Lecturas del 14 de Enero del 2019 (Lunes de la Primera Semana)

El evangelio nos dice que Jesús “todo lo hizo bien”, con perfección humana, con responsabilidad. Y eso significa hacer el trabajo con espíritu de servicio a sus vecinos, con orden, con serenidad, con intensidad; entregaría seguramente los encargos de carpintería dentro del plazo, terminaría su trabajo de artesano con amor, pensando en la alegría de los clientes al recibir un trabajo sencillo, pero bien hecho. Ningún cristiano puede pensar que, aunque su trabajo sea aparentemente de poca importancia, puede ser realizado de cualquier modo, o con dejadez. Ese trabajo lo ve Dios y tiene una importancia que nosotros no imaginamos. Ese trabajo lo debemos realizar pensando en el Señor, y ofrecérselo, como una manera de poner al Señor también en el centro de nuestro trabajo y de nuestra vida.

Lecturas del 9 de Abril del 2018 (La Anunciación del Señor)

“Ese” es el poder del obediente sobre su Dios: así como el desobediente labra su ruina y la de su descendencia, el obediente concede a Dios la libertad de intervención y a sus descendientes la oportunidad de ser salvados por Dios. Si nos prestáramos a realizar cuanto Dios quiere de nosotros, nos daríamos cuenta, como María, de cuánto somos queridos por Dios. Dios, sigue necesitando de creyentes que, como María, le sirvan de puente para entrar en un mundo como el nuestro, que parece haber desterrado a Dios. No le faltan a Dios ganas de salvar; escasean, más bien, fieles que estén dispuestos a ser, como María, siervos suyos, cueste lo que cueste. Dios necesita de creyentes que se le confíen, como María, en cuerpo y alma, que pongan en Dios su vida entera. Él conoce nuestras debilidades y limitaciones, pero puede hacer con nosotros y a través de nosotros milagros, si confiamos en Él y nos ponemos a su disposición. Que el Señor y la Virgen, unidos en esta fiesta de un modo particular nos ayuden a confiar plenamente en Dios para colaborar con él en la salvación del mundo.

Lecturas del 16 de noviembre se 2016 (Miércoles de la Semana 33)

Esto es lo que sigue haciendo la Iglesia, y todos los que pertenecemos a ella, desde Pentecostés, donde recibimos al Espíritu Santo; desde que Jesús nos dejó su palabra y los sacramentos. Nos toca a nosotros, a cada cristiano, hacer rendir el tesoro de gracias que el Señor deposita en nuestras manos. Este es nuestro mandato mientras el Señor vuelve para cada uno, al final de la vida.