Lecturas del 6 de Junio del 2018 (Miércoles de la Novena Semana)

En el Credo rezamos: “Creo en la resurrección de los muertos”, que significa creer en la resurrección de los muertos al fin de los tiempos, y creer en la vida eterna. Esta resurrección se refiere a todo el hombre, y por tanto, también de su cuerpo. San Juan, en el Apocalipsis nos dice que los resucitados para la Gloria no tendrán hambre ni sed, ni caerá sobre ellos el sol ni ardor alguno. Esta fé también debe ser un aliciente para vivir siempre como hijos de Dios, por amor a Jesús y esperando la recompensa eterna que el Señor prometió a los que guardan su palabra.

Lecturas del 1 de Junio del 2018 (Viernes de la Octava Semana)

Todo tiempo debe ser bueno para dar frutos. No podemos esperar circunstancias especiales para santificarnos. Dios se acerca a nosotros buscando buenas obras en la enfermedad, en el trabajo ordinario, cuando hay exceso de quehaceres, en el tiempo ordenado y tranquilo, en vacaciones, en el fracaso: en todas las circunstancias porque Él nos da las gracias convenientes. “¡Hay que moverse, hijos míos, hay que hacer! Con valor, con energía, con alegría de vivir, porque el amor echa lejos de sí el temor (Juan, 4, 18) con audacia, sin timideces… No olvidéis que, si se quiere, todo sale: Dios no niega su ayuda al que hace lo que puede” (SAN JOSEMARIA ESCRIVÁ, Carta 6-V- 1945)

Lecturas del 30 de Mayo del 2018 (Miércoles de la Octava Semana)

El servicio humilde, oscuro casi siempre, debe ser la nota del verdadero seguidor de Jesús. La ambición es una mala planta que brota y rebrota en el campo de la Iglesia. ¿No hay muchas veces también en nuestra comunidad apetencias por cargos, honores, preminencias? Pidámosle hoy al Señor que en su Iglesia busquemos servir desinteresadamente. Que nuestro servicio sea silencioso, humilde, sincero. Que no busquemos nunca nuestra propia gloria, sino sólo la gloria de Dios.

Lecturas del 28 de Mayo del 2018 (Lunes de la Octava Semana)

El enemigo más común de la alegría cristiana –que impide descubrir el gran tesoro del Evangelio-, es el apego al dinero y todo el mundo que lo rodea. En el fondo, este hombre “no era libre”. Cuando nuestro corazón está apegado a las cosas del mundo, nos quita nuestra libertad y la posibilidad de entrar en el Reino de Dios. Todos, en mayor o menor grado, tenemos el corazón apegado a algo. No siempre se trata de grandes riquezas, a veces nos aferramos “a lo poco” que tenemos y otras “a la ambición de tener más”. El Señor hoy nos mira a cada uno de nosotros con el mismo amor con que miró a este joven, y nos llama a nosotros como a Él a seguirlo, pero con un corazón desprendido de las cosas del mundo.

Lecturas del 25 de Mayo del 2018 (Viernes de la Séptima Semana)

Vamos a pedirle hoy al Señor, que conceda a los jóvenes que van a unirse en matrimonio, la convicción que ese matrimonio que van a constituir, es para toda la vida, que piensen en el paso que van a dar, que no tomen decisiones a la ligera. Que pidan siempre la ayuda del Señor para no equivocarse, y que sean conscientes que van a tener que luchar para conservar ese amor. Y vamos a pedirle hoy también por los esposos cristianos para que sepan ver a Dios en medio de ellos. Por el sacramento del matrimonio, el Señor está en medio de los esposos. A veces no lo reconocemos. Pidámosle al Señor que ayude a los esposos a resolver todos los conflictos que la convivencia trae y a mantener puro su amor.

Lecturas del 24 de Mayo del 2018 (Jueves de la Séptima Semana)

Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible… Con la condena que hace Jesús, nos está indicando que absolutamente todas las cosas deben estar ordenadas a su fin. Nuestras manos, nuestros pies, nuestros ojos…, todo lo que tenemos a nuestro alcance ha de usarse correctamente porque de los contrario hay una desarticulación en nuestra misma vida y una perversión del fin para el que han sido creadas las cosas.

Lecturas del 22 de Mayo del 2018 (Martes de la Séptima Semana)

¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones. …Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes. Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido. Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

Lecturas del 21 de Mayo del 2018 (Lunes de la Séptima Semana)

El que se tenga por sabio y prudente, demuestre con su buena conducta que sus actos tienen la sencillez propia de la sabiduría. Pero si ustedes están dominados por la rivalidad y por el espíritu de discordia, no se vanagloríen ni falten a la verdad. Semejante sabiduría no desciende de lo alto sino que es terrena, sensual y demoníaca. Porque donde hay rivalidad y discordia, hay también desorden y toda clase de maldad. En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura; y además, pacífica, benévola y conciliadora; está llena de misericordia y dispuesta a hacer el bien; es imparcial y sincera. Un fruto de justicia se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz.

Lecturas del 18 de Mayo del 2018 (Viernes de la Séptima Semana de Pascua)

«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?» Es en el momento, en que Pedro está entristecido por el recuerdo de su pecado y se manifiesta humilde, cuando recibe la misión de apacentar la Iglesia, a los corderos y a las ovejas. Es en este momento cuando Pedro es constituido Pastor Universal, jefe de los que quedamos aguardando la segunda venida del Señor. Pedro aprovechó su pecado, porque no se desesperó, sino que creció en humildad y mereció recibir, siempre gratuitamente, una confirmación de su misión. Pedro, un pecador arrepentido, fue elegido por Jesús para ser el guía de su Iglesia. Hoy es el Papa, sucesor de Pedro, quien tiene la misión de guiar la Iglesia de Cristo, su rebaño.

Lecturas del 17 de Mayo del 2018 (Jueves de la Séptima Semana de Pascua)

El carácter universal es lo que hace que llamemos a la Iglesia: Católica. Desde hace siglos la Iglesia está extendida por todo el mundo, y los cristianos somos personas de todas las razas y todas las condiciones sociales. Pero la catolicidad de la Iglesia no depende de su extensión geográfica, aunque este sea un signo visible y una característica que nos ayude a creer en ella. La Iglesia ya era Católica en Pentecostés; nace Católica con el sacrificio de Jesús en la Cruz para la salvación de todos los hombres, y con la venida del Espíritu Santo.

Lecturas del 7 de Mayo del 2018 (Lunes de la Sexta Semana de Pascua)

El Señor les profetiza a sus discípulos que sufrirán persecuciones y contrariedades, para que cuando lleguen no se escandalicen ni se desalienten, sino que por el contrario, les sirvan como ocasión para demostrar su fe. Por eso, en este tiempo pascual, y próximos ya a la celebración de Pentecostés, vamos a pedir a la Tercera persona de la Santísima Trinidad que proteja siempre a su Iglesia y fortalezca a sus fieles para defenderla de sus enemigos.