Lecturas del 18 de Marzo del 2016 (Viernes de la Quinta Semana de Cuaresma)

Por la lanza en su costado brotó el río de pureza, para lavar la bajeza a que nos bajó el pecado. Cristo, herida y manantial, tu muerte nos da la vida, gracia de sangre nacida en tu fuente bautismal. Sangre y agua del abismo de un corazón en tormento: un Jordán de sacramento nos baña con el bautismo. Y, mientras dura la cruz y en ella el Crucificado, bajará de su costado un río de gracia y luz. El Padre nos da la vida, el Espíritu el amor, y Jesucristo, el Señor, nos da la gracia perdida. Amén.

Lecturas del 16 de Marzo del 2016 (Miércoles de la Quinta Semana de Cuaresma)

Jesús de María, Cordero Santo, pues miro vuestra sangre, mirad mi llanto. ¿Cómo estáis de esta suerte, decid, Cordero casto, pues, naciendo tan limpio, de sangre estáis manchado? La piel divina os quitan las sacrílegas manos, no digo de los hombres, pues fueron mis pecados. Bien sé, Pastor divino, que estáis subido en lo alto, para llamar con silbos tan perdido ganado. Ya os oigo, Pastor mío, ya voy a vuestro pasto, pues como vos os dais ningún pastor se ha dado. ¡Ay de los que se visten de sedas y brocados, estando vos desnudo, sólo de sangre armado! ¡Ay de aquellos que manchan con violencia sus manos, los que llenan su boca con injurias y agravios! Nadie tendrá disculpa diciendo que cerrado halló jamás el cielo, si el cielo va buscando. Pues vos, con tantas puertas en pies, mano y costado, estáis de puro abierto casi descuartizado. ¡Ay si los clavos vuestros llegaran a mí tanto que clavaran al vuestro mi corazón ingrato! ¡Ay si vuestra corona, al menos por un rato, pasara a mi cabeza y os diera algún descanso!

Lecturas del 15 de Marzo del 2016 (Martes de la Quinta Semana de Cuaresma)

Pastor, que con tus silbos amorosos me despertaste del profundo sueño, tú me hiciste cayado de este leño en que tiendes los brazos poderosos. Vuelve los ojos a mi fe piadosos, pues te confieso por mi amor y dueño, y la palabra de seguir empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos. Oye, Pastor, que por amores mueres, no te espante el rigor de mis pecados, pues tan amigo de rendidos eres, espera, pues, y escucha mis cuidados. Pero ¿Cómo te digo que me esperes,
si estás, para esperar, los pies clavados? Amén.

Lecturas del 13 de Marzo del 2016 (Domingo de la Qunta Semana de Cuaresma)

Déjame, Señor, así; déjame que en tí me muera, mientras la brisa en la era dora el tamo que yo fui. Déjame que dé de mí el grano limpio, y que fuera, en un montón, toda entera, caiga el alma para tí. Déjame, cristal, infancia, tarde seca, sol violento, crujir de trigo en sazón. Coge, Señor, mi abundancia, mientras se queda en el viento el olor del corazón. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Lecturas del 12-3-16 (Sábado de la Cuarta Semana de Cuaresma)

Jesucristo, Palabra del Padre, luz eterna de todo creyente: ven y escucha la súplica ardiente, ven, Señor, porque ya se hace tarde. Cuando el mundo dormía en tinieblas, en tu amor tú quisiste ayudarlo y trajiste, viniendo a la tierra, esa vida que puede salvarlo. Ya madura la historia en promesas, sólo anhela tu pronto regreso; si el silencio madura la espera, el amor no soporta el silencio. Con María, la Iglesia te aguarda con anhelos de esposa y de Madre, y reúne a sus hijos en vela, para juntos poder esperarte. Cuando vengas, Señor, en tu gloria, que podamos salir a tu encuentro y a tu lado vivamos por siempre, dando gracias al Padre en el reino. Amén.

Lecturas del 11 de Marzo del 2016 (Viernes de la Cuarta Semana de Cuaresma)

Mi Cristo, tú no tienes la lóbrega mirada de la muerte. Tus ojos no se cierran: son agua limpia donde puedo verme. Mi Cristo, tú no puedes cicatrizar la llaga del costado: un corazón tras ella noches y días me estará esperando. Mi Cristo, tú conoces la intimidad oculta de mi vida. Tú sabes mis secretos: te los voy confesando día a día. Mi Cristo, tú aleteas con los brazos unidos al madero. ¡Oh valor que convida a levantarse puro sobre el suelo! Mi Cristo, tú sonríes cuando te hieren, sordas, las espinas. Si mi cabeza hierve, haz, Señor, que te mire y te sonría. Mi Cristo, tú que esperas mi último beso darte ante la tumba. También mi joven beso descansa en ti de la incesante lucha. Amén.

Lecturas del 10 de Marzo del 2016 (Jueves de la Cuarta Semana de Cuaresma)

Una voz se levanta en el llano: “Convertíos y haced penitencia”; el Señor se sumerge en las aguas para darnos la vida por ellas. En Caná manifiesta su gloria con el cambio del agua en el vino, esperando la hora fijada en que habrá de explicar este signo. Escuchando tu voz, Padre amado, veneramos a tu único Hijo, Sobre el cual el Espíritu Santo descendió para ser tu testigo. Amén.

Lecturas del 9 de Marzo del 2016 (Miércoles de la Cuarta Semana de Cuaresma)

Resucitar no significa solamente volver a vivir, sino también levantarse para empezar una vida nueva y transformada. Resucitarán los muertos, por supuesto, pero desde ya se puede hablar de resurrección para los que empiezan a creer. La palabra de Jesús, recibida con fe, nos da vida; se arraiga en nosotros y nos va transformando. Es Jesús que nos dice la final del pasaje del evangelio: “En verdad les digo: El que escucha mi palabra y cree en el que me ha enviado, vive de vida eterna; ya no habrá juicio para él, porque ha pasado de la muerte a la vida”.
Te damos gracias, Señor, porque has depuesto la ira y has detenido ante el pueblo la mano que lo castiga. Tú eres el Dios que nos salva, la luz que nos ilumina, la mano que nos sostiene y el techo que nos cobija. Y sacaremos con gozo del manantial de la Vida las aguas que dan al hombre la fuerza que resucita. Entonces proclamaremos: “¡Cantadle con alegría! ¡El nombre de Dios es grande; su caridad, infinita! ¡Que alabe al Señor la tierra! Contadle sus maravillas. ¡Qué grande, en medio del pueblo, el Dios que nos justifica!”. Amén.

Lecturas del 8-3-16 (Martes de la Cuarta Semana de Cuaresma)

Hoy también hay mucha gente que espera, como este hombre con resignación. Que está enferma, que ve la piscina que cura, pero que no puede acercarse sola. Jesús que ve en su interior de cada uno, ve la resignación del hombre y le pregunta: ¿Te quieres sanar? Y en el hombre se despierta el deseo de sanar, el deseo de vivir, el deseo de ser libre. Jesús quiere curarnos, pero quiere que nosotros también lo deseemos y se lo pidamos. Aunque Jesús conoce la necesidad del enfermo, espera para curarlo que él lo pida, y entonces le dice: Levántate, toma tu camilla y anda. Y para este hombre empieza una vida nueva. El no podía sanar por sus propios medios, necesitaba un Salvador, necesitaba a Jesús. Nosotros también estamos enfermos y no podemos liberarnos solos. Necesitamos la ayuda de nuestros hermanos y el poder liberador del Espíritu Santo que nos ofrece Jesús. Como el enfermo del evangelio, tenemos que decirle a Jesús que necesitamos que nos cure y él nos curará.
¡Líbrame de esta carne de pecado de la que siento en alas desasirme, Señor, que, en una cruz, por redimirme, diste todo en la llaga del costado! ¿Y volaré, para volver atado a mi antigua enemiga?; ¿andaré firme el día que otra vez vuelva a vestirme de la túnica inútil del pasado? Vivo en la fe, y el alma no se atreve a pedir verte sólo en lo inefable, sólo en aliento y en blancor de nieve. ¡Otra vez lo corpóreo, lo palpable! ¡Que mi segunda carne sea leve! ¡Dame, Señor, la vida perdurable! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén.

Lecturas del 7 de Marzo del 2016 (Lunes de la Cuarta Semana de Cuaresma)

Tú, Señor, que asumiste la existencia, la lucha y el dolor que el hombre vive, no dejes sin la luz de tu presencia la noche de la muerte que lo aflige. Te rebajaste, Cristo, hasta la muerte, y una muerte de cruz, por amor nuestro; así te exaltó el Padre, al acogerte, sobre todo poder de tierra y cielo. Para ascender después gloriosamente, bajaste sepultado a los abismos; fue el amor del Señor omnipotente más fuerte que la muerte y que su sino. Primicia de los muertos, tu victoria es la fe y la esperanza del creyente, el secreto final de nuestra historia, abierta a nueva vida para siempre. Cuando la noche llegue y sea el día de pasar de este mundo a nuestro Padre, concédenos la paz y la alegría de un encuentro feliz que nunca acabe. Amén.

Lecturas del 6 de Marzo del 2016 (Domingo de la Cuarta Semana de Cuaresma)

No sé de dónde brota la tristeza que tengo. Mi dolor se arrodilla, como el tronco de un sauce, sobre el agua del tiempo, por donde voy y vengo, casi fuera de madre, derramado en el cauce. Lo mejor de mi vida es el dolor. Tú sabes cómo soy; tú levantas esta carne que es mía; Tú, ésta luz que sonrosa las alas de las aves; tú, esta noble tristeza que llaman alegría. Tú me diste la gracia para vivir contigo; tú me diste las nubes como el amor humano; y, al principio del tiempo, tú me ofreciste el trigo, con la primera alondra que nació de tu mano. Con el último rezo de un niño que se duerme y, con la voz nublada de sueño y de pureza, se vuelve hacia el silencio, yo quisiera volverme hacia ti, y en tus manos desmayar mi cabeza. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén.