Lecturas del 17 de Agosto del 2017 (Jueves de la Semana 19)

En el evangelio Jesús nos dice la parábola del siervo a quien le perdona su señor una gran deuda pero mete a la cárcel a quién le debe a él mucho menos. En esta parábola Jesús nos muestra el contraste entre la generosidad de Dios que nos perdona deudas exorbitantes y la mezquindad del hombre que no es capaz de disimular las cosas de los demás que puedan incomodarle. Claramente el evangelio nos dice que Dios no perdonará nuestras graves y numerosas ofensas hacia El, si nosotros no perdonamos a nuestros hermanos. La dureza de corazón para con nuestro prójimo hará que el Corazón de Dios se cierre para nosotros. Vamos a pedir hoy a María que nos ayude a no guardar rencor contra nadie, a perdonar siempre y de corazón, para poder recibir así la infinita misericordia de Dios.

“Pero, Señor, yo soy un trapo” – “Pero, mira adelante y te hago un corazón nuevo”

Jesús abre los brazos a los pecadores. Cuanta gente perdura también hoy en una vida equivocada porque no encuentra a nadie disponible a mirarlo o verlo de modo diverso, con los ojos, mejor dicho, con el corazón de Dios, es decir, mirarlos con esperanza. Jesús en cambio, ve una posibilidad de resurrección incluso en quien ha acumulado tantas elecciones equivocadas. Jesús siempre está ahí, con el corazón abierto; donando esa misericordia que tiene en el corazón; perdona, abraza, entiende, se acerca… “Pero, Señor, yo soy un trapo” – “Pero, mira adelante y te hago un corazón nuevo”.

Lecturas del 12 de Julio del 2017 (Miércoles de la Semana 14)

En el evangelio de hoy, Jesús elige a los apóstoles, les da el poder de curar y los envía en su primera misión apostólica para anunciar que el Reino de Dios está cerca. Ellos vivirán para dar testimonio de Cristo, para difundir su doctrina, y hacer partícipes de su salvación a todos los hombres. Para hacer que los hombres conozcan más y más a Jesucristo, con un conocimiento que no se contente sólo con la fe, sino que se convierta en obras de vida.

Dejémos que el amor de Cristo nos transforme

El amor en Cristo supone lo que Él vive: amor a los enemigos que lo persiguen y crucifican; amor a los discípulos que lo traicionan, niegan, abandonan. Con ternura va al reencuentro de todos. El mundo quiere sacar de la realidad el dolor, así oculta el sentido de la esperanza en el cambio, bloquea la posibilidad de la reconciliación, hunde en el odio, el rencor, la revancha, la venganza.

Lecturas del 5 de Abril del 2017 (Miércoles de la Quinta Semana de Cuaresma)

Nos dice Jesús que la verdad nos hará libres: la verdad es toda la Palabra de Dios que reclama al hombre liberarse de formas tramposas y mentirosas de vivir, para hacer de su existencia un servicio total a Dios y a los hermanos. Por eso a la luz de la Palabra de Dios, vamos a revisar nuestra vida y sin engañarnos, vamos a ver si en realidad nos creemos libres, y somos realmente esclavos. Esclavos del dinero, esclavos del poder, esclavos de nuestros intereses egoístas. Y en este tiempo que resta de la Cuaresma, vamos a seguir arreglando nuestro interior, y vamos a pedirle al Señor que nos limpie, que limpie nuestro corazón. Que limpie nuestro corazón no solamente de los grandes pecados, también los pequeños, porque no hay nada que se oponga más al amor de Dios que el pecado. No esperemos que se acerque más la Semana Santa, acudamos al sacramento de la reconciliación para purificarnos y llegar a la pascua reconciliados con Dios y con nuestros hermanos.

HOMILÍA DEL MARTES 21 DE MARZO, III CUARESMA

Podemos hoy preguntarnos, ¿cuándo nos sentimos ofendidos? Las inmediatas respuestas pueden ser, cuando me agreden, me desprecian, me dañan física o psicológica o espiritualmente. ¿Y nuestra reacción? Defendernos, atacar. Miremos más allá de nosotros mismos para saber comprender, perdonar, tener misericordia. No dejemos que la presencia del migrante, del enfermo, del sediento, del hambriento, sea ofensa para nosotros. Dialoguemos en familia buscando reconciliación, comprensión y perdón mutuos. Ante la sociedad promovamos estas actitudes guiados por el Espíritu.

Lecturas del 21 de Marzo del 2017 (Martes de la Tercera Semana de Cuaresma)

Nuestra conducta no debe consistir en esforzarnos por recordar todas las ofensas que nos han hecho, porque esto es impropio de un hijo de Dios. Muchas veces parece que tenemos preparado un registro para recitar, en la primera ocasión que se nos presenta, una lista de todos los agravios sufridos. Aunque el prójimo no mejore, aunque reincida una y otra vez en la misma ofensa o en aquello que nos molesta, debemos renunciar a todo rencor. Nuestro corazón debe conservarse sano y limpio de toda enemistad. Nuestro perdón debe ser sincero, de corazón, como Dios nos perdona a nosotros. Perdón rápido, sin dejar que el odio o la separación se aniden en nuestro corazón. Sin adoptar poses teatrales ni perder el buen humor. La mayoría de las veces, en la convivencia diaria, ni siquiera será necesario decir “te perdono”: bastará sonreír, devolver la conversación, tener un gesto amable. En definitiva, disculpar.