El Papa Francisco nos habla del Sacramento de la Confirmación

Al recibir en la frente la señal de la cruz con el óleo perfumado, el confirmado recibe así una huella espiritual indeleble, el “carácter” que lo configura más perfectamente a Cristo y le da la gracia para difundir entre los hombres el “buen olor”. Escuchemos nuevamente la invitación de San Ambrosio al recién confirmado. Dice así: “Recuerda que has recibido el sello espiritual […] y guarda lo que has recibido. Dios Padre te ha marcado, Cristo el Señor te ha confirmado y ha puesto en tu corazón como prenda al Espíritu“. El Espíritu es un don inmerecido, que hay que recibir con gratitud, dejando espacio a su creatividad inagotable. Es un don para conservar con cuidado, para secundar con docilidad, dejándose moldear, como la cera, por su ardiente caridad, ‘para reflejar a Jesucristo en el mundo de hoy’.