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Lecturas del 14 de Marzo del 2019 (Jueves de la Primera Semana de Cuaresma)

SANTORAL: Santa Matilde

Lectura del libro de Ester 4, 12. 14-16. 23-25

La reina Ester, presa de una angustia mortal, también buscó refugio en el Señor. Luego oró al Señor, Dios de Israel, diciendo:
«¡Señor mío, nuestro Rey, tú eres el Unico! Ven a socorrerme, porque estoy sola, no tengo otra ayuda fuera de ti y estoy expuesta al peligro. Yo aprendí desde mi infancia, en mi familia paterna, que tú, Señor, elegiste a Israel entre todos los pueblos, y a nuestros padres entre todos sus antepasados, para que fueran tu herencia eternamente. ¡Y tú has hecho por ellos lo que habías prometido!  ¡Acuérdate, Señor, y manifiéstate en el momento de nuestra aflicción! Y a mí, dame valor, Rey de los dioses y Señor de todos los que tienen autoridad. Coloca en mis labios palabras armoniosas cuando me encuentre delante del león, y cámbiale el corazón para que deteste al que nos combate y acabe con él y con sus partidarios.¡Líbranos de ellos con tu mano y ven a socorrerme, porque estoy sola, y no tengo a nadie fuera de ti, Señor! Tú, que lo conoces todo.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 137, 1-2a. 2bc-3. 7c-8 (R.: 3a)

R. Me respondiste cada vez que te invoqué, Señor.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles.
Me postraré ante tu santo Templo. R.

Daré gracias a tu Nombre
por tu amor y tu fidelidad,
porque tu promesa ha superado tu renombre.
Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

Tu derecha me salva.
El Señor lo hará todo por mí.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos! R.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 7-12

Jesús dijo a sus discípulos:
«Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.»

Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús enseña de diversas maneras la eficacia de la oración. La oración es una elevación de la mente a Dios para adorarle, darle gracias y pedirle lo que necesitamos. Jesús insiste en la oración de petición, que es el primer movimiento de quien reconoce a Dios como su Creador y su Padre. Como criatura de Dios y como hijo suyo, el hombre necesita pedirle humildemente todas las cosas. Al hablar de la eficacia de la oración, Jesús no hace restricciones: “Todo el que pide, recibe”, porque Dios es nuestro Padre.

San Jerónimo nos dice: “Está escrito: a todo el que pide, se le da; luego, si a ti no se te da, no se te da porque no pides; luego, pide y recibirás”. Sin embargo, a pesar de ser la oración de suyo, algo infalible, a veces no obtenemos lo que querríamos. San Agustín dice que nuestra oración no es escuchada porque pedimos mal, sin fe, sin perseverancia, sin humildad, y porque pedimos cosas malas, es decir, lo que no nos conviene, lo que puede hacernos daño. En definitiva, la oración no es eficaz cuando no es verdadera oración.

La primera condición de toda petición eficaz es conformar primero nuestra voluntad a la Voluntad de Dios, que en ocasiones quiere o permite cosas y acontecimientos que nosotros no queremos ni entendemos, pero que terminarían siendo de grandísimo provecho para nosotros y para los demás. Cada vez que hacemos este acto de identificación de nuestro querer con el querer de Dios, hemos dado un paso muy importante en la virtud de la humildad.

Por tanto, hay que hacer oración, porque no hay negocio en la tierra que pueda dar más seguridades de tener éxito.

Jesús dice también en el Evangelio: Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos: ahí está toda la Ley y los Profetas. Esta sentencia de Jesús, llamada “regla de oro” ofrece un criterio práctico para reconocer el alcance de nuestras obligaciones y de nuestra caridad hacia con los demás. Pero una consideración superficial correría el riesgo de convertirlo en un móvil egoísta de nuestro comportamiento: no se trata, evidentemente, de dar porque me das, sino de hacer el bien a los demás sin poner condiciones, como en buena lógica no las ponemos en el amor a nosotros mismos. Esta regla práctica quedará completada con el mandamiento nuevo de Jesucristo, donde enseña a amar a los demás como Él mismo nos ha amado.

Vamos hoy a proponernos acudir al Señor en todas nuestras necesidades, confiados en sus palabras: Pidan y se les dará; busquen y hallarán. Y vamos a contar siempre con un camino que el mismo Jesús nos ha dado para que nuestras peticiones lleguen pronto al Señor. Este camino es la mediación de María, Madre de Dios y Madre nuestra. A ella vamos a pedirle que interceda siempre por nuestras necesidades.

Ven, ven, Señor, no tardes.
Ven, ven, que te esperamos.
Ven, ven, Señor, no tardes,
ven pronto, Señor.

El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor,
los hombres no son hermanos,
el mundo no tiene amor.

Envuelto en sombría noche,
el mundo, sin paz, no ve;
buscando va una esperanza,
buscando, Señor, tu fe.

Al mundo le falta vida,
al mundo le falta luz,
al mundo le falta el cielo,
al mundo le faltas tú. Amén.

Himno de la Liturgia de las Horas

SANTORAL: Santa Matilde

Nació en el año 895. Se casó con Enrique, rey de Germania (919-936), con quien convivió veinte años en gran armonía. Fue una de las primeras mujeres de la nobleza que aprendió a leer y escribir.
Con la muerte de su esposo en el año 936, a Matilde le fueron confiscados todos sus bienes y fue obligada a retirarse a un convento en Westfalia. Fue acusada de prodigalidad en relación a los pobres. Pero el real motivo de su exilio fue político. Matilde no quería que Otón, su hijo mayor fuera rey.
Su preferencia era por Enrique. Más tarde, Otón, en calidad de primero soberano del Sacro Imperio Romano-Germánico, y Enrique -duque de Baviera-, de común acuerdo, concedieron la amnistía a su madre, restituyéndole la libertad y los bienes.
Matilde empleó entonces, su rico patrimonio al servicio de los necesitados: construyó hospitales, monasterios, iglesias. Por eso es representada con una iglesia y una cartera en la mano; de la cartera salen ríos de monedas, simbolizando su caridad para con los necesitados. Murió en el convento de Quedlinburg, el 14 de marzo del año 968. Fue sepultada al lado de su esposo.

Otras Celebraciones de hoy: Santos: León, Inocencio, obispos; Eutiquio, Arnaldo, Pedro, Afrodisio, Frontón, Alejandro, Valeria, mártires; Eva (Evelina), beata; Florentina, santa.

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Vicaría de San Buenaventura

La Vicaría Pastoral Territorial de San Buenaventura es una de las cuatro vicarías que conforman la Diócesis de Cuautitlán, comprende mayormente parroquias ubicadas en los municipios de Melchor Ocampo, Cuautitlán, Tultepec y Tultitlán en el Estado de México.

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