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Mensaje del Obispo Guillermo con ocasión del Año Nuevo 2018

“… a todos los que lo recibieron les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios”

Viviendo el gozo del acontecimiento de la Navidad, buena noticia para todos, les saludo queridos hermanos y hermanas, amigos todos.

El mayor anhelo que seguramente está en nuestro corazón y que, tal vez nos pongamos como meta para el 2018 es superarnos en todos los aspectos de la vida, encontrar la paz. Ya tenemos proyectos para el 2018. Algunos muy personales y los hacemos con una gran esperanza; otros que hemos de cumplir en la familia, el trabajo, la profesión; también en la sociedad, en la que destaca la responsabilidad política de las elecciones.

¿Cómo lograr, en todo esto, alcanzar la armonía interior y exterior que anhelamos, como fruto de la paz? Porque, ¿de qué nos serviría el éxito en muchas cosas si nuestro interior sufre de angustia, temor, rencor, violencia?

Dios viene en la persona de un Niño, sale de sí para venir a nuestro encuentro y acogernos desde el primer momento de nuestra existencia en el seno materno, para incorporarnos a su ser divino, a su proyecto de plenitud, en un camino de crecimiento constante en la edificación de su reinado de verdad y de gracia, de vida y santidad, de justicia, de amor y de paz. Ser en verdad sus hijos.

Este año 2018, el Papa Francisco nos invita a conjugar cuatro verbos (acoger, proteger, promover e incorporar) que los extendemos a todos los aspectos de la vida. Acoger a cada ser humano desde el momento de su concepción, en sus etapas de crecimiento integral, en su participación en la familia y la sociedad.

Protegernos mutuamente del daño que puedan causarnos situaciones en contra de nuestra dignidad, actuando con muto respeto; promoviéndonos unos a otros de acuerdo a nuestras capacidades, buscando las mismas oportunidades, para incorporarnos juntos, en actitud de complementariedad y colaboración, en la edificación de nuestra casa común, el mundo.

La paz viene de Dios, como un camino de encuentro, en el que Él toma la iniciativa y espera nuestra respuesta personal, familiar y social. La familia es el primer ámbito de realización de este encuentro con el Señor y entre sus miembros, ejerciendo cada uno su papel: los padres de familia como esposos sostenidos por el amor, educando juntos a cada hijo, acogiéndolo, protegiéndolo, promoviéndolo e incorporándolo a la familia misma y ofrecerlo a la sociedad toda.

Corresponde a todos conjugar estos mismos verbos en la sociedad. No sólo a las autoridades ni sólo a algún sector como pueden ser el educativo, de seguridad, de salud o el político. Todos somos capaces y, por tanto, corresponsables, de la creación de una nueva sociedad, más humana, más justa, yendo primero a los niños, migrantes, desplazados, los sin trabajo.

No esperemos a ver qué nos trae el año nuevo 2018. Decidámonos a tomar las riendas en este camino para seguir construyendo nuestra vida a imagen de Dios en la tarea de crecer en nosotros y con todo el universo.

Iluminados por el Amor del Padre tomemos estos verbos como criterios de vida, así elijamos no sólo a quien nos conduzca en la sociedad, sino también la forma de vivir en la corresponsabilidad, la solidaridad, la justicia y la paz.

Feliz año 2018. Feliz trabajo por construir la paz en este año y siempre.

+Guillermo Ortiz Mondragón.
II Obispo de Cuautitlán

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Vicaría de San Buenaventura

La Vicaría Pastoral Territorial de San Buenaventura es una de las cuatro vicarías que conforman la Diócesis de Cuautitlán, comprende mayormente parroquias ubicadas en los municipios de Melchor Ocampo, Cuautitlán, Tultepec y Tultitlán en el Estado de México.

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