Lecturas del 7 de Junio del 2018 (Jueves de la Novena Semana)

¿Quién es MI prójimo? Mi prójimo, no es sólo la gente buena, la gente que piensa como yo, la gente de mi religión, la gente que nos cae bien. Prójimo es el más cercano y el más necesitado. Y muchas veces, ese prójimo que el Señor pone en nuestro camino, es ese ser donde nos es más difícil ver a Dios, es esa persona que nos criticó, es esa persona que no me saluda, es esa persona que tiene una vida desordenada. Si amamos a Dios de Verdad, también sabremos amar a sus hijos, nuestros hermanos y los veremos a ellos con el mismo amor con que Dios los ve. Hoy vamos a pedirle a Maria que nos enseñe a amar.

Lecturas del 21 de enero del 2018 (Domingo de la Tercera Semana)

El desprendimiento efectivo de los bienes supone sacrificio. Un desprendimiento que no cuesta es poco real. El Señor nos pide un cambio radical de actitud frente a los bienes de la tierra: que los tengamos y los usemos, no como si fueran un fin, sino como un medio para servir a Dios, a nuestras familias y a nuestro prójimo. El fin del cristiano no es tener cada vez más, sino amar más y más a Cristo y a nuestros hermanos a través de los medios que el Señor pone a nuestra disposición. El ejemplo de vida de las primeras comunidades cristianas que vivían una constante preocupación por las necesidades ajenas debe estar hoy vigente en nuestro medio. Jamás podemos mirar con indiferencia las necesidades de los demás. Es necesario poner los medios para contribuir generosamente a solucionar las carencias de los necesitados. Unas veces, con una ayuda económica, otras, cediendo nuestro tiempo y nuestro trabajo en alguna labor.

Lecturas del 1o. de Marzo del 2016 (Martes de la Tercera Semana de Cuaresma)

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz. Allí donde hay odio ponga yo amor. Allí donde hay discordia ponga yo unión.
Allí donde hay error ponga yo la verdad. Allí donde haya duda que ponga yo la fe. Allí donde haya desesperación, que ponga yo esperanza. Allí donde haya tinieblas, que ponga yo la luz. Allí donde haya tristeza, que ponga yo alegría. Haz, Señor, que no me empeñe tanto en ser consolado, como en consolar; en ser comprendido, como en comprender; en ser amado, como en amar. Porque dando se recibe, olvidando se encuentra, perdonando se es perdonado y muriendo a uno mismo se resucita a la vida eterna.

Lecturas del Miércoles 23 de diciembre de 2015 (Ferias de Adviento)

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan.» Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.» Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan.» Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: «¿Qué llegará a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.

Lecturas del 14 de diciembre de 2015 (Lunes de la Tercera Semana de Adviento)

Jesús había entrado al Templo y estaba enseñando cuando los sumos sacerdotes y las autoridades judías fueron a su encuentro para preguntarle: ¿Con qué derecho haces todas estas cosas? ¿Quién te ha autorizado? Jesús les contestó: Yo también les voy a hacer una pregunta, nada más. Si me la contestan, yo también les diré con qué autoridad hago todo esto: Cuando Juan bautizaba, ¿lo había mandado Dios o era cosa de hombres? Ellos reflexionaron interiormente: Si contestamos que lo había mandado dios, nos va a decir: Entonces ¿por qué no creyeron en él? Y si le decimos: Era cosa de hombres, debemos temer al pueblo que considera a Juan un profeta. Y contestaron a Jesús: No lo sabemos. Entonces Jesús dijo: Yo tampoco les digo con qué autoridad hago esto.

Lecturas del 29 de noviembre de 2015 (Domingo de la Primera Semana de Adviento)

«Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación. Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra. Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante del Hijo del hombre.»