Dos nuevos diáconos en la Diócesis

La semana antepasada los seminaristas Jesús y Gustavo, recibieron la orden del diaconado, el primero en la Misión pastoral San Judas Tadeo y el segundo en la catedral de Cuautitlán, para ellos es una de las etapas intermedias que van atravesando en su camino rumbo a la ordenación sacerdotal, reciben el grado inferior del Orden …

Homilía del miércoles 18 de mayo

“Si el Señor nos presta vida, haremos esto y aquello”. Esta frase, que como vemos, proviene de la Escritura, está en la mente y el corazón de muchos. Es una de las tradiciones que debemos conservar, pues nos ubica ante Dios Padre que es providente y nos recuerda que nosotros no somos dueños de la vida.

Lecturas del 7 de Marzo del 2016 (Lunes de la Cuarta Semana de Cuaresma)

Tú, Señor, que asumiste la existencia, la lucha y el dolor que el hombre vive, no dejes sin la luz de tu presencia la noche de la muerte que lo aflige. Te rebajaste, Cristo, hasta la muerte, y una muerte de cruz, por amor nuestro; así te exaltó el Padre, al acogerte, sobre todo poder de tierra y cielo. Para ascender después gloriosamente, bajaste sepultado a los abismos; fue el amor del Señor omnipotente más fuerte que la muerte y que su sino. Primicia de los muertos, tu victoria es la fe y la esperanza del creyente, el secreto final de nuestra historia, abierta a nueva vida para siempre. Cuando la noche llegue y sea el día de pasar de este mundo a nuestro Padre, concédenos la paz y la alegría de un encuentro feliz que nunca acabe. Amén.

Lecturas del 6 de Marzo del 2016 (Domingo de la Cuarta Semana de Cuaresma)

No sé de dónde brota la tristeza que tengo. Mi dolor se arrodilla, como el tronco de un sauce, sobre el agua del tiempo, por donde voy y vengo, casi fuera de madre, derramado en el cauce. Lo mejor de mi vida es el dolor. Tú sabes cómo soy; tú levantas esta carne que es mía; Tú, ésta luz que sonrosa las alas de las aves; tú, esta noble tristeza que llaman alegría. Tú me diste la gracia para vivir contigo; tú me diste las nubes como el amor humano; y, al principio del tiempo, tú me ofreciste el trigo, con la primera alondra que nació de tu mano. Con el último rezo de un niño que se duerme y, con la voz nublada de sueño y de pureza, se vuelve hacia el silencio, yo quisiera volverme hacia ti, y en tus manos desmayar mi cabeza. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén.

Lecturas del 5 de Marzo del 2016 (Sábado de la Tercera Semana de Cuaresma)

Porque anochece ya, porque es tarde, Dios mío, porque temo perder las huellas del camino, no me dejes tan solo y quédate conmigo. Porque he sido rebelde y he buscado el peligro y escudriñé curioso las cumbres y el abismo, perdóname, Señor, y quédate conmigo. Porque ardo en sed de ti y en hambre de tu trigo, ven, siéntate a mi mesa, bendice el pan y el vino. ¡Qué aprisa cae la tarde! ¡Quédate al fin conmigo! Amén.