Mensaje de nuestro Obispo con ocasión de la fiesta de la Epifanía

Lo primero es volver nuestra mirada hacia Ustedes. Con Ustedes queremos entender la verdad de la vida, su simpleza, transparencia, pureza, en donde no cabe la mentira ni el odio, ni puede haber deseo de dañar a alguien. Entender que la vida es para convivirla como familia, sin que a nadie le falte lo necesario para crecer con la seguridad en su corazón, con alegría, sanos, educados. Sé que en su sencillez no les interesa cuánto cuestan las cosas que les damos, sino el amor con que se las entregamos. Por eso queremos darles el oro de nuestra verdad, de nuestro respeto a la vida, a la identidad de cada uno, a su libertad.

Mensaje de Año Nuevo de nuestro Obispo Guillermo Ortíz Mondragón

“Escucha, ponlo en tu corazón hijo mío el más pequeño, que no es nada lo que te espanta, lo que te aflige, que no se perturbe tu rostro, tu corazón; no temas esta enfermedad ni ninguna otra cosa punzante. ¿No estoy yo, aquí, que soy tu madre?… ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos, en mi regazo? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?” (Nican Mopohua) …Al inicio de este Año Nuevo, revestidos de la Fiesta del Señor que canta María en su Magníficat, con ella nos visitamos unos a otros y nos saludamos, nos damos el abrazo de la bienaventuranza de la fe y de la alegría del Espíritu.

Mensaje navideño del Obispo Guillermo Ortíz Mondragón

Me permito, en este mensaje de Navidad, hacer un llamado a toda la sociedad, a cada familia de nuestra diócesis y, especialmente a quienes tienen la tarea del maravilloso servicio de la educación, para que trabajemos juntos a favor de la niñez y reconstruir nuestro tejido social. Al llegar a los cuatro años, el niño ha construido ya una base de su existencia, se abre así a la trascendencia. Por eso, desde el seno materno ha de ser acogido, reconociéndole su derecho a la vida, a su desarrollo integral, incluido su sentido de Dios.