Homilía del viernes 19 octubre de 2018, XXVIII ORDINARIO

Por la fe sabemos que la predicación del Evangelio tiene su fuerza y dinamismo propios y resuena en todo el mundo. No podrá ser callado. Por la misericordia del Padre, somos llamados a la conversión y predicación permanentes. A través de Pablo, el Espíritu Santo nos recuerda cuál es nuestra identidad, la de los hijos de Dios. Somos herederos con el Hijo, Jesucristo, de su Reinado. Y quienes reciben a Jesucristo por nuestro testimonio, tienen la misma herencia.

Lecturas del 19 de Octubre del 2018 (Viernes de la Semana 28)

En estos tiempos está de moda hablar de ser sinceros, de ser auténticos, de ser uno mismo o palabras parecidas. Sin embargo, con frecuencia la gente tiende a ocultarse en el anonimato y a disfrazar la intención verdadera de los actos que realiza. Es una condición del cristiano ser sinceros. Y necesitamos ser sinceros, antes que nada, ante Dios. Además, tenemos que ser sinceros con nosotros mismos y después, con los demás. A los demás, e incluso a nosotros mismos, podemos momentáneamente llegar a engañarnos. En cambio, a Dios, no lograremos engañarlo ni siquiera por un instante. A todos, alguna vez, nos da miedo aceptar la verdad, porque puede ser exigente y comprometida. Y entonces cedemos a la tentación de emplear el disimulo, el pequeño engaño o la verdad a medias. Otras veces, le cambiamos el nombre a las cosas para que no resulte tan evidente decir la verdad tal cual es. Esta no es una manera cristiana de comportarse. La sinceridad debe ser para los católicos una virtud de primer orden, y necesitamos vivirla hasta las últimas consecuencias.

Homilía del jueves 18 octubre de 2018, XXVIII ORDINARIO

¿Por qué Jesús da tantos detalles a los misioneros? Porque se trata del Reino, el don de Dios para el mundo. No se trata de un invento humano como doctrina filosófica o ideología. Sino de la vida que viene del Padre en Cristo por el Espíritu Santo. Así, Lucas detalla la exigencia de la pobreza, el abandonarse al contenido de la misión, el Reino. No puede el discípulo misionero pensar en la ganancia ni en el confort, el bien personal inmediato. Para eso no es la misión. La vida de entrega, soportando las adversidades, es una expresión de la fe en Jesucristo.

Lecturas del 18 de Octubre del k2018 (Jueves de la Semana 28)

El evangelio habla de misioneros itinerantes, como eran necesarios en las primeras épocas de la Iglesia y también hoy cuando hay que llevar el mensaje a otros lugares. Pero nosotros, tenemos un lugar y un ámbito dónde testimoniar nuestra fe. Primero en nuestra familia, después nuestro trabajo o la escuela. Tal vez sea en la política, si es allí dónde actuamos. En estos tiempos se necesitan más que nunca, apóstoles y profetas que en el medio del mundo hablen de Dios y hablen en Nombre de Dios. El mundo necesita que alguien, con su palabra y su ejemplo le muestre el camino de la verdad.Y ese alguien somos cada uno de nosotros. Hoy vamos a decirle al Señor que estamos dispuestos a asumir nuestra misión de renovar el mundo y facilitar que su Reino se haga presente. Que María nuestra madre, nos ayude a entregarnos generosamente a Cristo y unirnos a su misión.

Lecturas del 16 de Octubre del 2018 (Martes de la Semana 28)

Jesús quiere en nosotros una limpieza interior. Lo que ensucia al hombre no es el “polvo”, es la maldad. Jesús nos insiste: la impureza no consiste en quebrantar algunos de los ritos externos, sino en la actitud interna. El ritualismo está muy metido entre nosotros. La gente muchas veces quiere que se bendigan sus casas, asiste a las procesiones, cuentan con el poder del agua bendita. Se contentan con una religión de cosas exteriores. Pero muchos no quieren sin embargo cambiar su corazón. El Señor no quiere hipócritas, quiere veracidad, quiere que nos limpiemos por dentro. Pidamos a la Virgen María, en quien no hay ni la menor sombra de doblez, que nos ayude a ser siempre veraces y sinceros con el Señor, con nosotros mismos y con nuestros hermanos, y que nos libre de la soberbia y la envidia, que son el origen de la hipocresía y la falsedad.

Homilía del lunes 15 octubre de 2018, XXVIII ORDINARIO

Tenemos la capacidad de asombro. Ya es difícil asombrarnos porque la tecnología de la imagen nos llena de realidades extraordinarias. La simplicidad de corazón nos permite asombrarnos a partir de realidades cotidianas que encontramos en la naturaleza, en personas, de modo especial en los niños. ¿Cuántas veces hemos vuelto a ser niños ante un niño? Nos atrae su condición de inocencia, simplicidad, creatividad.

Lecturas del 15 de Octubre del 2018 (Lunes de la Semana 28)

Cada uno de nosotros, los cristianos somos la señal de Jesús en el mundo. Así como Jesús fue el signo del Padre y dijo: El que me ha visto a mí, ha visto al Padre, así cuando nos ven a nosotros, deben ver a Cristo. El mundo no acepta sino lo que ve, por eso para aceptar a Dios, es preciso que lo vea, y cada uno de nosotros, somos los encargados de hacer visible a Dios, de mostrar a Dios. Jesucristo no nos pide que lo admiremos, ni sólo que lo imitemos. Jesucristo nos pide que nos dejemos transformar en Él. Pidamos hoy al Señor que en nosotros haya verdadera conversión para que quien nos vea le vea a Él.

Lecturas del 12 de Octubre del 2018 (Viernes de la Semana 27)

Tal vez en nuestras vida de cristianos mediocres, hay un demonio mudo, que nos impide jugarnos por Cristo, confesarlo delante de los hombres. Decía Pablo VI, que muchos cristianos estamos poseídos de ese demonio mudo, del miedo, de la falsa prudencia, de la falta de audacia necesaria para dar testimonio de la fe. Somos cristianos sin voz. Y el Señor hoy nos llama a decidirnos por Él, y a recoger con Él, ser vínculos de unión. Para recoger, para unir, se necesita mucha caridad y mucho amor. Es el amor el que une a los que se aman. Para desparramar sólo se necesita dejarse llevar por el egoísmo y la soberbia. Si en nosotros prevalece el Yo, vamos a desunir. Si en nosotros prevalece Jesús, nos estrechamos más con Jesús, y así nos unimos con todos aquellos que están también en Jesús.