francisco de Sales, que decía que las abejas, mientras están fabricando la miel, se alimentan de cosas amargas, por eso también nosotros, a veces para fabricar la miel de las virtudes y acercarnos al camino del Señor, pasamos momentos de amargura o de aflicciones. En esos momentos, no nos olvidemos de Jesús cuando nos dice: vengan a mí todos los que están cargados y agobiados que yo los aliviaré. Pidamos hoy a María que sepamos llevar nuestros sufrimientos y amarguras por amor a la cruz de Cristo, para así encontrar paz.

Homilía del martes 11 de diciembre de 2018, II ADVIENTO

Para Jesús, cada oveja es una persona amada, acogida, cuidada, conducida. Y su preocupación parte de esas actitudes, decididas en su misericordia. La oveja se puede perder por muchos motivos. Uno es por rechazo al pastor. Esto es lo que Jesús destaca. Aunque lo hayamos rechazado, puesto en un lugar secundario, considerarlo objeto de folclore, Él no deja de amarnos ni de buscar volver a estar juntos. Y encontrarnos es su gozo.

Lecturas del 11 de Diciembre del 2018 (Martes de la segunda semana de Adviento)

Jesús nos ama a cada uno tal como somos, con todos nuestros defectos y debilidades. Jesús nos ama, pero no nos idealiza, El nos ve a cada uno con nuestras contradicciones y flaquezas, pero espera nuestro arrepentimiento para perdonarnos. Cristo conoce lo que hay dentro del hombre. Sólo El lo conoce y así lo ama. Así nos ama. Pidamos a María que cada vez que nos alejamos, nos dejemos encontrar rápidamente por el Señor y volvamos a estar más cerca de Él.

Lecturas del 10 de Diciembre del 2018 (Lunes de la segunda semana de Adviento)

Cuantos amigos nuestros son como el paralítico que bajaron sus amigos por el techo para presentarlo ante Jesús. No conocen al Señor. Son incapaces de caminar y necesitan una mano amiga que los ponga delante de El.
Pidamos hoy al Señor, la fe de estos hombres valientes, La fe y la audacia. Que no nos detengamos nunca cuando el ambiente sea contrario y se oponga a nuestro apostolado.

Lecturas del 9 de Diciembre del 2018 (Domingo de Segunda Semana de Adviento)

Que bueno sería que para prepararnos para la llegada del Señor en la próxima Navidad, dentro de unas pocas semanas, nos propongamos algún propósito semanal para ayudar a nuestro prójimo y prepararnos interiormente. Podríamos visitar algún enfermo, ayudar en alguna tarea de la parroquia, confesarnos y comulgar, rezar más, llevar a nuestros hijos a presenciar con recogimiento algún pesebre viviente. Pidamos a María y a San José, que tan esmeradamente prepararon en sus corazones la llegada de Jesús, que nos ayuden a que en nuestras familias todos nos dispongamos a recibirlo como ellos.

Lecturas del 8 de Diciembre del 2018 (Sábado de la Primera Semana de Adviento)

Todos somos llamados a la más total y perfecta santidad, como María, por eso la fiesta de hoy es un llamamiento y un recuerdo de la exigencia del bautismo: una vida nueva en santidad, porque fuimos concebidos como hijos de Dios. Si no nos ponemos hoy esta exigencia, el festejo de la Inmaculada Concepción está vacío de contenido. Pidámosle a María que podamos a ejemplo suyo ofrecerle a Dios nuestra vida con un sí generoso y decidido.

Lecturas del 2 de Diciembre del 2018 (Domingo de la Primera Semana de Adviento)

Se cuenta que un discípulo le preguntó a su maestro ¿Qué sabía de Dios? El maestro le contestó: Sé que Dios me ama. Que te ama. ¿Y nada más? le dijo el discípulo. Nada más, pero con es sé todo lo que necesito saber y puedo sobrellevar todo lo que ignoro de El. Sería terrible, saber todo lo que desconozco de Dios, pero ignorar que me ama. En este Adviento, vamos a pedirle al Señor la gracia de tener la certeza de que nos ama, para que así en nuestra vida reine la esperanza.

Lecturas del 1 de Diciembre del 2018 (Sábado de la Semana 34)

Si trabajamos sin orar, llegamos rápidamente al agotamiento y al cansancio desalentador. Si oramos sin trabajar, nuestra oración pierde su eficacia. Orar no es decir muchas palabras o pronunciar muchas fórmulas o rezos. Orar es ponerse en presencia de Dios y hablarle con palabras sencillas, como son siempre las palabras que brotan de un corazón sincero. Y finalmente, orar es hacer silencio en nosotros mismos para escuchar la Palabra de Dios que nos habla en el fondo de nuestros corazones. Vamos a pedir al Jesús como Samuel: Habla Señor que tu siervo escucha, y a María, Señora del Silencio y de la Escucha, que nos enseñe a hacer silencio para poder dialogar con el Señor.

Lecturas del 30 de Noviembre del 2018 Viernes de la Semana 34)

Dios es sorpresivo en sus llamados. Y es absolutamente libre de llamar a quien quiera, dónde Él quiera y como Él quiera. Y ese llamado, esa vocación, es en primer lugar para estar al lado de Jesús, para gozar de su intimidad. Sólo después se puede salir a “pescar” hombres, porque se necesita compartir el gozo de estar junto a Jesús, atrayendo otros hombres hacia Él. Nadie nace pescador de hombres, es el Señor el que hace pescadores de hombres. Y es un oficio que hay que aprender como cualquier otro. La vocación es un llamado que tenemos que saber escuchar, que tenemos que distinguir. Es tarea de todos, ayudar a nuestros jóvenes a discernir su vocación y apoyarlos totalmente si esa vocación es seguir al Señor desde el sacerdocio.