Lecturas del 4 de Diciembre del 2017 (Lunes de la Primera Semana de Adviento)

El centurión era un soldado romano, que nos muestra aquí una sólida fe en Jesús. En este caso, no llevan al enfermo ante Jesús y ni siquiera el centurión va a pedirle en forma personal a Jesús que cure a su siervo. Es más, cuando le piden a Jesús por el enfermo, el Señor, para dar satisfacción al pedido, se dirige a casa del centurión. Pero antes de llegar, este soldado le hace decir: “Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso, ni siquiera me consideraré digno de salir a tu encuentro. ¡Mándalo con tu palabra y que quede sano mi criado!”.