Lecturas del 19 de Abril del 2018 (Jueves de la Tercera Semana de Pascua)

Jesús dice textualmente que comeremos su carne y beberemos su sangre. Y el Señor, lejos de retirar estas palabras por el horror que causaron en algunos de sus seguidores, en vez de eso, las reitera y las confirma. Por eso es bueno que nos preguntemos hoy nosotros, si realmente le creemos a Jesús. Si realmente creemos que en la hostia consagrada y en el vino consagrado está Jesús realmente presente en cuerpo, sangre, alma y divinidad. El Señor quiso dejarnos como alimento su cuerpo y su sangre, pero quiso hacerlo de una forma que nos resultara natural. Por eso se quedó escondido en un pedazo de pan y en el vino, y quiere que lo veamos a través de la fe. En nuestro ambiente, muchas veces se asiste frecuentemente a recibir al Señor, y sin embargo, esa presencia de Cristo no se nota en la vida de la comunidad. La eficacia de la Eucaristía, depende no sólo de ella que siempre es fuente de agua viva, sino también de nosotros. Para que realmente la Eucaristía dé frutos en nosotros, debemos esforzarnos por hacer vida la vida de Cristo. Si no lo hacemos, el efecto transformador de la Eucaristía no será todo el esperado, porque en nosotros no habrá encontrado el terreno que necesita. Vamos a pedirle hoy al Señor que nos ayude a preparar nuestro corazón para recibirlo dignamente en cada Eucaristía. Queremos que en nosotros, se vea los frutos.

Lecturas del 18 de Abril del 2018 (Miércoles de la Tercera Semana de Pascua)

Toda vida, para desarrollarse, necesita de alimento. Y nuestra vida interior, que recibimos en el Bautismo, también tiene esta necesidad. Para la vida interior del hombre, el verdadero alimento es el Cuerpo de Cristo, que se nos entrega en la Santa Comunión. El Señor lo dice en este pasaje del Evangelio: Yo soy el Pan de Vida. Y en otra parte agrega: El que come mi carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna. Jesús nos quiere decir: Para vivir me necesitas con tanta urgencia como el pan de cada día. La Eucaristía es una verdadera comida. Toda comida sirve pare estrechar los vínculos de hermandad entre los participantes. Con mayor razón, la eucaristía es un signo de unidad. Al recibir la Comunión entramos en común unión con Jesucristo y todos los hermanos. Comulgamos no solamente el Cuerpo de Jesús, sino también a su Espíritu, su estilo de vida, sus ideales, y su ideal de fraternidad. Vamos a proponernos en este tiempo Pascual, acudir con más frecuencia, con más fe y mejor preparados, a recibir el Pan de Vida donde es el mismo Jesús que se nos ofrece en cada Eucaristía.

Lecturas del Viernes 5 de Enero del 2018 (Ferias de Navidad)

Nosotros muchas veces, no encontramos a Dios, porque lo desconocemos, desconocemos las Sagradas Escrituras, que nos hablan de él. Pero también desconocemos a Dios porque no intentamos entrar en contacto con él. Por eso Felipe nos dice a nosotros hoy, como le dijo a Natanael hace casi 2000 años, Ven y lo verás. Esa decisión de ir, es responsabilidad nuestra. Hoy vamos a pedirle al Señor que nos busque, así como los buscó a Felipe y a Natanael, nosotros también queremos seguirlo.

Lecturas del 21 de Mayo del 2017 (Domingo de la Sexta Semana de Pascua)

El Espíritu Santo es nuestro Consolador mientras caminamos en este mundo en medio de dificultades y bajo la tentación de la tristeza. Por grandes que sean nuestras limitaciones, siempre podemos mirar con confianza al cielo, y sentirnos llenos de alegría. Dios no ama y nos libra de nuestros pecados. La presencia y acción del Espíritu Santo en la Iglesia son la prenda y la anticipación de la felicidad eterna, de esa alegría y de esa paz que Dios nos depara.

Lecturas del Jueves 5 de enero del 2017 (Ferias de Navidad)

Nosotros muchas veces, no encontramos a Dios, porque lo desconocemos, desconocemos las Sagradas Escrituras, que nos hablan de él. Pero también desconocemos a Dios porque no intentamos entrar en contacto con él. Por eso Felipe nos dice a nosotros hoy, como le dijo a Natanael hace casi 2000 años, Ven y lo verás. Esa decisión de ir, es responsabilidad nuestra.

Lecturas del 17 de octubre del 2016 (Lunes de la Semana 29)

Vuestra soy, para Vos nací: ¿Qué mandáis hacer de mí? Soberana Majestad, eterna Sabiduría, Bondad buena al alma mía; Dios, Alteza, un Ser, Bondad: la gran vileza mirad, que hoy os canta amor así: ¿Qué mandáis hacer de mí? Vuestra soy, pues me criasteis; vuestra, pues me redimisteis; vuestra, pues que me sufristeis; vuestra, pues que me llamasteis; vuestra, porque me esperasteis; vuestra, pues no me perdía; ¿Qué mandáis hacer de mí? Dadme muerte, dadme vida, dad salud o enfermedad, honra o deshonra me dad, dadme guerra o paz crecida, flaqueza o fuerza cumplida, que a todo digo que sí: ¿Qué queréis hacer de mí? Dadme riqueza o pobreza, dad consuelo o desconsuelo, dadme alegría o tristeza, dadme infierno o dadme cielo, vida dulce, sol sin velo, pues del todo me rendí: ¿Qué mandáis hacer de mí? Si queréis que esté holgando, quiero por amor holgar; si me mandáis trabajar, morir quiero trabajando: decid dónde, cómo y cuándo, decid, dulce Amor, decid: ¿Qué mandáis hacer de mí? Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén

Lecturas del 3 de Julio del 2016 (Domingo de la Semana 14)

Gracias, Señor, por el día, por tu mensaje de amor que nos das en cada flor; por esta luz de alegría, te doy las gracias, Señor. Gracias, Señor, por la espina que encontraré en el sendero, donde marcho pregonero de tu esperanza divina; gracias, por ser compañero. Gracias, Señor, porque dejas que abrase tu amor mi ser; porque haces aparecer tus flores a mis abejas, tan sedientas de beber. Gracias por este camino, donde caigo y me levanto, donde te entrego mi canto mientras marcho peregrino, Señor, a tu nombre santo. Gracias, Señor, por la luz que ilumina mi existir; por este dulce dormir que me devuelve a tu cruz. ¡Gracias, Señor, por vivir! Amén

Lecturas del 26 de Mayo del 2016 (Jueves de la Octava Semana)

Así: te necesito de carne y hueso. Te atisba el alma en el ciclón de estrellas, tumulto y sinfonía de los cielos; y, a zaga del arcano de la vida, perfora el caos y sojuzga el tiempo, y da contigo, Padre de las causas, Motor primero. Más el frío conturba en los abismos, y en los días de Dios amaga el vértigo. ¡Y un fuego vivo necesita el alma y un asidero! Hombre quisiste hacerme, no desnuda inmaterialidad de pensamiento. Soy una encarnación diminutiva; el arte, resplandor que toma cuerpo, la palabra es la carne de la idea: ¡Encarnación es todo el universo !¡Y el que puso esta ley en nuestra nada
hizo carne su verbo! Así: tangible, humano, fraterno. Ungir tus pies, que buscan mi camino, sentir tus manos en mis ojos ciegos, hundirme, como Juan, en tu regazo, y, -Judas sin traición- darte mi beso. Carne soy, y de carne te quiero. ¡Caridad que viniste a mi indigencia, qué bien sabes hablar en mi dialecto! Así, sufriente, corporal, amigo, ¡Cómo te entiendo! ¡Dulce locura de misericordia: los dos de carne y hueso! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén

Lecturas del 30 deAbril del 2016 (Sábado de la Quinta Semana de Pascua)

Pléyade santa y noble de mártires insignes, testigos inmortales del Cristo victimado; dichosos, pues sufristeis la cruz de vuestro Amado Señor, que a su dolor vuestro dolor ha unido. Bebisteis por su amor el cáliz de la sangre, dichosos cirineos, camino del Calvario, seguisteis, no dejasteis a Jesús solitario, llevasteis vuestra cruz junto a su cruz unida. Rebosa ya el rosal de rosas escarlatas, y la luz del sol tiñe de rojo el alto cielo, la muerte estupefacta contempla vuestro vuelo, enjambre de profetas y justos perseguidores. Vuestro valor intrépido deshaga cobardías de cuantos en la vida persigue la injusticia; siguiendo vuestras huellas, hagamos la milicia, sirviendo con amor la paz de Jesucristo. Amén

Lecturas del 14 de Abril del 2016 (Jueves de la Tercera Semana de Pascua)

Cantan tu gloria, Cristo Sacerdote, los cielos y la tierra: a ti que por amor te hiciste hombre y al Padre como víctima te ofrendas. Tu sacrificio nos abrió las puertas, de par en par, del cielo; ante el trono de Dios, es elocuente tu holocausto en la cruz y tu silencio. Todos los sacrificios del los hombres quedaron abolidos: todos eran figuras que anunciaban al Sacerdote eterno, Jesucristo. No te basta el morir, que quieres darnos alimento de vida: quedarte con nosotros y ofrecerte sobre el altar: hacerte eucaristía. Clavado en cruz nos miras, te miramos, crece el amor, la entrega. Al Padre, en el Espíritu, contigo, eleva nuestro canto y nuestra ofrenda. Amén

Lecturas del 13 de Abril del 2016 (Miércoles de la Tercera Semana de Pascua)

Señor, el día empieza. Como siempre, postrados a tus pies, la luz del día queremos esperar. Eres la fuerza que tenemos los débiles, nosotros. Padre nuestro, que en los cielos estás, haz a los hombres iguales: que ninguno se avergüence de los demás; que todos al que gime den consuelo; que todos, al que sufre del hambre la tortura, le regalen en rica mesa de manteles blancos con blanco pan y generoso vino; que no luchen jamás; que nunca emerjan, entre las áureas mieses de la historia, sangrientas amapolas, las batallas. Luz, Señor, que ilumine las campiñas y las ciudades; que a los hombres todos, en sus destellos mágicos, envuelva luz inmortal; Señor, luz de los cielos, fuente de amor y causa de la vida. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén

Lecturas del Martes 5 de enero de 2016 (Ferias de Navidad)

Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: «Sígueme.» Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encontró a Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret.» Natanael le preguntó: «¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?» «Ven y verás», le dijo Felipe. Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: «Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez.» «¿De dónde me conoces?», le preguntó Natanael. Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera.» Natanael le respondió: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» Jesús continuó: «Porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”, crees . Verás cosas más grandes todavía.» Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»