Lecturas del 7 de Noviembre del 2018 (Miércoles de la Semana 31)

Nos puede parecer que ser discípulo de Jesús no es algo difícil de ser deseado. La figura de Jesús se nos presenta atrayente por su santidad, su bondad. Tan humana y tan divina que no puede menos que impulsar el deseo de seguirlo. Pero al verdadero discípulo de Jesús, tal como Él nos lo exige en el Evangelio, se le pide mucho más que una simple admiración o un reconocimiento de sus cualidades y de sus virtudes. Seguir a Jesús de veras y de cerca, supone mucho. Por encima de todo debe estar el amor a Dios. En el Evangelio nos dice que debe superar el amor a nuestra familia e incluso a nosotros mismos. Jesús no rechaza el amor y las obligaciones con los padres, esposa e hijos, pero quien quiera seguirlo, debe subordinar todo y todos, a su seguimiento.

Lecturas del 13 de Abril del 2018 (Viernes de la Segunda Semana de Pascua)

El Señor Jesús sabe que siempre cuenta con su Padre. Pero precisamente por eso, es más agradecido con Él. Esto nos enseña mucho a nosotros, que tantas veces, nos olvidamos de agradecer a Dios por todo lo que recibimos de sus manos. Cuántas veces pensamos que es mérito nuestro el tener en nuestras mesas el pan de cada día. La actitud de Jesús, debe hacernos reflexionar; aprendamos a agradecer a Dios por los dones que recibimos de sus manos amorosas.

Lecturas del 26 deMarzo del 2018 (Lunes Santo)

“Déjala, pues lo tenía reservado para el día de mi entierro. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre”. El Señor no niega el valor de la caridad y limosna que tantas veces recomendó; ni propicia la despreocupación por los pobres, pero desenmascara la hipocresía de aquellos que, como Judas, aducen motivos nobles para no dar a Dios el honor debido. En estos días de Semana Santa, pidamos a María que nos enseñe a ser generosos con el Señor, a entregarnos a Él por entero y sin reservas, con nuestro corazón y nuestras obras, como hizo María en Betania.

Lecturas del 3-2-17 (Viernes de la Cuarta Semana)

Hoy, el evangelio nos narra la muerte de Juan, el Bautista. Leyendo despacio este hermoso relato, aprendemos, además de la lección de fidelidad de Juan Bautista, la más triste lección de adónde nos pueden llevar el odio y el rencor de aquella mujer Herodías, y la indecisión y cobardía del rey Herodes. Herodes se entristece al oír la extraña petición de la muchacha, sin embargo, cede. Cede en parte por amor propio, en parte por falso respeto humano. ¿No se repite este triste hecho también por motivaciones parecidas, aunque en cosas de menor gravedad, en nuestra propia vida? Cuántas veces hemos traicionado al Señor y a los hermanos por el qué dirán.

Lecturas del 22 de enero del 17 (Domingo de la Tercera Semana)

El Señor nos llama ahora para que vayamos tras Él y para que iluminemos nuestras vidas y las de quienes nos rodean con la luz de la fe. Bien sabemos nosotros que el remedio de tantos males que existen en el mundo es la fe en Jesucristo, nuestro Maestro y Salvador. Sin el Señor, caminamos a oscuras, con el peligro de tropezar y caer. La fe que recibimos del Señor y que debemos comunicar a nuestro prójimo es luz en la inteligencia. Una luz incomparable.

Vamos a pedir hoy a María que nos predispongamos a dejarnos iluminar por la luz que su hijo Jesús trajo a la tierra. Que pidamos siempre al Señor que nos conceda la fe para creer en Él, y que su presencia en nuestras vidas ilumine siempre nuestros caminos los de quienes nos rodean.

Lecturas del 2 de diciembre del 2016 (Viernes de Primera Semana de Adviento)

Todos tenemos necesidad de la ayuda del Dios en nuestras vidas. Todos los días se nos presentan necesidades y problemas que requieren del auxilio del Señor. Jesús nos pide a nosotros hoy, una fe decidida y sin miedos o respetos humanos. Nos pide una fe como la de aquellos ciegos. Y muchas veces el Señor hace con nosotros lo mismo que con aquellos ciegos. El Señor se calla y espera, a pesar de nuestros gritos. Y calla y espera, porque quiere que lo sigamos, quiere probar nuestra fe. El Señor nos muestra en este pasaje que debemos tener una gran fe en que Dios nos escucha y que nos concederá lo que pedimos si sabemos pedir con fe y humildad, y nuestra petición conviene a nuestro bien y al plan de Dios.

Lecturas del 8 de Abril del 2016 (Viernes de la Segunda Semana de Pascua)

Gracias, porque al fin del día podemos agradecerte los méritos de tu muerte, y el pan de la Eucaristía, la plenitud de alegría de haber vivido tu alianza, la fe, el amor, la esperanza y esta bondad de tu empeño de convertir nuestro sueño en una humilde alabanza. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Lecturas del 21 de Marzo del 2016 (Lunes Santo)

Muere Jesús del Gólgota en la cumbre con amor perdonando al que le hería: siente desecho el corazón María del dolor en la inmensa pesadumbre. Se aleja con pavor la muchedumbre cumplida ya la santa profecía; tiembla la tierra; el luminar del día, cegado a tanto horror, pierde su lumbre. Se abren las tumbas, se desgarra el velo y, a impulsos del amor, grande y fecundo, parece estar la cruz, signo de duelo, cerrando, augusta, con el pie profundo, con la excelsa cabeza abriendo el cielo y con los brazos abarcando el mundo. Amén.

Lecturas del 4 de diciembre de 2015 (Viernes de Primera Semana de Adviento)

Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: «Ten piedad de nosotros, Hijo de David.» Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron, y él les preguntó: «¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?» Ellos le respondieron: «Sí, Señor.» Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Que suceda como ustedes han creído.» Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: «¡Cuidado! Que nadie lo sepa.» Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.

Lecturas del 5 de noviembre de 2015 (Jueves de la Semana 31)

«Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido.” Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.»