Lecturas del 9 de Abril del 2018 (La Anunciación del Señor)

“Ese” es el poder del obediente sobre su Dios: así como el desobediente labra su ruina y la de su descendencia, el obediente concede a Dios la libertad de intervención y a sus descendientes la oportunidad de ser salvados por Dios. Si nos prestáramos a realizar cuanto Dios quiere de nosotros, nos daríamos cuenta, como María, de cuánto somos queridos por Dios. Dios, sigue necesitando de creyentes que, como María, le sirvan de puente para entrar en un mundo como el nuestro, que parece haber desterrado a Dios. No le faltan a Dios ganas de salvar; escasean, más bien, fieles que estén dispuestos a ser, como María, siervos suyos, cueste lo que cueste. Dios necesita de creyentes que se le confíen, como María, en cuerpo y alma, que pongan en Dios su vida entera. Él conoce nuestras debilidades y limitaciones, pero puede hacer con nosotros y a través de nosotros milagros, si confiamos en Él y nos ponemos a su disposición. Que el Señor y la Virgen, unidos en esta fiesta de un modo particular nos ayuden a confiar plenamente en Dios para colaborar con él en la salvación del mundo.