Lecturas del 17 de Noviembre del 2018 (Domingo de la Semana 33)

Los cristianos sabemos que todas nuestras oraciones parten de Jesús. Es Él quien ora en nosotros, con nosotros y por nosotros. Todos los que creen en Dios, rezan. Pero los cristianos oramos en Jesucristo, porque Él es nuestra oración. Nuestra oración ha de ser, primero, de alabanza y adoración a Dios. Rezamos también al Señor en agradecimiento por cuánto hemos recibido de Él. Por ser cristianos, bautizados, hijos del Padre. Por todos los bienes espirituales y materiales que gratuitamente nos ha dado. Rezamos al Señor pidiendo por nuestras necesidades, y las de nuestros familiares y amigos. Rezamos al Señor pidiéndole perdón por nuestras faltas. Hoy, vamos a proponernos rezar más y mejor en la confianza de que el Señor siempre escucha la oración humilde y perseverante.

Lecturas del 16 de Noviembre del 2018 (Viernes de la Semana 32)

El Señor espera que nos decidamos a cambiar de vida. Cuando el Hijo del Hombre vuelva, será un día gozoso para los hombres y mujeres de buena voluntad que han buscado el Reino de Dios en una forma o en otra. Será un día maravilloso para los que se han decidido a seguir a Jesús y han hecho del Reino el ideal de su vida. También será un buen día para aquellos que sin conocer a Jesús, a ojos cerrados han buscado la luz y la verdad y han hecho el bien a sus semejantes. Sin embargo, el Señor nos advierte que será un mal día para los egoístas, para los que han hecho el mal, para los que obraron injustamente. El que se encierre sobre sí mismo, y no se preocupe por los demás, se perderá. La suerte de cada uno, dependerá de su propia decisión. El aceptar a Jesús resucitado, el comprometerse en el servicio de los hermanos, nos pone en la línea de la salvación.

Lecturas del 15 de Noviembre del 2018 (Jueves de la Semana 32)

Muchas veces quedamos encandilados por las cosas exteriores, por el mundo de la apariencia. Nos seducen el movimiento, las luces, la agitación, los espectáculos, las diversiones. Nos atrae lo que se mira, lo que se oye y lo que se siente. Todo lo de afuera. Y a pesar de eso, de ese vivir extrovertidamente, ese llenarse de todo lo de afuera, de vivir de todo lo ajeno, a pesar de eso, o a lo mejor precisamente por eso, no estamos satisfechos de nosotros mismos, y con frecuencia vivimos soledad y sentimos como un vacío. No debemos olvidarnos que el Reino de Dios está dentro de nosotros. No debe ser buscado afuera ni lejos. Somos nosotros quienes debemos instalar el Reino de Dios en el mundo, pero para eso lo debemos instaurar previamente en nuestros corazones, en nuestras obras y en nuestras vidas.

Lecturas del 14 de Noviembre del 2018 (Miércoles de la Semana 32)

Hoy nosotros, cristianos, tal vez nos creemos con derechos y privilegios por estar bautizados, por estar en la Iglesia, y sin embargo, cuántas veces somos desagradecidos a los dones del Señor. Muchas veces, personas alejadas de Dios, pero sin embargo personas de buena voluntad, son mucho más agradecidos, cuando se encuentran con Dios. No seamos nosotros como los leprosos, todos ellos judíos y probablemente cumplidores de las leyes, y sin embargo con tan poca delicadeza para agradecer a Dios. No seamos ingratos, indiferentes a los regalos que nuestro Padre nos hace cada día, sobre todo a esos regalos que nos hace por medio de Cristo, su Hijo. El perdón de los pecados y la vida nueva que nos regala en el sacramento de la reconciliación. Jesús mismo que se nos regala en la Eucaristía, no pueden pasar inadvertidos para nosotros: NO podemos no dar gracias por esos regalos. Pidamos a María que nos enseñe a ser agradecidos a Dios por los dones que recibimos y así poder trasmitir aliento y optimismo a los que nos rodean.

Lecturas del 11 de Noviembre del 2018 (Domingo de la Semana 32)

Jamás podemos mirar las necesidades de los demás con indiferencia, sin preocuparnos por remediarlas en la medida que nos sea posible. La generosidad en la ayuda a personas necesitadas ha sido siempre una manifestación del desprendimiento: Limosna, no solo de lo superfluo, sino de lo que falta, como le faltaba a la viuda pobre del evangelio. La limosna, hecha con generosidad, es más útil para quien la hace que para quien la recibe. Examinemos si somos generosos con lo que tenemos, con nuestros bienes materiales y espirituales. Con nuestro tiempo, con nuestros conocimientos, con nuestra limosna. Vamos a pedir hoy a nuestra Madre, a ella que a lo largo de su vida se entregó siempre con generosidad, que a su ejemplo sepamos ser auténticamente generosos en el servicio a Dios y a nuestro prójimo.

Lecturas del 9 de Noviembre del 2018 (Viernes de la Semana 31)

San Lucas narra sobre este pasaje que Jesús, al expulsar a los mercaderes también les dijo: “Está escrito, Mi casa será una casa de oración”. Con esa devoción debemos ir siempre a la Iglesia. A rezar, a encontrarnos con el Señor que está allí verdaderamente presente, esperándonos. A confiarle a Jesús, en el Sagrario, nuestras preocupaciones, nuestras esperanzas, nuestras dificultades.

Lecturas del 7 de Noviembre del 2018 (Miércoles de la Semana 31)

Nos puede parecer que ser discípulo de Jesús no es algo difícil de ser deseado. La figura de Jesús se nos presenta atrayente por su santidad, su bondad. Tan humana y tan divina que no puede menos que impulsar el deseo de seguirlo. Pero al verdadero discípulo de Jesús, tal como Él nos lo exige en el Evangelio, se le pide mucho más que una simple admiración o un reconocimiento de sus cualidades y de sus virtudes. Seguir a Jesús de veras y de cerca, supone mucho. Por encima de todo debe estar el amor a Dios. En el Evangelio nos dice que debe superar el amor a nuestra familia e incluso a nosotros mismos. Jesús no rechaza el amor y las obligaciones con los padres, esposa e hijos, pero quien quiera seguirlo, debe subordinar todo y todos, a su seguimiento.

Lecturas del 6 de Noviembre del 2018 (Martes de la Semana 31)

Vamos hoy a proponernos descubrir en nuestras vidas las invitaciones y los llamados que nos hace todos los días el Señor. Y vamos a pedirle a María, nuestra madre, que al momento de optar entre seguir a Jesús, o distraernos con cualquier otra actividad, seamos generosos, en la certeza que recibiremos del Señor mucho más que lo que le entregamos.