Lecturas del Sábado 6 de enero del 2018 (Epifanía del Señor)

San Buenaventura nos dice que nos guía una estrella triple: la Sagrada Escritura, especialmente el Evangelio, que debemos conocer bien. Una estrella que está siempre arriba para que la miremos y encontremos la justa dirección, que es María, nuestra Madre. Y una estrella interior, personal, que son las gracias del Espíritu Santo. Con estas ayudas encontraremos en todo momento el camino que conduce a Belén, hasta Jesús. Pidamos a María que busquemos siempre a su Hijo, como lo hicieron los Magos vendidos de Oriente, y no reparemos en las dificultades ni en los sacrificios que debamos hacer hasta encontrarlo.

Lecturas del Viernes 6 de enero del 2017 (Epifanía del Señor)

San Buenaventura nos dice sobre este pasaje que la estrella que nos guía es triple: la Sagrada Escritura, especialmente el Evangelio, que debemos conocer bien. Una estrella que está siempre arriba para que la miremos y encontremos la justa dirección, que es María, nuestra Madre. Y una estrella interior, personal, que son las gracias del Espíritu Santo. Con estas ayudas encontraremos en todo momento el camino que conduce a Belén, hasta Jesús. Pidamos a María que busquemos siempre a su Hijo, como lo hicieron los Magos vendidos de Oriente, y no reparemos en las dificultades ni en los sacrificios que debamos hacer hasta encontrarlo.

Lecturas del Miércoles 6 de enero del 2016 (Epifanía del Señor)

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo.» Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. «En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel.» Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje.» Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.