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Homilía del 6 de marzo de 2019, Miércoles de Ceniza

Inicia Tiempo de Cuaresma
Jo 2, 12-18; Sal 50; 2Cor 5, 20 – 6, 2; Mt 6, 1-6. 16-18.

El ayuno, la oración y la limosna son expresión de la piedad más profunda, entendida como la disposición a vivir en Dios, de Dios, para Dios. Por eso el mismo las recuerda e incluye en el camino de las bienaventuranzas.
Unida a estas actitudes de fe, está el uso de la ceniza. Lo que queda después de la combustión de los metales o de los residuos orgánicos. Esa ceniza primera es nociva. La segunda se convierte en fertilizante.
Podríamos decir que Jesús es como la ceniza por excelencia, que se entrega hasta la muerte y que puesto en el sepulcro se convierte en vida para le mundo, es el redentor de toda la creación.
Una mala interpretación de la limosna, el ayuno y la oración, consistiría en hacer estos actos ante los demás, para quedar bien. Entonces no seríamos ceniza de vida nueva. O seríamos esa ceniza que daña, la de los minerales.
Al practicar ante el Padre “que está en lo secreto” nuestra limosna, ayuno y oración, estamos muriendo para ser ceniza que produzca vida, como Cristo. Y esa vida llega a nosotros por Cristo.
Escuchemos, pues, al Señor: “Todavía es tiempo. Vuélvanse a mí de todo corazón, con ayunos, con lágrimas y llanto; enluten su corazón y no sus vestidos”. Esta es nuestra verdadera cuaresma.
“Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo ‘pecado’ por nosotros”. Esta es la verdad que fortalece nuestro espíritu cuaresmal. Un sembrador no echa el abono sin la esperanza de que éste mejore la tierra.
Con esa actitud recibamos la ceniza y transformemos nuestra vida en conversión en un servicio a la vida para dar frutos del Reino. Busquemos la ganancia para nosotros y para nuestro ambiente. Oremos, dejemos espacio al Padre en nuestro interior, ayudemos al necesitado. Vivamos con esperanza esta cuaresma.

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La Vicaría Pastoral Territorial de San Buenaventura es una de las cuatro vicarías que conforman la Diócesis de Cuautitlán, comprende mayormente parroquias ubicadas en los municipios de Melchor Ocampo, Cuautitlán, Tultepec y Tultitlán en el Estado de México.

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