Homilía del lunes 11 de diciembre, II ADVIENTO

Esta segunda semana es una preparación para descubrir el verdadero gozo de la vida que está escondida en Dios y que nos llega como regalo en Jesucristo. Es tiempo de misericordia porque el Señor nos entrega la vida, viene a renovar nuestra existencia. Desde nuestra fragilidad, fruto del pecado, podemos levantarnos con su ayuda. Es necesario que nos abramos a su Palabra, que quitemos lo que estorba, que rompamos los muros para ir a su encuentro. Él viene a nosotros, nosotros vayamos hacia Él con decisión y esperanza. No nos detengamos en los brillos del mundo sino que abramos la mente y el corazón a la grandeza de su misericordia, cultivando con Él la vida nueva.

Lecturas del 5 de noviembre del 2017 (Domingo de la Semana 31)

Vamos hoy a buscar de hacer un gesto que haga sentir a ese otro, a alguno, que yo soy su hermano en Cristo. Hagámoslo hoy, y digamos tal vez, solo por hoy. Es así, como de a poco, vamos a ir cambiando nuestra vida. Pidamos a María la fuerza para que haya en nuestra vida verdadera conversión. No pensemos como los fariseos, que son los otros los que tienen que cambiar, todos, tenemos que cambiar.

Lecturas del 8 de Julio del 2017 (Sábado de la Semana 13)

La llamada de Jesús a la conversión y a penitencia no mira, en primer lugar, a las obras exteriores, los ayunos y las mortificaciones, sino a la conversión del corazón, la penitencia interior. Sin ella, las obras de penitencia permanecen estériles y engañosas. Por el contrario, la penitencia interior es una reorientación radical de toda la vida, un retorno, una conversión a Dios con todo nuestro corazón, una ruptura con el pecado.