Lecturas del 3 de Diciembre del 2017 (Domingo de la Primera Semana de Adviento)

La Iglesia empieza el año con este período cuatro semanas recordando los siglos en los que Dios fue preparando a su pueblo para su nacimiento. Al celebrar anualmente la liturgia del Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida. Jesús, en estas semanas de adviento, nos pide que nos preparemos interiormente para recibirlo con un corazón limpio y generoso cuando nazca en Belén. Debemos vigilar para que, cuando llegue, nuestros corazones no estén ofuscados por los afanes terrenos, por la tentación de la vida fácil y superficial que no llena, por el egoísmo de pensar sólo en nuestros problemas e intereses.

Lecturas del 3 de diciembre del 2016 (Sábado de Primera Semana de Adviento)

Hoy vamos a pedirle al Señor ser capaces de responder al envío que el Señor nos ha hecho a cada uno de nosotros como respondieron esos primeros doce, pero también como dice Jesús en el Evangelio, pidamos especialmente hoy al Padre que envíe más obreros a su mies. La mies es mucha. Es mucha entre quienes todavía no conocen a Dios, la mies es mucha aún entre los católicos prácticos porque muchos no han entendido el renunciamiento que exige el apostolado y por eso no se han entregado por completo. La mies es mucha y los obreros son pocos… Por eso en nuestra oración hoy vamos a pedir por vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Un pueblo, una parroquia, serán como sea su sacerdote, por eso hay necesidad de rezar muy especialmente por la santificación de los sacerdotes.

Lecturas del 3 de diciembre de 2015 (Jueves de Primera Semana de Adviento)

«No son los que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande.»