Lecturas del 8 de Julio del 2018 (Domingo de la Semana 14)

San Pablo, en la carta a los Corintios dice: Tres veces rogué al Señor que lo alejara de mí, pero me respondió: “Te basta mi gracia; mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad”. Cuantas veces nos dice Jesús a nosotros también: “Te basta mi gracia”, y permite nuestras debilidades para que se manifieste mejor su fuerza. Para superar las dificultades basta la ayuda del Señor. Pero, para recibir esa ayuda, debemos estar cerca de Jesús, y pedírsela. Cuando experimentamos la soledad, el desánimo, o cualquier tipo de contrariedad debemos buscar el apoyo de la gracia, y entonces se renovará en nosotros la voluntad de recomenzar, de reemprender el camino con mayor decisión y optimismo. Sepamos imitar a San Pablo, que frente a las dificultades se llena de fortaleza y de esperanza confiando en el poder de Cristo y en su promesa: “Te basta mi gracia”.

El clericalismo aleja al pueblo de la Iglesia

El espíritu del clericalismo es un mal presente también hoy en la Iglesia y la víctima es el pueblo, que se siente descartado y abusado. “El mal del clericalismo ¡es una cosa muy fea! Es una edición nueva de esta gente” -los que juzgaron a Jesús-“. Y la víctima es la misma: el pueblo pobre y humilde, que espera en el Señor. El Padre siempre ha tratado de acercarse a nosotros: ha enviado a su Hijo. Estamos esperando, esperando en espera gozosa, exultantes. Pero el Hijo no entró en el juego de esta gente: el Hijo estuvo con los enfermos, los pobres, los descartados, los publicanos, los pecadores y las prostitutas, y esto es escandaloso. También hoy Jesús nos dice a todos nosotros, y también a los que están seducidos por el clericalismo: “Los pecadores y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el Reino de los Cielos”.