home Lecturas del día Lecturas del 28 de Agosto del 2019 (Miércoles de la Semana 21

Lecturas del 28 de Agosto del 2019 (Miércoles de la Semana 21

SANTORAL: San Agustín

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 3, 6-10. 16-18

Les ordenamos, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que lleve una vida ociosa, contrariamente a la enseñanza que recibieron de nosotros. Porque ustedes ya saben cómo deben seguir nuestro ejemplo. Cuando estábamos entre ustedes, no vivíamos como holgazanes y nadie nos regalaba el pan que comíamos. Al contrario, trabajábamos duramente, día y noche, hasta cansarnos, con tal de no ser una carga para ninguno de ustedes. Aunque teníamos el derecho de proceder de otra manera, queríamos darles un ejemplo para imitar. En aquella ocasión les impusimos esta regla: el que no quiera trabajar, que no coma. Que el Señor de la paz les conceda la paz, siempre y en toda forma. El Señor esté con todos ustedes. El saludo es de mi puño y letra. Esta es la señal característica de todas mis cartas: así escribo yo, Pablo. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 127, 1-2. 4-5 (R.: cf. 1a)

R. ¡Felices los que temen al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

¡Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!
¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén. R.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 23, 27-32

Jesús habló diciendo:
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: «Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas»! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!

Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús nos muestra en este evangelio, que no quiere una religiosidad fundamentada en lo exterior, en las apariencias, sino que exige una religión en “espíritu y en verdad”, según lo dice en otra parte del evangelio. Lo que cuenta es el interior del corazón del hombre, y no las actitudes hechas para que otros las vean.

También nosotros podemos caer como los fariseos, en quedarnos solamente con los actos externos de la piedad: venerar las imágenes de los santos, cumplir con los ritos, pero que nos falte llevar una vida de auténtica piedad y de profunda vida interior en nuestras relaciones con el Señor. Una vida de amor y comprensión al prójimo que nos rodea.

La veracidad es la sinceridad con los otros y con nosotros mismos, pero a veces cuesta mucho ser sinceros con nuestra propia conciencia.

Otras veces pasa que nos falta la rectitud de intención en nuestras obras: actuamos por interés, buscando una recompensa, tratando de quedar bien, o como lo hacían los fariseos del evangelio, para aparentar ante los demás y tener una posición de privilegio en la sociedad.

El Señor ve nuestro corazón. Podemos engañar a nuestro prójimo, podemos llegar a engañarnos a nosotros mismos después de vivir mucho tiempo en la falsedad, pero a Dios no lo podemos a engañar.

Se ha dicho con razón, que para engañarse a uno mismo e ir acomodando la conciencia a nuestro gusto, una buena manera de empezar es cambiando el nombre a las cosas. Utilizar un vocabulario confuso que convierta los defectos en virtudes. La pereza se convierte en cansancio, agotamiento, depresión, serenidad. La soberbia puede llamársela autovaloración. Al egoísmo se lo puede llamar realización de uno mismo, a la desobediencia, personalidad; a la ira, temperamento; a la gula, gastronomía.

Jesús, en el evangelio de hoy pone al descubierto la falsedad de los fariseos por su falta de unidad de vida…, de rectitud de intención. Por actuar movidos por amor a sí mismos, en vez de hacerlo por amor a Dios.

El papa Juan Pablo I, cuando todavía era obispo de Venecia contaba este cuento:

A la entrada de la cocina estaban echados los perros. El cocinero, que limpiaba un cordero para cocinarlo, echó las vísceras al patio. Los perros se las comieron y dijeron: “Es un buen cocinero, cocina muy bien”
Poco después el cocinero pelaba las papas y las cebollas y tiró las cáscaras al patio. Los perros se arrojaron sobre ellas, pero torciendo el hocico para otro lado dijeron: “El cocinero se ha echado a perder; ya no sirve para nada”.
Sin embargo, el cocinero no se conmovió en lo más mínimo ni por el elogio que recibió primero, ni por la crítica que le vino después. Sólo pensó para sí mismo: “El dueño de casa es el que tiene que comer y apreciar la comida que yo hago, y no los perros. Me basta con ser apreciado por mi patrón”.

Quién actúa con rectitud de intención, de cara a Dios, no lo hace para que los que los rodean lo alaben, ni se preocupa si lo critican.

Pidamos a la Virgen, ella que tanto amó a Jesús en su corazón, que nos enseñe a ser sinceros en nuestro trato con Dios y en nuestra vida, y que todas nuestras acciones tengan rectitud de intención y estén movidas por amor a Jesús.

Cuando la luz del día está en su cumbre,
eres, Señor Jesús, luz y alegría
de quienes en la fe y en la esperanza
celebran ya la fiesta de la vida.

Eres resurrección, palabra y prenda
de ser y de vivir eternamente;
sembradas de esperanzas nuestras vidas,
serán en ti cosecha para siempre.

Ven ya, Señor Jesús, Salvador nuestro,
de tu radiante luz llena este día,
camino de alegría y de esperanza,
real acontecer de nueva vida.

Concédenos, oh Padre omnipotente,
y tú, Hijo amado y Señor nuestro,
por obra del Espíritu enviado,
vivir ya de la fiesta de tu reino. Amén.

Himno de la Liturgia de las Horas

SANTORAL: San Agustín

Nació en África, en lo que hoy es Túnez, en un pueblecito llamado Tagaste. Era el año 354.

El niño era un prodigio. Se ha dicho de él que ha sido uno de los cerebros más luminosos de la humanidad. Cuando ya había estudiado todo lo que se podía estudiar, fundó en su mismo pueblo una escuela de lingüistica. Sólo tenía 19 años. Más tarde puso otra escuela de retórica, en Cártago. Luego, en Roma. Más tarde le ofrecieron una cátedra en Milán y allí fue. Le había llegado la hora del triunfo total.

A los 32 años, después de dar muchas vueltas a su cabeza, se convirtió al cristianismo convencido de que allí estaba la verdad que tanto había buscado durante toda su vida. Al año siguiente, se bautizó. Enseguida murió su madre, santa Mónica.

Entonces volvió a su pueblo, Tagaste, vendió cuanto tenía, lo dio a los pobres y se dedicó durante diez años a una vida de estudio y oración. Fundó un monasterio. Luego lo hicieron obispo de Hipona.

Cuando los vándalos bloqueaban la ciudad para arrasarla, murió Agustín a los 76 años, después de haber preparado una obra inmortal. Ella le coloca entre ese pequeño grupo de hombres superiores, orgullo de la humanidad.

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Hermetes (Hermes), Alfrico, Alejandro, Bibiano, obispos; Julián, Pelagio, Fortunato, Barsabia, Ambrosio, Gayo, Antés, mártires; Moisés, anacoreta; Calínico, patriarca.

TAGS:

Vicaría de San Buenaventura

La Vicaría Pastoral Territorial de San Buenaventura es una de las cuatro vicarías que conforman la Diócesis de Cuautitlán, comprende mayormente parroquias ubicadas en los municipios de Melchor Ocampo, Cuautitlán, Tultepec y Tultitlán en el Estado de México.

Read previous post:
Cuarto día del Novenario en Honor a Nuestra Señora de los Remedios en la comunidad de La Sardaña

Cuarto día del Novenario en Honor a Nuestra Señora de los Remedios en la comunidad de La Sardaña Tu nacimiento,...

Close