Lecturas del 30 de Abril del 2018 (Lunes de la Quinta Semana de Pascua)

En algunas traducciones del Evangelio se llama al Espíritu Santo, Paráclito: Interprete. Este es un nombre muy adecuado para este Espíritu que nos permite “entender” las enseñanzas de Jesús. Este Espíritu que nos deletrea el mensaje y nos lo va haciendo asimilar. El centro siempre es Jesús, el Espíritu Santo, encamina la comunidad hacia Jesús. Por eso el Espíritu Santo nos es comunicado, no sólo para sentirnos bien, para sentirnos llenos de Él, sino para encaminarnos a Jesús y ponernos en camino con él para salvar el mundo.

Lecturas del 29 de Abril del 2018 (Domingo de la Quinta Semana de Pascua)

Nuestra vida tiene una parte que es la fuerza de Dios, pero por otra parte el lastre de nuestras debilidades que nos hacen estar siempre en el riesgo de ser cortados de la vid. Si escuchamos la Palabra de Dios, esa Palabra nos va purificando de todo lo que no viene del Evangelio. Si sabemos renunciar a lo superfluo y a todo lo que se opone al plan de Dios, hacemos esa poda que se necesita para que demos más fruto. Y por último si hacemos oración, esa oración nos pondrá en sintonía con la Voluntad del Padre. Para ser discípulo de Jesús, no basta estar informado sobre Él, ni basta el vago propósito de ser cristiano, sino que hay que “permanecer” en Cristo, en unión recíproca, en el mutuo conocimiento y el amor, a semejanza de la unión que existe entre el Padre y el Hijo. Pidamos hoy a María que nos ayude a vivir unidos a Jesús y entre nosotros, que podamos decir como san Pablo: “Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí”.

Lecturas del 28 de Abril del 2018 (Sábado de la Cuarta Semana de Pascua)

Cuántas veces nos pasa que pedimos a Dios que se nos manifieste de una forma extraordinaria. No sabemos reconocer la presencia de Dios en la Eucaristía, en la Palabra, en la Iglesia y no sabemos buscar al Señor en la oración. El Señor nos prometió que escuchará toda oración hecha en su nombre. La condición que pone a nuestras peticiones es que las hagamos en su nombre y que lo que hagamos lo hagamos por el reino de Dios. Por eso cuando nuestra oración no es escuchada es porque no lo hacemos en Nombre de Jesús y entonces el Señor no va a “estar” con nosotros, no va a “pedir” con nosotros y no va “pedir por” nosotros al Padre. Vamos a pedirle hoy al Jesús la gracia de permanecer unidos a Él y al Padre en la oración. Que nos deje reconocer su presencia cercana y que nos ayude a descubrir la fuerza de la oración en todo momento y más aún en los momentos en que nos sentimos ya sin fuerzas o nos enfrentamos a la tentación o emprendemos una misión.

Lecturas del 27 de Abril del 2018 (Viernes de la Cuarta Semana de Pascua)

Jesús es el camino, pero también es caminante con nosotros, con su pueblo. Si nos apartamos de su Iglesia, nuestro camino se pierde en la confusión de las sendas. No es Jesús el término del camino. El término del camino es el Padre; pero con Jesús, vamos a ir descubriendo como los apóstoles, poco a poco al Padre. Caminando con Jesús y cargando nuestra cruz, y aliviando la de nuestros hermanos, llegaremos a la fuente de vida y verdad, al Padre, lleno de amor y misericordia. Pidámosle hoy a María, nuestra madre, que nuestro camino no se aparte nunca del de su Hijo

Lecturas del 26 de Abril del 2018 (Jueves de la Cuarta Semana de Pascua)

El Señor nos ha elegido a cada uno de nosotros como eligió a Judas, pero al igual que con Judas, el Señor no va a violentar nuestra libertad. Cada uno tiene la libertad para seguir junto a Jesús, con más o menos dificultades. Tal vez a veces como Pedro negándolo, tal vez con debilidades, pero queriendo al Señor y tratando de no perder su amistad. Pero al igual que a Judas, el Señor, nos da la libertad para traicionarlo. Jesús nos quiere, nos brinda su amistad hasta el final pero nos deja libertad. Y si Judas cayó, nosotros también podemos caer. Judas fue dejando que lentamente su corazón se alejara del Señor, y terminó cayendo en manos de Satanás. Hoy Satanás aparece con distintos disfraces, aparece en nuestras vidas como dinero, como poder, como placer. Cuando nosotros vamos dejando que entren en nuestros corazones esos ídolos, también nosotros somos Judas: vamos alejándonos de Jesús. Y cuando nos entregamos a esos otros ídolos, entregamos al Señor igual que Judas.

Lecturas del 25 de Abril del 2018 (Miércoes de la Cuarta Semana de Pascua)

Gracias a Dios, y también gracias a esta generación que vivió junto a los Apóstoles, ha llegado hasta nosotros la fuerza y el gozo de Cristo. Pero cada generación de cristianos, cada hombre, debe recibir esa predicación del Evangelio, y a su vez transmitirlo a los demás. La gracia del Señor no ha de faltar nunca. El poder del Señor no ha disminuido. El cristiano sabe que Dios hace milagros: que los realizó hace siglos, que los continuó haciendo después y que los sigue haciendo ahora. Nosotros, cada cristiano, con la ayuda del Señor, haremos esos milagros en las almas de cuantos nos rodean, si nos empeñamos en imitar a los apóstoles y nos mantenemos unidos a Cristo mediante la oración.

Lecturas del 24 de Abril del 2018 (Martes de la Cuarta Semana de Pascua)

Los llamados por el Señor, reciben el don de la fe. Pero para recibir ese regalo, debemos disponer nuestro espíritu por medio de la oración y además debemos ser humildes. Nos dice san Pedro que “Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes”. Ese espíritu de oración, esa humildad, y por sobre todo el pedirle al Señor con perseverancia, con confianza de hijos “la fe”, nos va a poner en condición de que nos sea otorgada.

Lecturas del 23 de Abril del 2018 (Lunes de la Cuarta Semana de Pascua)

Ante voces extrañas es necesario reconocer la voz de Cristo, que nos llega en forma actual a través del Magisterio de su Iglesia, y seguirle para encontrar el alimento abundante en nuestras almas. Cristo ha dado a su Iglesia la seguridad de la doctrina en los Evangelios, nos ha dejado sus Sacramentos, y ha dispuesto que haya personas para orientar y para recordarnos constantemente el camino que nos conduce a El. En este tiempo Pascual, que es tiempo de alegría para los cristianos por la Resurrección del Señor, pidamos a María que nos ayude a reconocer siempre su voz, que es la voz de nuestro Buen Pastor, y que sigamos siempre por el camino en que El nos guía.

Lecturas del 22 de Abril del 2018 (Domingo de la Cuarta Semana de Pascua)

Podría parecer que cuando hablamos de pastores, sólo nos referimos a los sacerdotes que guían al pueblo de Dios. Sin embargo, todos en mayor o menor grado, debemos ser pastores. Tal vez en nuestra familia, tal vez en nuestro ambiente. Y el Señor nos dio a nosotros a través del Bautismo y de la Confirmación la misión de ser sus testigos, de darlo a conocer, de comprometernos con Él y con su Reino. Por eso, cuando en nuestra Iglesia parece que hay algo que no está bien, lo primero que tenemos que pensar es qué hacemos personalmente para mejorarlo. Para ser lo que Jesús espera de nosotros. Hoy vamos a pedirle especialmente al Señor, por los principales pastores de su pueblo, los obispos y sacerdotes para que les conceda ser fieles reflejos de Cristo Buen Pastor. Y vamos a pedirle también por cada uno de nosotros, para que sepamos cuidar con amor, una pequeña parte de ese rebaño del Señor.

Lecturas del 21 de Abril del 2018 (Sábado de la Tercera Semana de Pascua)

El Papa Juan Pablo II decía: “busquen a Jesús esforzándose en conseguir una fe personal profunda que informe y oriente sus vidas; pero sobre todo que sea vuestro compromiso y vuestro programa amar a Jesús, con un amor sincero, auténtico y personal. Él debe ser vuestro amigo y vuestro apoyo en el camino de la vida. Sólo Él tiene palabras de vida eterna”. La fe no es ante todo una “enseñanza”. Casi podría decirse que es un “compromiso”, un “requerimiento”: nos desafía a elegir. Vamos a proponernos hoy luchar en todo momento, con espíritu alegre, para acercarnos cada día un poco más a Dios. De amar cada vez más a Jesús.

Lecturas del 20 de Abril del 2018 (Viernes de la Tercera Semana de Pascua)

En la Eucaristía, Jesús se nos da. Todo Jesús, en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, está presente en cada partícula de hostia consagrada y en cada gota de vino consagrado. Y nosotros por fé creemos que es así. Sin embargo, muchas veces, no mostramos el debido respeto y cariño ante el Señor. Lo vemos como pan y vino, no vemos a Cristo detrás de ellos. Por eso hoy, vamos a pedirle a María nuestra Madre, que nunca comulguemos por rutina, que siempre demos gracias al Señor por ese regalo que nos hace y por sobre todo, que nunca nos acerquemos a recibirlo sin estar debidamente preparados para hacerlo por amor a Él .