El Papa nos pide llevar el anuncio de la Resurrección de Jesús “a cuantos encontramos”

“La narración se coloca en el marco de la vida cotidiana de los discípulos, que habían regresado a sus tierras y a sus labores de pescadores, después de los desconcertantes días de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Era difícil para ellos comprender lo que había sucedido …lo habían conocido, habían dejado todo para seguirlo, llenos de esperanza… ¿Y ahora? Sí, lo habían visto resucitado, pero después pensaban: ‘Se ha ido, y nos ha dejado… Ha sido como un sueño esto'”

El Jesuita

Cuando Joseph Ratzinger fue elegido sucesor de Juan Pablo II y los periodistas acreditados se abocaron a reconstruir el cónclave, sabían que la tarea sería más que ardua, rayana con lo imposible. Tres juramentos de guardar el secreto de lo que sucedió en la Capilla Sixtina por parte de los 117 cardenales electores, bajo pena de excomunión si se lo violaba, parecían un muro infranqueable. Aún así, uno de los vaticanistas mejor informados, Andrea Tornielli, del cotidiano italiano Il Giornale, escribió en un artículo publicado al día siguiente de producirse el anuncio solemne de la elección del nuevo pontífice —como también lo reveló simultáneamente el diario Clarín— que el jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio había tenido una participación descollante. Tornielli —el periodista que, inicialmente, más abundó en detalles— aseguró que Bergoglio obtuvo en la segunda votación de las tres que hubo unos 40 sufragios, un caudal sin precedentes para un purpurado latinoamericano, colocándose inmediatamente después de Ratzinger, el más votado, a la postre Benedicto XVI.