home Homilías Homilía del viernes 25 de mayo de 2017, TIEMPO ORDINARIO VII

Homilía del viernes 25 de mayo de 2017, TIEMPO ORDINARIO VII

Misa “Por la reconciliación”.
Sant 5, 9-12; Sal 102; Mc 10, 1-12.

El Hijo de Dios viene para hacernos partícipes de la vida divina, la que el Creador decidió darnos desde el primer momento. La convivencia humana necesita de leyes, Dios mismo nos revela su ley. Puede haber controversias. Cuando le preguntan acerca del divorcio, Jesús marca dos pasos en su respuesta, preguntando primero lo que Moisés dice, la ley humana; después afirmando lo que es la intención de Dios desde el principio, la ley divina.
¿Qué es la dureza de corazón, a la que somete Moisés la ley? Es el daño que la persona sufre a causa del pecado, ponerse en lugar de Dios y querer tomar decisiones egoístas. En la actualidad no estamos lejos de esa realidad. Las razones para otorgar el divorcio son de lo más simple y facilitan el proceso y en la práctica no favorecen lo necesario a la mujer, aunque es lo que supuestamente se ha buscado.
La diferencia en la sexualidad no implica una diferencia en la dignidad. Es claro desde el inicio. La diferencia permite que el amor lleve a la complementariedad integral biológica, psicológica y espiritual.
La dureza de corazón se refiere también al deseo de bienestar y confort, que hace desaparecer el sentido oblativo, de entrega, y por tanto de sacrificio, que supone un amor fiel en constante crecimiento.
Santiago nos propone dos virtudes. Hablar con la verdad, con autenticidad y, por eso, no murmurar; y la otra es la paciencia. Si anteponemos el amor en la vida de la comunidad, no vamos a mentir a nadie ni a desprestigiarlo. Y si vivimos el amor, no vamos a cansarnos de esperar y tener paciencia para llegar a la comprensión mutua, a que los resultados vengan en consecuencia de las actitudes. Indudablemente, esta vida de fe nos lleva a la reconciliación plena.

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Vicaría de San Buenaventura

La Vicaría Pastoral Territorial de San Buenaventura es una de las cuatro vicarías que conforman la Diócesis de Cuautitlán, comprende mayormente parroquias ubicadas en los municipios de Melchor Ocampo, Cuautitlán, Tultepec y Tultitlán en el Estado de México.

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