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Lecturas del viernes 21 de Diciembre del 2018 (Ferias de Adviento)

SANTORAL: San Pedro Canisio (1521-1597)

Lectura del Cantar de los Cantares 2, 8-14

¡La voz de mi amado! Ahí viene, saltando por las montañas, brincando por las colinas. Mi amado es como una gacela, como un ciervo joven.
Ahí está: se detiene detrás de nuestro muro; mira por la ventana, espía por el enrejado.
Habla mi amado, y me dice: «íLevántate, amada mía, y ven, hermosa mía! Porque ya pasó el invierno, cesaron y se fueron las lluvias. Aparecieron las flores sobre la tierra, llegó el tiempo de las canciones, y se oye en nuestra tierra el arrullo de la tórtola. La higuera dio sus primeros frutos y las viñas en flor exhalan su perfume. íLevántate, amada mía, y ven, hermosa mía! Paloma mía, que anidas en las grietas de las rocas, en lugares escarpados, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; porque tu voz es suave y es hermoso tu semblante.»

Palabra de Dios.

SALMO Sal 32, 2-3. 11-12. 20-21 (R.: 1a y 3a)

R. Aclamen, justos, al Señor,
entonen para él un canto nuevo.

Alaben al Señor con la cítara,
toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
entonen para él un canto nuevo,
toquen con arte, profiriendo aclamaciones. R.

El designio del Señor permanece para siempre,
y sus planes, a lo largo de las generaciones.
¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se eligió como herencia! R.

Nuestra alma espera en el Señor:
él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Nuestro corazón se regocija en él:
nosotros confiamos en su santo Nombre. R.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-45

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»

Palabra del Señor.

Reflexión

A pocos días de la Navidad, el evangelio de hoy nos presenta la Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel. Es la escena que contemplamos en el Segundo Misterio Gozoso del Rosario, que se reza todos los lunes y los sábados.
El anuncio que poco antes le había hecho el ángel, no dejó a María aislada con sus problemas. El ángel le habló de su prima Isabel, ya anciana, y María va a compartir con ella su alegría y su secreto. María, muy joven todavía, aprenderá de su prima muchas cosas que José no sabría decirle. Y así se cumplió la profecía hecha a Zacarías, sobre su hijo, Juan el Bautista: «Tu hijo estará lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre.»
Lo más importante en la historia, no siempre es lo más espectacular. El Evangelio prefiere señalar los acontecimientos que fueron portadores de vida.
Las muchedumbres judías caminarán hacia Juan, años después, en busca de la palabra de Dios. Pero nadie se preguntará cómo recibió el Espíritu de Dios. Y nadie sabrá que María, la niña humilde, puso en movimiento los resortes del plan de Dios aquel día de la Visitación.
Las palabras que Isabel usa para saludar a María: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! las usamos cada vez que rezamos el Avemaría. En estos días que preceden a la Noche Buena es un momento oportuno para redescubrir esta bendición, que recuerda cuando Jesús estaba realmente en las entrañas de María, al calor de su madre, bien protegido, antes de estar expuesto al frío, a los golpes, y a las injurias.
Por entonces, solo recibe amor. Un corazón de madre late junto al suyo, y le hace latir una única sangre humana.
Jesús es esperado. Jesús es amado con su primer amor. Bendita tu eres, … bendito es tu hijo…
Y Santa Isabel pregunta con humildad ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? Estas dos mujeres, María e Isabel, están inmersas en el misterio: Evidentemente hay cosas extrañas en torno a los dos nacimientos. Isabel se da cuenta de ello en forma inmediata y con sus palabras refleja la adoración y el agradecimiento a Dios por el don recibido. Nos alienta esta escena a pedir al Señor que estemos siempre atentos a reconocer su presencia y a saber reconocer sus signos.
Concluye el pasaje del Evangelio con otra alabanza de Isabel a María: ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!». María creyó. Esa fue su grandeza y el fundamento de su felicidad: su fe. Así se convierte María en Maestra de la fe, aceptando cuanto se le anuncia de parte de Dios, aunque ella no se pudiera explicar el modo cómo se realizaría aquel plan. María por su Si hizo que la obra de Dios, su plan, fuera una realidad para nosotros.
Pidamos hoy al Señor que nos regale como a Isabel, el don de descubrir su presencia en nuestras vidas, y pidámosle también una fe como la de María, para que como ella, aprendamos a aceptar el plan que Dios tiene para cada uno de nosotros.

La Virgen santa, grávida del Verbo,
en alas del Espíritu camina;
la Madre que llevaba la Palabra,
de amor movida, sale de visita.

Y sienten las montañas silenciosas,
y el mundo entero en sus entrañas vivas,
que al paso de la Virgen ha llegado
el anunciado gozo del Mesías.

Alborozado Juan por su Señor,
en el seno, felíz se regocija,
y por nosotros rinde el homenaje
y al Hijo santo da la bienvenida.

Bendito en la morada sempiterna
aquel que tú llevaste, Peregrina,
aquel que, con el Padre y el Espíritu,
al bendecirte a ti nos bendecía. Amén.
Liturgia de las Horas.

SANTORAL: San Pedro Canisio (1521-1597)

Primer jesuita holandés. Primer reformador de Alemania. Nació el año en que el fraile agustino, Lutero, se despidiera para siempre de la Iglesia de Roma.
Nació en Nimega. Sus padres eran muy católicos. Desde pequeño vivió la lucha religiosa en su pueblo. Fue a estudiar a Colonia y allí conoció a Pedro Fabro (primer compañero de Ignacio de Loyola), con el cual hizo los ejercicios espirituales.
Entonces se hace jesuita, cuando tiene 22 años. Ignacio le llama a Roma. Seis años más tarde está en Alemania como organizador de la Compañía de Jesús y provincial de ella por muchos años.
Durante medio siglo luchó a brazo partido por extender la fe católica en Alemania. Empezó por la universidad, despertando el fervor católico entre alumnos y profesores. Predicaba en las catedrales, en las plazas y en el campo. Era un orador de tipo práctico, con sencillas explicaciones que entusiasmaban a la gente.
Como resumen de toda su predicación publicó una “Suma de la doctrina cristiana”. Era un sencillo catecismo lleno de encanto. La pluma era un instrumento de apostolado para él. Fue el más celoso promotor de la reforma católica en Alemania

Otras celebraciones de hoy: Santos: Amasvindo, Silán, confesores; Anastasio, Juan, Juliana, Festo, Glicerio, Temístocles, mártires; Severino, obispo.

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