Lecturas del 7 de Noviembre del 2018 (Miércoles de la Semana 31)

Nos puede parecer que ser discípulo de Jesús no es algo difícil de ser deseado. La figura de Jesús se nos presenta atrayente por su santidad, su bondad. Tan humana y tan divina que no puede menos que impulsar el deseo de seguirlo. Pero al verdadero discípulo de Jesús, tal como Él nos lo exige en el Evangelio, se le pide mucho más que una simple admiración o un reconocimiento de sus cualidades y de sus virtudes. Seguir a Jesús de veras y de cerca, supone mucho. Por encima de todo debe estar el amor a Dios. En el Evangelio nos dice que debe superar el amor a nuestra familia e incluso a nosotros mismos. Jesús no rechaza el amor y las obligaciones con los padres, esposa e hijos, pero quien quiera seguirlo, debe subordinar todo y todos, a su seguimiento.

Lecturas del 7 de noviembre del 2016 (Lunes de la Semana 32)

La práctica de los judíos era perdonar tres veces, Jesús, perfecciona la ley y suprime todo límite en el precepto: se debe perdonar siempre. Es difícil para el cristiano vivir esa actitud de constante perdón. Para poder vivirlo, debemos vivir los valores del Evangelio y tener sintonizadas constantemente las Bienaventuranzas. Esta actitud de perdón, implica una gran apertura, porque significa que debemos acoger cordialmente aún a los hombres que nos contradicen y nos perjudican. Para poder vivir esta actitud de perdón, necesitamos una vida de oración, necesitamos estar arraigados en Cristo.