Lecturas del 15 de Diciembre del 2018 (Sábado de la segunda semana de Adviento)

Las lecturas de hoy nos invita a pedir al Señor que nos ayude a reconocerlo en nuestras vidas y en los sucesos cotidianos. Que nos ayude a hacer lo que Él quiere, en lugar de actuar como esos ciegos espirituales del evangelio, “que han hecho todo lo que han querido”, y no supieron reconocer a Juan Bautista, como el Precursor del Señor.

Lecturas del 16 de Diciembre del 2017 (Sábado de la segunda semana de Adviento)

Juzgamos muy superficialmente, no acertamos a reconocer los signos que Dios nos da. Hay un modo superficial de mirar la historia y los acontecimientos. Es necesario saber dar una segunda mirada más profunda. Esta es la finalidad de la revisión de nuestras vidas: los acontecimientos que aparentan no ser mas que hechos humanos debemos verlos como actos detrás de los cuales obra el Señor. Pidamos al Señor que nos ayude a reconocerlo en nuestras vidas y en los sucesos cotidianos. Que nos ayude a hacer lo que Él quiere, en lugar de actuar como esos ciegos espirituales del evangelio, “que han hecho todo lo que han querido”, y no supieron reconocer a Juan Bautista, como el Precursor del Señor.

Lecturas del 3 de Diciembre del 2017 (Domingo de la Primera Semana de Adviento)

La Iglesia empieza el año con este período cuatro semanas recordando los siglos en los que Dios fue preparando a su pueblo para su nacimiento. Al celebrar anualmente la liturgia del Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida. Jesús, en estas semanas de adviento, nos pide que nos preparemos interiormente para recibirlo con un corazón limpio y generoso cuando nazca en Belén. Debemos vigilar para que, cuando llegue, nuestros corazones no estén ofuscados por los afanes terrenos, por la tentación de la vida fácil y superficial que no llena, por el egoísmo de pensar sólo en nuestros problemas e intereses.

Lecturas del 20 de diciembre de 2015 (Domingo de la Cuarta Semana de Adviento)

En aquellos días: María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»