Lecturas del 9 de febrero del 2018 (Viernes de la Quinta Semana)

En el Bautismo recibimos la responsabilidad de no dejar que nadie pierda su fe ante la avalancha de ideas y de errores doctrinales y morales a los que frecuentemente estamos sometidos. Cada cristiano debe ser testimonio de buena doctrina, testigo -no solo con el ejemplo: también con la palabra- del mensaje evangélico. Y debemos aprovechar cualquier oportunidad que se nos presente, con nuestros familiares, con nuestros amigos, compañeros y vecinos. También con aquellas personas con quienes por casualidad compartimos un viaje o un encuentro circunstancial. Pidamos a María que, por la gracia del Bautismo, nos inspire para que si nuestros oídos permanecen abiertos y podemos hablar correctamente, con frecuencia durante nuestra vida nos convirtamos en verdaderos apóstoles del Señor.