Lecturas del 22 de enero del 2018 (Lunes de la Tercera Semana)

“…el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre”, todo pecado, por grande que sea, puede ser perdonado, porque la misericordia de Dios es infinita; pero para que sea posible el perdón es necesario reconocer el pecado y creer en la misericordia de Dios. La actitud de cerrarse es la que impide el perdón de Dios, ya que anula toda posibilidad de arrepentimiento. El que peca así, voluntariamente se excluye del perdón divino, no porque Dios no pueda perdonar todos los pecados, sino porque el pecador, en su obcecación frente a Dios, rechaza a Jesucristo, a su doctrina y a sus milagros, y desprecia la gracia del Espíritu Santo.

Lecturas del 22 de enero del 17 (Domingo de la Tercera Semana)

El Señor nos llama ahora para que vayamos tras Él y para que iluminemos nuestras vidas y las de quienes nos rodean con la luz de la fe. Bien sabemos nosotros que el remedio de tantos males que existen en el mundo es la fe en Jesucristo, nuestro Maestro y Salvador. Sin el Señor, caminamos a oscuras, con el peligro de tropezar y caer. La fe que recibimos del Señor y que debemos comunicar a nuestro prójimo es luz en la inteligencia. Una luz incomparable.

Vamos a pedir hoy a María que nos predispongamos a dejarnos iluminar por la luz que su hijo Jesús trajo a la tierra. Que pidamos siempre al Señor que nos conceda la fe para creer en Él, y que su presencia en nuestras vidas ilumine siempre nuestros caminos los de quienes nos rodean.

Lecturas del 22 de enero del 2016 (Viernes de la Segunda Semana)

Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad, porque mi alma se refugia en ti; yo me refugio a la sombra de tus alas hasta que pase la desgracia. Invocaré a Dios, el Altísimo, al Dios que lo hace todo por mí: él me enviará la salvación desde el cielo y humillará a los que me atacan. ¡Que Dios envíe su amor y su fidelidad! ¡Levántate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra! Porque tu misericordia se eleva hasta el cielo, y tu fidelidad hasta las nubes.