Lecturas del 7 de Diciembre del 2017 (Jueves de Primera Semana de Adviento)

Cuando en nuestras obras no hay amor Dios las rechaza y nos rechaza, nos llama malhechores. Por eso no basta alabar a Dios y reconocernos pecadores si junto a eso no asumimos nuestro compromiso con nuestros hermanos, si no nos ponemos al servicio de los demás y luchamos por la justicia y por la paz. Si no sabemos descubrir el rostro de Jesús en los rostros de los que nos rodean, Jesús no nos va a reconocer como suyos. Por eso hoy vamos a mirar nuestra vida, y nuestras obras de misericordia o nuestra ausencia de obras, porque tal vez sea el momento de cambiar.

Lecturas del 6 de Diciembre del 2017 (Miércoles de Primera Semana de Adviento)

Son muchos los pasajes del evangelio en los que Jesús se muestra conmovido por el dolor o las necesidades humanas y obra milagros para remediarlos. Resucita al hijo único de la viuda de Naim, que daba sentido a su vida y podía ayudarla en su vejez, perdona a la mujer pecadora. Esto nos enseña a nosotros, que la verdadera compasión no se contenta con lamentar el mal; la verdadera compasión, lleva a tratar de remediar el mal, si está a nuestra mano. Sólo si no está en nuestras manos poder remediarlo entonces, nos quedamos simplemente compartiendo la aflicción y el dolor del otro. Jesús pone toda su omnipotencia al servicio de su compasión y realiza el milagro de la multiplicación de los panes y los peces.

Lecturas del 5 de Diciembre del 2017 (Martes de Primera Semana de Adviento)

Hacernos niños significa renunciar a la soberbia y a la autosuficiencia, reconocer que nosotros solos nada podemos, porque necesitamos de la gracia y del poder de nuestro Padre Dios para aprender a caminar y a perseverar en el camino. Ser pequeño exige abandonarse como se abandonan los niños, creer como creen los niños y pedir como piden los niños. Se trata de ser sencillos, sin complicaciones. Sin tener un corazón lleno de laberintos. Mostrarse a los demás tal cual uno es. Olvidarse de tratar de quedar bien en forma permanente. Tener sencillez en la inteligencia para aceptar las verdades del Señor. Tener sencillez en la lengua, para hablar de Dios sin vergüenza. Ser sencillos en las obras, para mostrar con ellas nuestro amor. Pidamos hoy a María que interceda ante su hijo para que nos conceda a cada uno de nosotros un corazón manso y humilde como el de Jesús.

Lecturas del 4 de Diciembre del 2017 (Lunes de la Primera Semana de Adviento)

El centurión era un soldado romano, que nos muestra aquí una sólida fe en Jesús. En este caso, no llevan al enfermo ante Jesús y ni siquiera el centurión va a pedirle en forma personal a Jesús que cure a su siervo. Es más, cuando le piden a Jesús por el enfermo, el Señor, para dar satisfacción al pedido, se dirige a casa del centurión. Pero antes de llegar, este soldado le hace decir: “Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, por eso, ni siquiera me consideraré digno de salir a tu encuentro. ¡Mándalo con tu palabra y que quede sano mi criado!”.

Lecturas del 3 de Diciembre del 2017 (Domingo de la Primera Semana de Adviento)

La Iglesia empieza el año con este período cuatro semanas recordando los siglos en los que Dios fue preparando a su pueblo para su nacimiento. Al celebrar anualmente la liturgia del Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida. Jesús, en estas semanas de adviento, nos pide que nos preparemos interiormente para recibirlo con un corazón limpio y generoso cuando nazca en Belén. Debemos vigilar para que, cuando llegue, nuestros corazones no estén ofuscados por los afanes terrenos, por la tentación de la vida fácil y superficial que no llena, por el egoísmo de pensar sólo en nuestros problemas e intereses.

Lecturas del 2 de Diciembre del 2017 (Sábado de la Semana 34)

Orar no es decir muchas palabras o pronunciar muchas fórmulas o rezos. Orar es ponerse en presencia de Dios y hablarle con palabras sencillas, como son siempre las palabras que brotan de un corazón sincero. Y finalmente, orar es hacer silencio en nosotros mismos para escuchar la Palabra de Dios que nos habla en el fondo de nuestros corazones. Vamos a pedir al Jesús como Samuel: Habla Señor que tu siervo escucha, y a María, Señora del Silencio y de la Escucha, que nos enseñe a hacer silencio para poder dialogar con el Señor.

Lecturas del 1 de Diciembre del 2017 (Viernes de la Semana 34)

Muchas veces, los padres, vemos que nuestros hijos están entrando en la lucha y en la crisis de la adolescencia, que los hace sacudir, y no nos comprenden, se vuelven agresivos, cambian hasta la manera de mirarse a sí mismos y de mirar la vida. Frente a esa realidad, es tarde para comenzar la poda, la poda debe realizarse antes. Ese momento es el momento en que debemos simplemente acompañarlos, ser respetuosos y confiar en que el viento de la vida, sacudirá su follaje y arrancará muchas cosas. En ese momento es cuando habiendo podado antes, debemos confiar en Dios, y tener fé en nuestros hijos. Esa fé es la que nos va a permitir defenderlos de lo que viene de afuera, y a lo mejor, podarlos un poquito para defenderlos de la exuberancia que les brota de adentro. Vamos a pedirle al Señor por todos los padres, para que sepan acompañar a sus hijos en su crecimiento, para que sean capaces de podar a tiempo y después tengan confianza en Dios y en su Reino. Y vamos a pedir por los jóvenes para que descubran a Dios, para que descubran cómo Dios actúa en sus vidas y en el mundo, y para conozcan también lo que Dios le espera de ellos.