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Lecturas del Sábado 29 de Diciembre del 2018 (Día 5to de la Octava de Navidad)

SANTORAL: Santo Tomás Becket, mártir (1118-1170)

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 3-11

Queridos hermanos:
La señal de que lo conocemos, es que cumplimos sus mandamientos.
El que dice: «Yo lo conozco», y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud.
Esta es la señal de que vivimos en él. El que dice que permanece en él, debe proceder como él.
Queridos míos, no les doy un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, el que aprendieron desde el principio: este mandamiento antiguo es la palabra que ustedes oyeron.
Sin embargo, el mandamiento que les doy es nuevo. Y esto es verdad tanto en él como en ustedes, porque se disipan las tinieblas y ya brilla la verdadera luz.
El que dice que está en la luz y no ama a su hermano, está todavía en las tinieblas. El que ama a su hermano permanece en la luz y nada lo hace tropezar.
Pero el que no ama a su hermano, está en las tinieblas y camina en ellas, sin saber a dónde va, porque las tinieblas lo han enceguecido.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 95, 1-2a. 2b-3. 5b-6 (R.: 11a)

R. Alégrese el cielo y exulte la tierra.

Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

Día tras día, proclamen su victoria,
anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos. R.

El Señor hizo el cielo;
en su presencia hay esplendor y majestad,
en su Santuario, poder y hermosura. R.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2, 22-35

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
«Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos.»

Palabra del Señor.

Reflexión

En el evangelio de hoy se nos presenta la escena que recordamos en el cuarto misterio gozoso del Rosario, en que María y José, cumpliendo las prescripciones de Moisés, presentan al Niño Jesús en el Templo. En esa ocasión es cuando Simeón predice que Jesús será signo de contradicción en el mundo y que el corazón de María será traspasado por una espada. Según lo predice el anciano Simeón, Jesús será la señal de contradicción: unos lo amarán, otros lo odiarán y lo llevarán a la Cruz; unos estarán dispuestos a morir por El, mientras que otros no cesarán en hacerlo desaparecer de la historia y de la superficie de la tierra.
El Papa nos dice que debemos observar que de este “signo de contradicción”, Simeón pasa directamente a la Madre y se dirige a su corazón, vinculando la contradicción, que se refiere al Hijo, con la experiencia interior de la Madre: “Y una espada atravesará tu alma”. La Santísima Virgen está asociada a la obra redentora de Cristo: Ella es nuestra Corredentora, como fue Jesús nuestro Redentor. No hay redención sin dolor; el alma de la Santísima Virgen estará traspasada por la espada de dolor por todo lo que Ella sufrió en su Corazón durante la Pasión de su Hijo Jesús. De una u otra forma todos estamos comprometidos con la obra redentora de Jesús y todos debemos colaborar en la redención de los hombres y del mundo; todos debemos, por lo tanto, participar del dolor de Jesús y de María Santísima.
Jesús es señal de contradicción para el mundo y los católicos, como discípulos de Jesús, habremos de seguir la misma suerte que el Maestro. También habrá quien nos odie, nos persiga y nos moleste. Habrá quien nos ridiculice, se ría de nosotros y de la doctrina que predicamos. Esto no solamente no nos debe desalentar, sino que tampoco debe entristecernos, pues sabemos que seguiremos la misma suerte que el Maestro, y que si seguimos al Maestro en la Cruz, también lo imitaremos en la hora de la resurrección y también gozaremos de su victoria final, que será lo definitivo, lo que nunca pasará. Jesús venció al mundo y nos advirtió: “En el mundo tendrán tribulación, pero Yo he vencido al mundo”.

El mal se destierra,
ya vino el consuelo:
Dios está en la tierra,
ya la tierra es cielo.

Ya el mundo es trasunto
del eterno bien,
pues está en Belén
todo el cielo junto.

Ya no habrá más guerra
entre cielo y suelo:
Dios está en la tierra,
ya la tierra es cielo.

Ya baja a ser hombre
porque suba yo,
ya están hombre y Dios
en un solo nombre.

Ya el hombre no tiene
sueños de grandeza,
porque el Dios que viene
viene en la pobreza.

Ya nadie se encierra
en su propio miedo:
Dios está en la tierra,
ya la tierra es cielo. Amén

Himno de la Liturgia de las Horas – Vísperas del día V de la Infraoctava de Navidad

SANTORAL: Santo Tomás Becket, mártir (1118-1170)

El obispo de Canterbury, Tomás Becket, y el rey de Inglaterra, Enrique II, no se entendían. El rey quería mandar en la Iglesia, pero el santo respondía: La Iglesia no depende del gobierno. Un día el rey se desahogó ante dos de sus guardaespaldas: ¡Cobardes!, ¿No hay entre ustedes uno que sea tan valiente para librarme de ese sacerdote insolente?

El 29 de diciembre, cuando Tomás se dirigía a la catedral con sus acompañantes, un grupo de hombres furiosos invadió el recinto sagrado blandiendo espadas y lanzas.
Una voz ronca vociferó:
-¿Dónde está el traidor?

Nadie respondió. La misma voz gritó:
-¿Dónde está el arzobispo?
-Aquí está, respondió Tomás, avanzando intrépidamente. No busquen al traidor, porque no lo encontrarán. ¿Qué quieren en la casa del Señor, armados de esa manera?
-Queremos que mueras
-Estoy pronto a morir. Que mi sangre devuelva la libertad y la paz a la Iglesia. Pero, en nombre de Dios, prohibo que pongan mano en estos mis compañero, laicos y sacerdotes.

Apoyándose contra la pilastra, se preparó para recibir el golpe fatal. Cuatro hombres avanzaron contra él con espadas desenvainadas. Sólo el quinto golpe le quitó la vida.

Mientras canonizaban a Tomás en Roma, Enrique II en Londres se hincaba de rodillas ante la tumba de su antiguo canciller.

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Vicaría de San Buenaventura

La Vicaría Pastoral Territorial de San Buenaventura es una de las cuatro vicarías que conforman la Diócesis de Cuautitlán, comprende mayormente parroquias ubicadas en los municipios de Melchor Ocampo, Cuautitlán, Tultepec y Tultitlán en el Estado de México.

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