Homilía del sábado 16 de Diciembre, II ADVIENTO

Esta segunda semana de adviento nos va poniendo no tanto en una situación de fiesta cuanto de un serio examen de conciencia. Los días se acortan para que el Señor llegue y es preciso tomar decisiones claras para ir hacia Él. Nosotros estamos atraídos fuertemente por el ambiente comercial y festivo superficial, y no vemos lo que va sucediendo en el interior de cada uno ante la presencia del Dios misericordioso. Podemos estar rechazando su presencia sin darnos cuenta al no decidir un cambio de vida serio, definitivo. El Señor llega como justo juez, revisemos si en nuestras decisiones estamos listos para recibirlo. Veamos si estamos creando un ambiente de reconciliación en nuestra familia. Si estamos participando en nuestra sociedad por la justicia y el derecho. Si nuestro esquema de valores tiene al centro el reinado de Dios.

Lecturas del 15 de Diciembre del 2017 (Viernes de la segunda semana de Adviento)

El apóstol Santiago, en el Cáp 3 de su carta nos dice: Poniendo un freno en la boca del caballo podemos dominarlo, y sometemos así todo su cuerpo. Lo mismo ocurre con los barcos: con un pequeño timón el piloto los maneja como quiere, por grandes que sean, aun bajo fuertes vientos. Así también la lengua es algo pequeño pero puede mucho; aquí tienen una llama que devora bosques. La lengua es un fuego, y es un mundo de maldad; rige nuestro organismo y mancha a toda la persona: el fuego del infierno se mete en ella y lo transmite a toda nuestra vida. Animales salvajes y pájaros, reptiles y animales marinos de toda clase han sido y de hecho son dominados por la raza humana. Pero nadie ha sido capaz de dominar la lengua. Es un azote que no se puede detener, un derrame de veneno mortal. Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios. De la misma boca salen la bendición y la maldición. Hermanos, esto no puede ser así. ¿Es que puede brotar de la misma fuente agua dulce y agua amarga? La higuera no puede producir aceitunas ni la vid higos, y lo salobre no dará agua dulce. Hoy vamos a pedirle a María nuestra Madre, que nos haga mas caritativos y nos de la fuerza de voluntad para poder dominar nuestras palabras, de tal forma que cuando no podamos alabar las acciones de alguien, sepamos guardar silencio.

Lecturas del 14 de Diciembre del 2017 (Jueves de la segunda semana de Adviento)

El tiempo de Adviento es especialmente propicio para hacer propósitos de luchar contra nuestros defectos. Esa lucha es fortaleza y audacia, también para confesar nuestra fe en el ambiente en que vivimos. Por lo general deberemos luchar en cosas pequeñas y cotidianas de todos los días: cumplir con puntualidad nuestras obligaciones, sonreír a quien lo necesite, ayudar a quien nos busca, practicar la justicia, dedicar el tiempo necesario a la oración. Jesús nos dice: “quién es fiel en lo poco, también lo es en lo mucho, y quién es injusto en lo poco, también lo es en lo mucho”.

Lecturas del 13 de Diciembre del 2017 (Miércoles de la segunda semana de Adviento)

Cuando nos toque la cruz, debemos acordarnos de San Francisco de Sales, que decía que las abejas, mientras están fabricando la miel, se alimentan de cosas amargas, por eso también nosotros, a veces para fabricar la miel de las virtudes y acercarnos al camino del Señor, pasamos momentos de amargura o de aflicciones. En esos momentos, no nos olvidemos de Jesús cuando nos dice: vengan a mí todos los que están cargados y agobiados que yo los aliviaré. Pidamos hoy a María que sepamos llevar nuestros sufrimientos y amarguras por amor a la cruz de Cristo, para así encontrar paz.