Lecturas del 2 de Diciembre del 2017 (Sábado de la Semana 34)

Orar no es decir muchas palabras o pronunciar muchas fórmulas o rezos. Orar es ponerse en presencia de Dios y hablarle con palabras sencillas, como son siempre las palabras que brotan de un corazón sincero. Y finalmente, orar es hacer silencio en nosotros mismos para escuchar la Palabra de Dios que nos habla en el fondo de nuestros corazones. Vamos a pedir al Jesús como Samuel: Habla Señor que tu siervo escucha, y a María, Señora del Silencio y de la Escucha, que nos enseñe a hacer silencio para poder dialogar con el Señor.

Lecturas del 12 de Octubre del 2017 (Jueves de la Semana 27)

Sigue pidiendo, porque pedir es ya una gracia, pedir ya te hace hijo. Si no descuidas la oración, recibirás el pan para alimentar a otros, aunque estés cansado. Nos podemos preguntar ¿por qué Dios necesita nuestra insistencia? ¿Acaso no sabe antes que nosotros, lo que necesitamos? En realidad, somos nosotros los que orando con insistencia nos purificamos, y pasando por la humildad de reconocer que no sabemos orar, nos convertimos en hijos. Insistir en la oración sostiene y transforma toda la jornada, toda la vida.

Lecturas del 2 de noviembre del 2016 (Miércoles de la Semana 30)

Quien de nosotros, si un día fuese personalmente invitado a comer un asado por un personaje importante, por el presidente o por otra autoridad política, dejaría de ir porque tiene que hacer un trabajito en su casa, o arreglar el jardín. Sin embargo, cuantas veces, las razones que invocamos para dejar de ir a misa o para saltearnos la oración, son todavía mucho más intrascendentes que la de hacer un tarea en nuestro hogar. Y la invitación del Señor a su banquete tiene un valor incomparablemente mayor que la de un asado, porque el dueño de casa que nos invita y los bienes que nos ofrece son infinitamente más altos que los que pueden ofrecer los hombres, por más poderosos que sean.