Lecturas del 2 de Mayo del 2018 (Miércoles de la Quinta Semana de Pascua)

Muchas veces, no avanzamos en nuestra vida espiritual por la falta de unión con Cristo, sin él no podemos, solos, no podemos. A veces nos quejamos de nuestra esterilidad, de nuestra escasa capacidad de amar. Nuestras comunidades apenas pueden llamarse comunidades de Jesús, porque son pobres en el amor y escasas en frutos. ¿Dónde está la falla? La falla está en nuestra falta de unión a Jesús, la ausencia de su Espíritu. Confiamos demasiado en lo institucional, en las técnicas humanas y nos falta “la permanencia”, el seguimiento de Jesús. Sólo si vivimos las exigencias del Señor, creceremos como discípulos, y el Padre escuchará nuestra oración y el fruto abundará. Hoy vamos a pedirle a Dios, que unidos a Jesús demos fruto abundante.