Lecturas del 20 de Octubre del 2017 (Viernes de la Semana 28)

A todos, alguna vez, nos da miedo aceptar la verdad, porque puede ser exigente y comprometida. Y entonces cedemos a la tentación de emplear el disimulo, el pequeño engaño o la verdad a medias. Otras veces, le cambiamos el nombre a las cosas para que no resulte tan evidente decir la verdad tal cual es. Esta no es una manera cristiana de comportarse. La sinceridad debe ser para los católicos una virtud de primer orden, y necesitamos vivirla hasta las últimas consecuencias.

Lecturas del 19 de Octubre del 2017 (Jueves de la Semana 28)

Es fácil referirse al pasado con buena conciencia y decir: “Mis padres, mis abuelos, sí eran buenos cristianos, hicieron muchas donaciones para la iglesia, se confesaban seguido, ¡Ah!, las fiestas al Santo Patrono eran muy bonitas…”. Pero Jesús nos dice a nosotros hoy, como a los judíos de su época. ¿Y ustedes qué? ¿Cómo respondemos nosotros a las invitaciones de la Iglesia de hoy? ¿Quizás nos contentamos también nosotros con “edificar tumbas” a los hombres del pasado, en vez de tratar de vivir las exigencias de nuestra Iglesia de hoy.

Lecturas del 18 de Octubre del 2017 (Miércloles de la Semana 28)

Cuando escuchamos hablar de misioneros o evangelizadores, inconscientemente pensamos en ciertas personas dedicadas a esa función: pensamos en sacerdotes, religiosos, o tal vez catequistas o dirigentes de algún grupo. En realidad, cada uno de nosotros somos misioneros, llamados a evangelizar. Nosotros que desde el momento de nuestro bautismo somos miembros de la Iglesia de Cristo, tenemos la misión de evangelizar, por mandato de Jesús. Quiso el Señor, que vayamos a prepararle el terreno para que quien no lo conoce le abra las puertas de su casa y de su corazón.

Lecturas del 17 de Octubre del 2017 (Martes de la Semana 28)

Delante de Dios, nadie es puro. Jesús quiere en nosotros una limpieza interior. Lo que ensucia al hombre no es el “polvo”, es la maldad. Cristo quiere que cambiemos y limpiemos el “corazón”. El “corazón” es nuestra parte más interna, es el que nos mueve hacia lo que queremos realmente. Lo que anhele nuestro corazón es lo que a Dios le importa. La gente muchas veces quiere que se bendigan sus casas, asiste a las procesiones, cuentan con el poder del agua bendita. Se contentan con una religión de cosas exteriores. Pero muchos no quieren sin embargo cambiar su corazón. El Señor no quiere hipócritas, quiere veracidad, quiere que nos limpiemos por dentro.

Lecturas del 16 de Octubre del 2017 (Lunes de la Semana 28)

De la decisión que cada hombre tome ante Jesús y su mensaje, depende su salvación. Cada uno de nosotros, los cristianos somos la señal de Jesús en el mundo. Así como Jesús fue el signo del Padre y dijo: El que me ha visto a mí, ha visto al Padre, así cuando nos ven a nosotros, deben ver a Cristo. El mundo no acepta sino lo que ve, por eso para aceptar a Dios, es preciso que lo vea, y cada uno de nosotros, somos los encargados de hacer visible a Dios, de mostrar a Dios. Jesucristo no nos pide que lo admiremos, ni sólo que lo imitemos. Jesucristo nos pide que nos dejemos transformar en Él. Pidamos hoy al Señor que en nosotros haya verdadera conversión para que quien nos vea le vea a El.

Lecturas del 14 de Octubre del 2017 (Sábado de la Semana 27)

María profetizó de sí misma que todas las generaciones la proclamarían bienaventurada y esa profecía se ha ido cumpliendo en plenitud a través de los siglos y se seguirá cumpliendo hasta el final de los tiempos. Esto sucederá, porque María fue elegida entre todas las mujeres para ser la Madre del Redentor y adornada con todas las gracias y privilegios, que corresponden a su maternidad divina, y porque María, la esclava del Señor, prestó oído atento a la Palabra del Señor y ordenó su vida en conformidad con aquella Palabra. Pidámosle hoy, en este día sábado en que la Iglesia honra especialmente a la Virgen, que sea ella quien nos ayude a estar atentos a la Palabra de Dios y a hacerla vida en nosotros

Lecturas del 13 de Octubre del 2017 (Viernes de la Semana 27)

Tal vez en nuestras vida de cristianos mediocres, hay un demonio mudo, que nos impide jugarnos por Cristo, confesarlo delante de los hombres. Decía Pablo VI, que muchos cristianos estamos poseídos de ese demonio mudo, del miedo, de la falsa prudencia, de la falta de audacia necesaria para dar testimonio de la fe. Somos cristianos sin voz. Y el Señor hoy nos llama a decidirnos por Él, y a recoger con Él, ser vínculos de unión. Para recoger, para unir, se necesita mucha caridad y mucho amor. Es el amor el que une a los que se aman. Para desparramar sólo se necesita dejarse llevar por el egoísmo y la soberbia.