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Lecturas del 24 de Mayo del 2018 (Jueves de la Séptima Semana)

SANTORAL: San Pedro Celestino

Lectura de la carta del apóstol Santiago 5, 1-6

Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir. Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla. Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final!
Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo. Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza. Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 48, 14-15b. 15c-16. 17-18. 19-20 (R.: Mt 5, 3)

R. Felices los que tienen alma de pobres,
porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Este es el destino de los que tienen riquezas,
y el final de la gente insaciable.
Serán puestos como ovejas en el Abismo,
la Muerte será su pastor. R.

Bajarán derecho a la tumba,
su figura se desvanecerá
y el Abismo será su mansión.
Pero Dios rescatará mi vida,
me sacará de las garras del Abismo. R.

No te preocupes cuando un hombre se enriquece
o aumenta el esplendor de su casa:
cuando muera, no podrá llevarse nada,
su esplendor no bajará con él. R.

Aunque en vida se congratulaba, diciendo:
«Te alabarán porque lo pasas bien»,
igual irá a reunirse con sus antepasados,
con esos que nunca verán la luz. R.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9, 41-50

Jesús dijo a sus discípulos:
«Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.
Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.
Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Porque cada uno será salado por el fuego.
La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar?Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros.»

Palabra del Señor.

Reflexión

Nos encontramos con una condena severa y durísima del Señor para todo aquel que sirva de tropiezo, que haga caer, que escandalice a uno de sus discípulos. Esta condena es la contrapartida de la bendición con la que empieza el Evangelio de hoy, para aquel que tenga caridad con sus discípulos.

El Señor se dirige aquí a sus discípulos con los que se quiere “identificar”. El discípulo está incorporado de una manera particular a la persona de Jesús y goza no sólo de su confianza sino también de una secreta “identificación” con su persona. Pero el discípulo “no es el Señor”. Hay conciencias más fuertes y conciencias más débiles. Los que tienen conciencia más débil son más susceptibles de caer, de ser escandalizados y a los que los escandalizan está dirigida la condena precisamente por la identificación secreta del discípulo con la persona del Maestro. Seguir a Cristo implica caminar por un camino recto, sin tropiezos; y el que “hace tropezar” se hace digno de una maldición y de un castigo.

Pero también los miembros de nuestro propio cuerpo son susceptibles de un castigo si no están “ordenados” a fin de caminar sin tropiezos, sin escándalos, por los caminos del Señor.

Con la condena que hace Jesús, nos está indicando que absolutamente todas las cosas deben estar ordenadas a su fin. Nuestras manos, nuestros pies, nuestros ojos…, todo lo que tenemos a nuestro alcance ha de usarse correctamente porque de los contrario hay una desarticulación en nuestra misma vida y una perversión del fin para el que han sido creadas las cosas.

El Evangelio hoy, nos pone ante opciones terribles que nos hacen ver la seriedad del compromiso de seguir a Cristo. No se salvan ni nuestros propios miembros, los miembros de nuestro cuerpo, de ser cercenados si es que nos son ocasión de pecado. A nadie se le ocurriría cumplir literalmente todo lo que aquí está dicho, pero tenemos que entender que debemos ejercitar nuestra voluntad de tal manera que los miembros de nuestro propio cuerpo y el uso de todo lo creado, sean instrumentos aptos para el Reino. Visto negativamente, no hay que dudar en cortarse la mano, el pie o arrancarse el ojo si son ocasión de pecado. Pero visto de un lado positivo, el ejercitar nuestra voluntad sobre nuestro propio cuerpo, no sólo hace que no peque sino que además lo hace apto para “servir” en todo a Dios.

El mensaje que tenemos hoy es que todo es relativo en comparación del servicio de Jesucristo, en comparación de su seguimiento y es el amor a Cristo que nos hace relativizar todo y estar dispuestos a desprendernos de todo, incluso de nuestra propia vida, por seguirlo a Él y seguirlo “bien”.

Ninguno de nosotros está libre de la posibilidad de escandalizar a otros, ni de caer nosotros mismos, por eso estas consideraciones tan fuertes del Señor nos tienen que hacer examinar si estamos actuando o no con los valores absolutos de la vida. Pidamos hoy a María nuestra madre, que nos ayude a “identificarnos” con Jesús.

Sentencia de Dios al hombre
antes que el día comience:
“que el pan no venga a tu mesa
sin el sudor de tu frente.

ni el sol se te da de balde,
ni el aire por ser quien eres:
las cosas son herramientas
y buscan quien las maneje.

El mar le pone corazas
de sal amarga a los peces;
el hondo sol campesino
madura a fuego las mieses.

La piedra, con ser la piedra,
guarda una chispa caliente;
y en el rumor de la nube
combaten el rayo y la nieve.

A ti te inventé las manos
y un corazón que no duerme;
puse en tu boca palabras
y pensamiento en tu frente.

No basta con dar las gracias
sin dar lo que las merece:
a fuerza de gratitudes
se vuelve la tierra estéril.” Amén

Himno de la Liturgia de las Horas

SANTORAL: San Pedro Celestino

Había nacido en 1215 y era el undécimo de doce hijos de una familia muy piadosa radicada en Isernia, pueblo de la región de los Abruzos. Él mismo dice en sus Memorias: “Mis padres se llamaban Angelerio y María. Eran justos a los ojos de Dios y honrados por los hombres. Como Jacob, tuvieron doce hijos”.
Aprendió con rapidez las primeras letras y a los cinco o seis años ya leía el salterio. Al cumplir los veinte años quiso hacer vida eremítica. A tal fin, con un compañero abandonó su pueblo; poco después éste se volvió y él continuó solo.
Así llegó a Castelsangro. Enterado de que en una cueva de los montes vecinos habitaba un ermitaño, fue a su encuentro, pero no lo halló. Allí vivió tres años y luego partió hacia Roma, donde recibió la ordenación sacerdotal.
Al regresar a la Ciudad Eterna y pasar por el monte Murrone volvió a hacer vida solitaria durante cinco años, al cabo de los cuales se trasladó a otra oquedad en el monte Maiella. La fama de su santidad hizo que muchos fueran a buscarlo y quisieran permanecer con él como discípulos. Así nació la orden de los celestinos, rama de la orden benedictina, aprobada por Gregorio X en 1274.
hallándose de visita en uno de sus monasterios recibió la noticia de que había sido elegido jefe supremo de la Iglesia. Pedro tenía ya setenta y nueve años. Subió al pontificado con el nombre de Celestino V.
Se trasladó a Aquila, donde después de ser consagrado obispo fue coronado como sumo pontífice el 29 de agosto de 1294, ante una multitud que pedía su bendición.
Pedro Celestino era un hombre sencillo, poco sociable, desconocedor de los asuntos de gobierno y de las pasiones humanas. Vivía casi permanentemente en el plano de lo sobrenatural. No quiso ir a Roma, convulsionada por luchas intestinas, y se trasladó al palacio apostólico de Nápoles, donde hizo construir una celda para recluirse en la oración.
Pronto tuvo dificultades en el ejercicio de su cargo. Ante esta situación dio claras muestras de su humildad y desapego por los honores y las dignidades. Hizo redactar una bula donde se declaraba que el papa puede renunciar a sus poderes, si en su conciencia se hace evidente que así lo exige el bien de la Iglesia.
Reunió el 13 de Diciembre de 1294 el colegio cardenalicio, leyó la bula disponiendo que se le insertara en el cuerpo del derecho canónico y abdicó. Lo sucedió en el cargo Bonifacio VIII. Su pontificado había durado menos de cuatro meses.
El resto de sus días transcurrió cerca de Anagni, en el castillo de Monte Fumone, dedicado enteramente a la oración, la penitencia y la contemplación. Murió el 19 de Mayo de 1296.

Otras festividades que se celebran hoy: Santos: Urbano I, papa y mártir; Teodoro, Dunstato, obispos; Pudente, Pudenciana (Potenciana), Ciriaca, vírgenes; Calócero, Partemio, Juan de Cetina, Pedro de Dueñas, mártires; Ivo, Evonio, Claudia, Bernardo, Gracia, Teófilo de Corte, Adolfo, confesores; beato Francisco Coll, fundador de las HH. Dominicas de la Anunciata.

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¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten...

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