Lecturas del 28 de febrero del 2018 (Miércoles de la Segunda Semana de Cuaresma)

Todas las manifestaciones de piedad de la Cuaresma nos encaminan hacia la Resurrección, que es el fundamento de nuestra fe. Pero debemos recorrer y meditar este camino sin prisa, porque no podremos participar de la Resurrección del Señor, si no nos preparamos para unirnos a Él durante su Pasión y su Muerte en la Cruz. Y nos preparamos para unirnos a la Cruz del Señor mediante la oración, mediante el ayuno y mediante las obras de caridad que hacemos hacia nuestro prójimo. Oración, ayuno y limosna marcan nuestra participación cuaresmal.

Lecturas del jueves 11 de enero del 2018 (Primera Semana tiempo ordinario)

El Señor nos espera para limpiarnos cuando recurrimos a la confesión, tenemos que dejar de lado la vergüenza para que así podamos iluminados por el Espíritu Santo, ver todo lo que nos aleja de Dios, y pedirle a él sincera y humildemente perdón. El Señor, siempre nos va a decir, como al leproso, quiero, queda limpio. Debemos recurrir al Señor con arrepentimiento, con humildad. Y también como el leproso, cuando el Señor nos cura, cuando nos perdona, deberíamos tener la necesidad de proclamar la maravilla que el Señor obró en nosotros, deberíamos agradecer a Dios sus favores.

Lecturas del 24 de febrero del 2016 (Miércoles de la Segunda Semana de Cuaresma)

Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando como se pasa la vida, como se viene la muerte tan callando; cuán presto se va el placer, como, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor. Nuestras vidas son los ríos que van a dar en el mar, que es el morir; allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir; allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos; y, llegados, son iguales los que viven por sus manos y los ricos. Este mundo es el camino para el otro, que es morada sin pesar; más cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos cuando nacemos,andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos; así que cuando morimos descansamos. Este mundo bueno fue si bien usásemos de él como debemos, porque, según nuestra fe, es para ganar aquel que atendemos. Aún aquel Hijo de Dios, para subirnos al cielo, descendió
a nacer acá entre nos, y a vivir en este suelo donde murió. Amén.