Lecturas del 22 de Julio del 2019 (Lunes de la Semana 16)

Hoy, a nosotros también nos pasa que pedimos nuevos milagros para creer en el Señor y convertirnos a Él. La Resurrección del Señor no nos basta para decidirnos a seguirlo verdaderamente. Pero si no estamos dispuestos a creer y convertirnos, por más milagros que se realicen, no creeremos. Si no existe una buena predisposición, hasta los mayores prodigios pueden ser mal interpretados. El milagro es sólo una ayuda a nuestro razonamiento para que creamos en Dios. Pero si falta la disposición interior, si nuestra mente está llena de prejuicios, solo se verá la oscuridad, por más que tengamos adelante la luz más brillante.

Lecturas del 6 de Abril del 2019 (Sábado de la Cuarta Semana de Cuaresma)

Los mismos guardias enviados a hacer preso a Jesús, quedan impresionados por su enseñanza. Son gente del pueblo y no tienen los prejuicios de sus jefes. Y, sobre todo, no tienen el orgullo de los fariseos, que se creen los únicos intérpretes de la ley. Con menos conocimiento de la Escritura, pero con ese instinto de la verdad que tienen los humildes de corazón, mucha gente sencilla, está más cerca de la salvación que los instruidos y soberbios fariseos. La soberbia enturbia la visión de la fe y mata el amor. También nosotros confundimos muchas veces conocimiento y ciencia con el amor. Y los pequeños, los ignorantes, los que solemos despreciar, ven más que nosotros, tienen más fe que nosotros, porque aman más. Y así…, Dios se les revela.

Homilía del lunes 1 de abril de 2019, IV CUARESMA

La fe es una realidad espiritual que puede verificarse, como en este caso. ¿Cómo podemos verificar la existencia, la presencia de Dios? Como lo hacemos en una relación interpersonal: dialogando, arriesgándonos a creer lo que dice. Jesús nos habla en las Escrituras. Ese cielo nuevo y esa tierra nueva que nos ofrece a través del profeta es nuestra vida de fe que realiza maravillas, el milagro del amor, la justicia y la paz y que sólo por la fe construiremos.

Lecturas del Miércoles 26 de Diciembre del 2018 (Octava de Navidad)

San Agustín decía: “En otros tiempos, se incitaba a los cristianos a renegar de Cristo; ahora; se enseña a los cristianos a negar a Cristo. Antes se usaba la violencia para que renegaran de Cristo; hoy las insidias.” Nos toca vivir en un ambiente adverso para nuestra fe, y si bien no sufrimos en nuestro país persecuciones violentas por causa de nuestra fé, sin embargo, sufrimos persecución. La persecución hoy es la ironía con la que muchos tratan de ridiculizar los valores cristianos. Y ante esa ironía, las personas más débiles, terminan cediendo ante la presión del ambiente. Es esa la forma en que se persigue a Cristo y a los suyos, haciéndolos parecer ridículos, tachándolos de antiguos o extraterrestres. Por eso hoy nosotros vamos a pedirle al Señor fortaleza, esa fortaleza que caracterizó siempre a los suyos. Pidamos al Señor que nos envíe su Espíritu, para que nosotros hoy como San Esteban, estemos dispuestos a proclamar a Cristo, a permanecer firmes a nuestros principios que son los de Cristo, y que nunca nos apartemos del camino del Señor.

Homilía del jueves 18 octubre de 2018, XXVIII ORDINARIO

¿Por qué Jesús da tantos detalles a los misioneros? Porque se trata del Reino, el don de Dios para el mundo. No se trata de un invento humano como doctrina filosófica o ideología. Sino de la vida que viene del Padre en Cristo por el Espíritu Santo. Así, Lucas detalla la exigencia de la pobreza, el abandonarse al contenido de la misión, el Reino. No puede el discípulo misionero pensar en la ganancia ni en el confort, el bien personal inmediato. Para eso no es la misión. La vida de entrega, soportando las adversidades, es una expresión de la fe en Jesucristo.

Lecturas del 17 de Septiembre del 2018 (Lunes de la Semana 24)

El centurión se nos muestra humilde y es precisamente esa humildad la que le permite tener fe. Y es por esa fe, que reconoce el poder de Jesús. Ese centurión percibe que Jesús tiene un poder superior y que no necesita tan siquiera acercarse al enfermo para curarlo. Sólo tenía que decirlo y así sería. Y Jesús quedó admirado de la fe de este hombre y produjo el milagro. Jesús puede hoy también sanar nuestras dolencias físicas y morales; sanar a quienes nos rodean. Tal vez si no hace el milagro se debe a que no tenemos esa fe y esa humildad que mostró el centurión. Pidámosle hoy con confianza a nuestro Señor que nos regale una fe en su poder, como la del centurión.

Homilía del viernes 7 de Septiembre del 2018, XXII ORDINARIO

Una cosa es que sepamos que todos tenemos la capacidad de servir para algo, en algo, a alguien. Otra es que nos capacitemos en ese servicio. Y una más es que decidamos servir desde el mandato del amor de Cristo. Este mandato del amor nos lleva a desarrollar integralmente nuestra persona para poder servir mejor, siempre mejorar en eso. Esta es una respuesta desde la libertad interior, de orientar nuestra identidad y vida en un sentido de fe.