Lecturas del 29 de Julio del 2017 (Sábado de la Semana 16)

La cizaña es una planta que crece en medio de los sembrados al mismo tiempo que estos. Es tan parecida al trigo que antes de que se forme la espiga es muy difícil distinguirla. Más tarde, mezclada con la harina buena, contamina el pan y es perjudicial para el hombre. Sembrar cizaña entre el trigo era un acto de venganza que fue habitual en Oriente. Las plagas de cizaña eran muy temidas porque podían hacer perder toda una cosecha. En el mundo no siempre es fácil distinguir el buen trigo de la verdad, de la cizaña del error, porque esta cizaña del error se nos presenta camuflada de verdad. Teorías y doctrinas, que se ponen el ropaje evangélico, orientaciones doctrinales que falsamente invocan estar confirmadas por textos de la Iglesia, etc. pueden ser hábil cizaña que difunde el mal antes de que podamos advertirlo. Debemos tener siempre presente que es propio del demonio mezclar el error con la verdad, y difícilmente se distinguen, pero después, el error siempre produce consecuencias graves para el pueblo de Dios.

“No tengas miedo de tus pecados, yo estoy aquí para perdonarte”

“El Señor quiere tomar sobre sí nuestras debilidades, nuestros pecados, nuestros cansancios. Jesús cuántas veces hacía sentir esto y después: ‘Vengan a mí, todos ustedes que están fatigados, agobiados, y yo les daré descanso. Yo soy el Señor tu Dios, que te tengo por la derecha, no temas pequeño, no temas. Yo te daré fuerza. Dame todo y yo te perdonaré, te daré paz”.

El Papa en Sta. Marta: ‘La Iglesia es fiel si su tesoro es Jesús’

La Iglesia es fiel si su único tesoro y su único interés es Jesús, pero es tibia y mediocre si busca su seguridad en las cosas del mundo. Esta ha sido la advertencia del papa Francisco en la homilía de la misa celebrada este mañana en Santa Marta. Al final ha preguntado: “¿Nuestras almas buscan seguridad solamente en el Señor o buscan otras seguridades que no le gustan al Señor?”, ¿Cómo está la tuya? ¿Qué buscas?

¿Finges ser cristiano pero vives como pagano? El Papa advierte sobre la “doble vida”

“‘Pero no es fácil, Padre, vivir en este mundo, donde las tentaciones son tantas, y el truco de la doble vida nos tienta todos los días, no es fácil’. Para nosotros no solo no es fácil, es imposible. Solo Él es capaz de hacerlo. Y por esto hemos rezado en el Salmo: ‘El Señor me sostiene’. Nuestro apoyo contra la mundanidad que destruye nuestra identidad cristiana, que nos lleva a la doble vida, es el Señor”.

Heridas de víctimas de trata de personas “son también las llagas de Cristo”, dice el Papa

«El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos», recordó el Papa en la carta enviada al Grupo Santa Marta que se reune ayer y hoy en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en España.

Dios no nos ha dejado solos para “arreglarnoslas como podamos”, nuestro ángel nos acompaña y aconseja

Cuando nosotros hacemos una maldad y pensamos que estamos solos: no, está él, nuestro ángel custodio. Cuando sentimos esa inspiración: “Pero has esto… esto es mejor… esto no se debe hacer…”. ¡Escucha! No te rebeles a él. Escucha su voz, porque él te aconseja. La docilidad al Espíritu Santo comienza con esta docilidad a los consejos de este compañero de camino.

Homilía del Papa: “Nuestra conversión es un trabajo de todos los días”

¿La santificación viene por el esfuerzo que yo hago, como la victoria para aquel que hace deporte viene por el entrenamiento?’. No. El esfuerzo que nosotros hacemos, este trabajo cotidiano de servir al Señor con nuestra alma, con nuestro corazón, con nuestro cuerpo, con toda nuestra vida sólo abre la puerta al Espíritu Santo. ¡Es Él quien entra en nosotros y nos salva!