Lecturas del 4 de Diciembre del 2017 (Lunes de la Primera Semana de Adviento)

El centurión era un soldado romano, que nos muestra aquí una sólida fe en Jesús. En este caso, no llevan al enfermo ante Jesús y ni siquiera el centurión va a pedirle en forma personal a Jesús que cure a su siervo. Es más, cuando le piden a Jesús por el enfermo, el Señor, para dar satisfacción al pedido, se dirige a casa del centurión. Pero antes de llegar, este soldado le hace decir: “Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso, ni siquiera me consideraré digno de salir a tu encuentro. ¡Mándalo con tu palabra y que quede sano mi criado!”.

Lecturas del 26 de Septiembre del 2017 (Martes de la Semana 25)

En el momento de la Anunciación María escucha al Ángel, medita, pregunta y pronuncia su Sí y actúa. Cada acontecimiento, cada persona, lo que nos sucede, pueden ser para nosotros semejante a un Ángel del Señor. Nuestra tarea consiste en tener siempre delicadeza de oído, meditar “lo que es este saludo” y responder. Si nosotros tomamos en serio el “Sí”, entonces lo realizamos cada día, y vamos por el camino que Dios preparó para nosotros.

Lecturas del 17 de Mayo del 2017 (Miércoles de la Quinta Semana de Pascua)

A veces nos quejamos de nuestra esterilidad, de nuestra escasa capacidad de amar. Nuestras comunidades apenas pueden llamarse comunidades de Jesús, porque son pobres en el amor y escasas en frutos. ¿Dónde está la falla? La falla está en nuestra falta de unión a Jesús, la ausencia de su Espíritu. Confiamos demasiado en lo institucional, en las técnicas humanas y nos falta ¨la permanencia¨el seguimiento de Jesús. Sólo si vivimos las exigencias del Señor, creceremos como discípulos, y el Padre escuchará nuestra oración y el fruto abundará. Hoy vamos a pedirle a Dios, que unidos a Jesús demos fruto abundante.

Lecturas del 20 de noviembre de 2016 (Domingo de la Semana 34)

La fiesta de hoy, fue especialmente instituida, para mostrar a Jesús como el único soberano ante una sociedad que parece querer vivir de espaldas a Dios. Cristo vino a establecer su reinado, no con la fuerza de un conquistador, sino con la bondad y mansedumbre de el pastor. Con este espíritu buscó Jesús a los hombres dispersos, a los hombres alejados de Dios por el pecado. Jesús, curó, Jesús sanó sus heridas. Jesús los amó y nos amó, dando por nosotros la vida. Y Cristo como Rey viene para revelar el amor de Dios. Por eso quienes queremos seguir a Jesús, debemos ser fermento y signo de salvación, para construir un mundo más justo, más fraterno, más solidario. Para construir un mundo inspirado en los valores evangélico de la esperanza, de la Vida verdadera a la que todos fuimos llamados. Así es el Reino de Cristo, y cada uno estamos llamados a trabajar por él, para extenderlo. Tenemos que hacer presente a Cristo en nuestro mundo. Tenemos que poner al Señor de cara a quienes los tienen contra la pared o en un rincón de su alma. Tenemos la misión de afirmar, con nuestras palabras y con nuestra obras, que aspiramos a hacer de Cristo un auténtico Rey de todos los corazones.

Lecturas del 4 de noviembre del 2016 (Viernes de la Semana 31)

El administrador infiel se las ingenia para resolver su situación futura de indigencia. El Señor da por supuesta la inmoralidad de tal actuación que resulta evidente. En cambio, resalta y alaba la agudeza y el empeño que este hombre demuestra para sacar provecho en un aspecto material de su antigua condición de administrador. Lo que Jesús nos enseña en esta parábola es que para la salvación de nuestras almas y para la propagación del Reino de Dios, apliquemos al menos la misma sagacidad y el mismo esfuerzo que el que ponen los hombres en sus negocios materiales, o en la lucha para hacer triunfar algún ideal humano. El hecho de contar con la gracia de Dios no significa que no tengamos que poner todos los medios humanos honestos que sean posibles para que nuestras tareas de apostolado alcancen el mayor éxito.

Lecturas del 27 de Abril de 2016 (Miércoles de la Quinta Semana de Pascua)

Hora de la tarde, fin de las labores. Amo de las viñas, paga los trabajos de tus viñadores. Al romper el día, nos apalabraste. Cuidamos tu viña del alba a la tarde. Ahora que nos pagas, nos lo das de balde, que a jornal de gloria no hay trabajo grande. Das al vespertino lo que al mañanero. Son tuyas las horas y tuyo el viñedo. A lo que sembramos dale crecimiento. Tú que eres la viña, cuida los sarmientos.