Lecturas del 1 de Junio del 2018 (Viernes de la Octava Semana)

Todo tiempo debe ser bueno para dar frutos. No podemos esperar circunstancias especiales para santificarnos. Dios se acerca a nosotros buscando buenas obras en la enfermedad, en el trabajo ordinario, cuando hay exceso de quehaceres, en el tiempo ordenado y tranquilo, en vacaciones, en el fracaso: en todas las circunstancias porque Él nos da las gracias convenientes. “¡Hay que moverse, hijos míos, hay que hacer! Con valor, con energía, con alegría de vivir, porque el amor echa lejos de sí el temor (Juan, 4, 18) con audacia, sin timideces… No olvidéis que, si se quiere, todo sale: Dios no niega su ayuda al que hace lo que puede” (SAN JOSEMARIA ESCRIVÁ, Carta 6-V- 1945)