Lecturas del 23 de Julio del 2018 (Lunes de la Semana 16)

Hoy, a nosotros también nos pasa que pedimos nuevos milagros para creer en el Señor y convertirnos a Él. La Resurrección del Señor no nos basta para decidirnos a seguirlo verdaderamente. Pero si no estamos dispuestos a creer y convertirnos, por más milagros que se realicen, no creeremos. Si no existe una buena predisposición, hasta los mayores prodigios pueden ser mal interpretados. El milagro es sólo una ayuda a nuestro razonamiento para que creamos en Dios. Pero si falta la disposición interior, si nuestra mente está llena de prejuicios, solo se verá la oscuridad, por más que tengamos adelante la luz más brillante. Pidamos a nuestra Madre, ella que estuvo entre las primeras en reconocer la Resurrección de su Hijo, que nos ayude a reconocer siempre en Jesús, al Hijo de Dios que murió en la Cruz y resucitó al tercer día para salvarnos.

Lecturas del 4 de Julio de 2018 (Miércoles de la Semana 13)

Nosotros pensamos que somos buenos, que somos decentes, y cuando Jesús llega cerca nuestro, somos fríos, le pedimos con nuestro desamor que se vaya. No lo echamos, no, pero con mucha cortesía, de muy buenas maneras, lo rechazamos, no queremos que se meta en nuestras vidas. Hoy vamos a pedirle al Señor, que no permita que nunca lo rechacemos, que si se acerca a nuestra vida, le abramos, le pidamos que entre y que nos transforme. Que María nuestra madre, nos ayude a abrir nuestro corazón a Dios.

Lecturas del 23 de Noviembre del 2017 (Jueves de la Semana 33)

Cuando estamos alejados de Dios, nos hacemos merecedores del castigo y nuestra alma se destruye. Cuando el cristiano rechaza a Jesús, rechaza su fe, su gracia, su amor, entonces le sobrevienen todas las penas. En cambio, cuando estamos cerca de Dios, el Espíritu Santo, penetra nuestra alma, la purifica y empieza a levantar en ella un edificio de virtudes, hasta que se instale en nuestra alma el amor y entonces vamos a conseguir en nuestra vida PAZ. Sólo cuando tengamos Paz en nosotros, vamos a poder escuchar a Dios. Escucharlo cuando nos dice que está contento con nosotros, que está contento con lo que hacemos de nuestra vidas. Cada día debemos analizar nuestra vida y preguntarle a Jesús, si cuando el Padre ve nuestra alma, cuando ve nuestra vida, siente ganas de llorar, o si estamos en el camino correcto.

Lecturas del 14 de Marzo del 2017 (Martes de la Segunda Semana de Cuaresma)

Hoy, vamos a tomarnos unos momentos, y ver cómo está nuestra vida. ¿Me siento realmente hermano? ¿Si, hermano de este que me perjudicó en esto? ¿De esa que habló mal de mí? ¿De esas personas que trabajan con nosotros o para nosotros y que a veces ni miramos? ¿O me siento superior? ¿Me siento distinto? Vamos, Hoy, a buscar de hacer un gesto que haga sentir a ese otro, a alguno, que yo soy su hermano en Cristo. Hagámoslo hoy, y digamos tal vez, solo por hoy. Es así, como de a poco, vamos a ir cambiando nuestra vida. Pidamos a María la fuerza para que en esta cuaresma haya en nuestra vida verdadera conversión. No pensemos como los fariseos, que son los otros los que tienen que cambiar, todos, tenemos que cambiar, y en este tiempo, el Señor nos acompaña con especiales gracias, para que logremos ese cambio.

Lecturas del 23-2-16 (Martes de la Segunda Semana de Cuaresma)

Omipotente, altísimo, bondadoso Señor, tuyas son la alabanza, la gloria y el honor; tan sólo tú eres digno de toda bendición, y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención. Loado seas por toda criatura, mi Señor, y en especial loado por el hermano sol, que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor, y lleva por los cielos noticia de su autor. Y por la hermana luna, de blanca luz menor, y las estrellas claras, que tu poder creó, tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son, y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor! Y por la hermana agua, preciosa en su candor, que es útil, casta, humilde: ¡loado mi Señor! Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol, y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!Y por la hermana tierra,que es toda bendición, la hermana madre tierra, que da en toda ocasión las hierbas y los frutos y flores de color, y nos sustenta y rige: ¡loado mi Señor! Y por los que perdonan y aguantan por tu amor los males corporales y la tribulación: ¡felices los que sufren en paz con el dolor, porque les llega el tiempo de la consolación! Y por la hermana muerte: ¡loado mi Señor! Ningún viviente escapa a su persecución; ¡ay si en pecado grave sorprende al pecador! ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios! ¡No probarán la muerte de la condenación! Servidle con ternura y humilde corazón. Agradeced sus dones, cantad su creación. Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.