Lecturas del 31 de Agosto del 2019 (Sábado de la Semana 21)

En el evangelio de hoy se nos enseña a todos la necesidad de hacer fructificar los dones recibidos, de una manera esforzada, exigente y constante durante toda nuestra vida. Tenemos la necesidad de producir buenas obras, y estas buenas obras deben ser realizadas proporcionalmente a los dones recibidos, ya que los talentos de la parábola designan la capacidad que recibimos para hacer buenas obras. Hoy vamos a pedir al Señor que siempre nos preocupemos de hacer fructificar los talentos recibidos, poniéndolos al servicio de Dios y de nuestro prójimo.

Lecturas del 30 de Agosto del 2019 (Viernes de la Semana 21)

Nuestra vida debe ser una lámpara encendida, que brille con la luz de la fe. Pero para que esa luz siempre sea luminosa es necesario que vivamos conforme a las enseñanzas de Jesús, unidos por amor a El y a nuestro prójimo. Si así lo hacemos, no tendremos nunca miedo al momento de la llegada del Señor, porque sabremos que como sucedió a las vírgenes prudentes, esed día seremos invitados a entrar en el banquete de las bodas del Reino, con El. Vamos a pedir hoy a María que nos ayude a vivir nuestra vida de cara al Señor, y a estar siempre preparados, esperando su llegada, y confiando que ese día entraremos en su Reino.

Lecturas del 29 de Agosto del 2019 (Jueves de la Semana 21)

Son pocos los hombres a que el Señor les pide un testimonio de fe dando su vida en el martirio, en cambio nos pide a todos la entrega de la vida en el cumplimiento fiel del deber: en el trabajo, en la familia, en la lucha por ser siempre coherentes con la fe cristiana. Si imitamos el ejemplo de Juan el Bautista en los acontecimientos diarios, muchos de los que nos rodean se podrán convencer por ese testimonio sereno, de la misma manera que muchos se convertían al ver la valentía del Precursor. Pidamos hoy al Señor nos dé también a nosotros esa fortaleza y coherencia en lo ordinario, para que sepamos dar testimonio a través de nuestra vida y nuestra palabra, de la fe que profesamos.

Lecturas del 28 de Agosto del 2019 (Miércoles de la Semana 21

El papa Juan Pablo I, cuando todavía era obispo de Venecia contaba este cuento: A la entrada de la cocina estaban echados los perros. El cocinero, que limpiaba un cordero para cocinarlo, echó las vísceras al patio. Los perros se las comieron y dijeron: “Es un buen cocinero, cocina muy bien”. Poco después el cocinero pelaba las papas y las cebollas y tiró las cáscaras al patio. Los perros se arrojaron sobre ellas, pero torciendo el hocico para otro lado dijeron: “El cocinero se ha echado a perder; ya no sirve para nada”. Sin embargo, el cocinero no se conmovió en lo más mínimo ni por el elogio que recibió primero, ni por la crítica que le vino después. Sólo pensó para sí mismo: “El dueño de casa es el que tiene que comer y apreciar la comida que yo hago, y no los perros. Me basta con ser apreciado por mi patrón”. Quién actúa con rectitud de intención, de cara a Dios, no lo hace para que los que los rodean lo alaben, ni se preocupa si lo critican. Pidamos a la Virgen, ella que tanto amó a Jesús en su corazón, que nos enseñe a ser sinceros en nuestro trato con Dios y en nuestra vida, y que todas nuestras acciones tengan rectitud de intención y estén movidas por amor a Jesús.

Lecturas del 27 de Agosto del 2019 (Martes de la Semana 21)

Cuántas veces nosotros nos esmeramos en dar cumplimiento a aquello que es visible para los que nos rodean, para quedar bien, pero luego, faltamos en cosas graves. Cuantas veces hacemos actos que exteriormente parecen ser muy buenos, pero que están movidos por intereses personales, y no por amor a Dios y al prójimo. En nuestra vida debemos tener rectitud de intención. Nuestras acciones no deben buscar la aprobación y el aplauso de los que nos rodean, sino que deben estar hechas de cara a Dios.

Lecturas del 26 de Agosto del 2019 (Lunes de la Semana 21)

Tal vez nosotros también hemos obrado como fariseos sin siquiera darnos cuenta, cerrando las puertas al mensaje cristiano a tantos paganos de buena voluntad, por nuestro mal comportamiento, por nuestras divisiones, por el amor desenfrenado al poder y al dinero. En vez de hacernos servidores del mundo, mensajeros de la paz y la reconciliación, nos hemos presentado como “civilizadores”, como mejores que ellos, como una clase aparte. Hemos querido atraerlos a Cristo por nuestra superioridad y no por nuestro servicio humilde y desinteresado. Hemos querido suplantar sus grandes valores por los nuestros, y cuando los hemos atraído a la fe cristiana les hemos contagiado también nuestros vicios y nuestro orgullo. Por eso hoy vamos a pedirle especialmente al Señor, que sepamos llevar la los demás a Cristo, con nuestro testimonio y con nuestra vida.

Lecturas del 25 de Agosto del 2019 (Domingo de la Semana 21)

Para seguir al Señor y alcanzar la salvación es necesario luchar contra las inclinaciones y los instintos que pueden apartarnos del camino recto que conduce al Señor. Es necesario luchar contra los egoísmos, contra la comodidad y la pereza. Siempre contamos con la gracia del Señor. Jesús ha instituido los sacramentos, que son fuente de la gracia, y los pone a nuestra disposición para ensanchar la puerta angosta de la salvación. Pero somos nosotros los que tenemos que poner los medios para recibirlos. Somos nosotros los que debemos superar nuestro egoísmo, nuestra comodidad, y decidirnos a ir al encuentro de la gracia que se nos ofrece en los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía. Vamos a pedir hoy a María, a ella que invocamos como Reina y Señora de todo lo creado, que nos de fuerzas para decidirnos a seguir siempre a su Hijo Jesús.

Lecturas del 24 de Agosto del 2019 (Sábado de la Semana 20)

No basta encontrar a Cristo y seguirlo. Cuando lo encontramos realmente, es preciso convertirse en discípulo, en apóstol, dando a conocer a Jesús, presentándolo ante los demás. A veces, lo presentaremos simplemente con nuestra vida, y otras veces, lo haremos con palabras. A veces tendremos que hacer una suave presión para llevar a la gente a Cristo, cuando en principio se muestra remolona. Vale la pena lo que se ofrece, y no podemos desalentarnos ante la primera negativa. Que nosotros también como Felipe, digamos a los que nos rodean: Ven y Verás a Cristo.

Lecturas del 23 de Agosto del 2019 (Viernes de la Semana 20)

La importancia de los mandamientos y de las virtudes depende de la relación que guarden con la caridad. No puede haber un criterio más simple y más exacto para juzgar nuestra virtud y nuestra santidad. No puede ser más sencillo el camino que debemos de seguir para alcanzar la perfección. No hay más que un mandamiento: amar, y siempre amar; amar y amar a todos; amar a todos y amarlos por amor de Dios, de la perfección con que se cumpla este mandamiento dependerá la perfección de nuestra vida cristiana. Vamos a pedir hoy a María, que interceda por nosotros para que seamos cada día más fieles en el cumplimiento de la ley del amor que nos dejó su Hijo Jesús.

Lecturas del 21 de Agosto del 2019 (Miércoles de la Semana 20

Hora de la tarde, fin de las labores. Amo de las viñas, paga los trabajos de tus viñadores. Al romper el día, nos apalabraste. Cuidamos tu viña del alba a la tarde. Ahora que nos pagas, nos lo das de balde, que a jornal de gloria no hay trabajo grande. Das al vespertino lo que al mañanero. Son tuyas las horas y tuyo el viñedo. A lo que sembramos dale crecimiento. Tú que eres la viña, cuida los sarmientos. En la parábola todos somos puestos en un pie de igualdad y recibimos el mismo denario, la moneda de plata del sueldo diario. ¡Debemos alegrarnos por haber sido llamados a trabajar cuando estábamos desocupados! Vamos a pedir hoy a Jesús que nunca nos sintamos con privilegios dentro de la Iglesia por hacer alguna tarea especial, o por haber estado sirviéndola desde más tiempo, porque el Señor acoge en su viña a todos, y recompensa de la misma forma a los recién llegados.

Lecturas del 20 de Agosto del 2019 (Martes de la Semana 20)

Los discípulos que no tenían riquezas y habían dejado todo por seguir a Jesús, le preguntan, cuál va a ser su lugar. Y el Señor les promete el lugar de honor, pero se los promete por seguirlo. El dejar todo es sólo una condición para seguir a Jesús, pero lo realmente importante, lo que nos puede permitir acceder a la perfección es realmente seguirlo a Cristo. Esta mentalidad de Pedro, la espera de la recompensa, está muy extendida entre nosotros, los cristianos. Muchas veces dejamos muchas cosas para seguir a Cristo, a veces muchísimas cosas, y sin embargo, después nos enredamos y empobrecemos con pequeñeces, con críticas, con envidias, con aspiraciones y puestos de honor. Y entonces, lo dejamos todo, pero no somos realmente sus seguidores. Vamos a pedirle hoy a María, nuestra Madre que nos enseñe a ser desprendidos de las cosas del mundo a ejemplo suyo para que así nos sea más fácil alcanzar el reino.

Lecturas del 19 de Agosto del 2019 (Lunes de la Semana 20)

Es frecuente que los cristianos pensemos que un poco mejor o un poco peor, ya estamos cumpliéndo la ley del Señor. Y seguramente que en muchos casos esa sea la realidad. Pero también es cierto que si escarbamos un poco más dentro nuestro, vamos a descubrir las veces que el Señor nos ha pedido a nosotros, como le pidió al joven rico del evangelio, algo más. Quizás se trate de encarar una tarea de evangelización o de catequesis. O de hacernos cargo de una trabajo de ayuda a nuestro prójimo, en el hospital, en una escuela, o en nuestro barrio. O de comprometernos a ir una vez por semana a enseñar algo a alguien o a cuidarlo. A lo mejor el Señor nos está pidiendo que recemos un poco más todos los días, o que asistamos a una novena, o a misa con mayor frecuencia. Y con seguridad que para cumplir con ese pedido del Señor, que nos puede venir a través de un amigo o de un necesitado, o de la forma menos pensada, seguramente va a ser necesario que dejemos alguna otra cosa. Por supuesto que responder afirmativamente al llamado del Señor nos va a costar. Necesitaremos ser generosos y desprendidos. Necesitaremos ser decididos cuando decimos sí, y constantes y tenaces para cumplir con nuestro compromiso para no quedarnos a mitad de camino y dejarlo sin terminar. A cambio de nuestra renunciamiento, el Señor nos promete el ciento por uno. Todas las acciones buenas que hagamos, por amor a Dios van a ser recompensadas. Y esa recompensa no solo vendrá en nuestra vida futura, sino que muy rapidamente, nos traerá la paz y la alegría. Vamos a pedir hoy a María, a ella a quien todas las generaciones llamaron feliz por su entrega al Señor, que nos dé las fuerzas y la generosidad de corazón para responderle fielmente al llamado que Jesús nos hace a cada uno.