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Retiro de Cuaresma de la Pastoral de Comunicación Social

 

El miércoles 21 de Marzo se reunieron agentes de la Pastoral de Comunicación Social provenientes de parroquias de toda la Diócesis para el retiro de Cuaresma que se realizó en la Catedral de Cuautitlán entre las 2 y las 7 pm.

Las actividades iniciaron con la Hora Santa durante la cual pusimos nuestras personas y en especial el trabajo de la Pastoral de Comunicaciones en las manos de nuestro Señor para que nos guíe. Durante la Hora Santa meditamos algunas palabras de San Francisco de Sales y del Papa Juan Pablo II.

Cómo podemos conocer si obramos con desconfianza en nosotros mismos y con confianza en Dios

Muchas veces las almas que creen ser lo que no son, se imaginan que ya consiguieron la desconfianza en sí mismas y la suficiente confianza en Dios.Pero es un error y un engaño que no se conoce bien sino cuando se cae en algún pecado, pues entonces el alma se inquieta, se desanima, se aflige y pierde la esperanza de poder progresar en la virtud; y todo esto es señal de que no puso su confianza en Dios sino en sí misma, y si su desesperación y su tristeza son muy grandes, esto es un argumento claro de que confiaba mucho en sí y poco en Dios.
Diferencia: quien desconfía mucho de sí mismo, de su debilidad e inclinación al mal y pone toda su confianza en Dios, cuando comete alguna falta no se desanima, ni se inquieta demasiado ni se desespera, porque conoce que sus faltas son un efecto natural de su debilidad y del poco cuidado que ha tenido en aumentar su confianza en Dios; antes bien, con esta amarga experiencia aprende a desconfiar más de sus propias fuerzas y a confiar con mayor humildad en la bondad de Nuestro Señor, aborreciendo con toda su alma las faltas cometidas y las pasiones desordenadas que llevan a cometer esos errores; pero su dolor y su arrepentimiento son suaves pacíficos, humildes, llenos de confianza en que la misericordia divina le tendrá compasión y le perdonará; y vuelve otra vez a sus prácticas de piedad y se propone enfrentarse a los enemigos de su salvación con mayor ánimo y más fuerza y sacrificio que antes.
Una causa engañosa. En esto es importante que piensen y consideren algunas personas espirituales que cuando caen en alguna falta se afligen y se desaniman con exceso, y muchas veces, quieren más librarse de la inquietud y pena que su pecado les proporciona, que por recuperar otra vez la plena amistad con Dios; y si buscan rápidamente al confesor no es tanto por tener contento a Nuestro Señor, sino por recuperar la paz y tranquilidad de su espíritu (por eso cierto confesor a una religiosa que le decía que había gritado esa tarde a su superiora, le dijo: “Por hoy no se confiese todavía. Aguarde a que pasen tres días y cuando le haya pedido excusas a su superiora venga a pedir el perdón por medio de su confesor”. Así evitaba aquel sacerdote que esa alma buscara sólo obtener su propia paz y tranquilidad, en vez de buscar primero hacer la paz y amistad con Dios y con la persona ofendida).
Preguntas muy importantes: Cada cual debe preguntarse de vez en cuando: ¿cuál es la causa de la tristeza que siento por haber pecado? ¿el haber disgustado al buen Dios? ¿El haber hecho daño a los demás? ¿El haber afeado horriblemente mi alma que está sendo observada por Dios y sus ángeles? ¿El haber perdido un grado de brillo y de gloria para la eternidad? ¿El haberme acarreado un castigo más para el día en que el Justo Juez pague a cada uno según sus obras y según su conducta? O simplemente lo que me entristece ¿es que mi amor propio y mi orgullo quedaron heridos? ¿o que mi apariencia de santidad quedó disminuida? Importante preguntarse esto muchas veces.
Posteriormente la Hermana Rosario Rangel, religiosa misionera que tiene entre sus tareas la evangelización a los pobres, nos habló acerca de Dios como fuente de la comunicación.
Al inicio del tema algunos de los asistentes participaron en una dinámica que consistía en transmitir un mensaje de una a otra persona (similar al teléfono descompuesto) pero unicamente mediante señas. Con ésta dinámica observamos que comunicar no es tan sencillo como uno podría pensar a primera vista pues al transmitir el mensaje puede ocurrir que no comprendamos el mensaje, estemos distraidos, no utilicemos el mismo lenguaje, y muchos otros problemas, pero en la iglesia, nuestro mensaje, la Buena Nueva, debe seguir siendo transmitido y si una sóla persona lo recibe, todo el trabajo invertido habrá valido la pena. Para ser un buen agente de evangelización, como lo deben ser todos los miembros de ésta pastoral, ayudaría mucho si no tenemos problemas de comunicación con nosotros mismos, con los demás o con Dios. Posteriormente nos habló del papel de Dios en la comunicación desde los principios de los tiempos, pues dado que Dios es amor, y no se cierrra sobre sí mismo, sino que irradia ese amor hacia todo lo que existe desde el momento mismo en que lo crea y durante toda su existencia.
Para finalizar, participamos de la sagrada eucarístía en la Catedral de San Buenaventura.
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