Lecturas del 9 de Marzo del 2016 (Miércoles de la Cuarta Semana de Cuaresma)

Resucitar no significa solamente volver a vivir, sino también levantarse para empezar una vida nueva y transformada. Resucitarán los muertos, por supuesto, pero desde ya se puede hablar de resurrección para los que empiezan a creer. La palabra de Jesús, recibida con fe, nos da vida; se arraiga en nosotros y nos va transformando. Es Jesús que nos dice la final del pasaje del evangelio: “En verdad les digo: El que escucha mi palabra y cree en el que me ha enviado, vive de vida eterna; ya no habrá juicio para él, porque ha pasado de la muerte a la vida”.
Te damos gracias, Señor, porque has depuesto la ira y has detenido ante el pueblo la mano que lo castiga. Tú eres el Dios que nos salva, la luz que nos ilumina, la mano que nos sostiene y el techo que nos cobija. Y sacaremos con gozo del manantial de la Vida las aguas que dan al hombre la fuerza que resucita. Entonces proclamaremos: “¡Cantadle con alegría! ¡El nombre de Dios es grande; su caridad, infinita! ¡Que alabe al Señor la tierra! Contadle sus maravillas. ¡Qué grande, en medio del pueblo, el Dios que nos justifica!”. Amén.

Lecturas del 8-3-16 (Martes de la Cuarta Semana de Cuaresma)

Hoy también hay mucha gente que espera, como este hombre con resignación. Que está enferma, que ve la piscina que cura, pero que no puede acercarse sola. Jesús que ve en su interior de cada uno, ve la resignación del hombre y le pregunta: ¿Te quieres sanar? Y en el hombre se despierta el deseo de sanar, el deseo de vivir, el deseo de ser libre. Jesús quiere curarnos, pero quiere que nosotros también lo deseemos y se lo pidamos. Aunque Jesús conoce la necesidad del enfermo, espera para curarlo que él lo pida, y entonces le dice: Levántate, toma tu camilla y anda. Y para este hombre empieza una vida nueva. El no podía sanar por sus propios medios, necesitaba un Salvador, necesitaba a Jesús. Nosotros también estamos enfermos y no podemos liberarnos solos. Necesitamos la ayuda de nuestros hermanos y el poder liberador del Espíritu Santo que nos ofrece Jesús. Como el enfermo del evangelio, tenemos que decirle a Jesús que necesitamos que nos cure y él nos curará.
¡Líbrame de esta carne de pecado de la que siento en alas desasirme, Señor, que, en una cruz, por redimirme, diste todo en la llaga del costado! ¿Y volaré, para volver atado a mi antigua enemiga?; ¿andaré firme el día que otra vez vuelva a vestirme de la túnica inútil del pasado? Vivo en la fe, y el alma no se atreve a pedir verte sólo en lo inefable, sólo en aliento y en blancor de nieve. ¡Otra vez lo corpóreo, lo palpable! ¡Que mi segunda carne sea leve! ¡Dame, Señor, la vida perdurable! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén.

Lecturas del 7 de Marzo del 2016 (Lunes de la Cuarta Semana de Cuaresma)

Tú, Señor, que asumiste la existencia, la lucha y el dolor que el hombre vive, no dejes sin la luz de tu presencia la noche de la muerte que lo aflige. Te rebajaste, Cristo, hasta la muerte, y una muerte de cruz, por amor nuestro; así te exaltó el Padre, al acogerte, sobre todo poder de tierra y cielo. Para ascender después gloriosamente, bajaste sepultado a los abismos; fue el amor del Señor omnipotente más fuerte que la muerte y que su sino. Primicia de los muertos, tu victoria es la fe y la esperanza del creyente, el secreto final de nuestra historia, abierta a nueva vida para siempre. Cuando la noche llegue y sea el día de pasar de este mundo a nuestro Padre, concédenos la paz y la alegría de un encuentro feliz que nunca acabe. Amén.

Lecturas del 6 de Marzo del 2016 (Domingo de la Cuarta Semana de Cuaresma)

No sé de dónde brota la tristeza que tengo. Mi dolor se arrodilla, como el tronco de un sauce, sobre el agua del tiempo, por donde voy y vengo, casi fuera de madre, derramado en el cauce. Lo mejor de mi vida es el dolor. Tú sabes cómo soy; tú levantas esta carne que es mía; Tú, ésta luz que sonrosa las alas de las aves; tú, esta noble tristeza que llaman alegría. Tú me diste la gracia para vivir contigo; tú me diste las nubes como el amor humano; y, al principio del tiempo, tú me ofreciste el trigo, con la primera alondra que nació de tu mano. Con el último rezo de un niño que se duerme y, con la voz nublada de sueño y de pureza, se vuelve hacia el silencio, yo quisiera volverme hacia ti, y en tus manos desmayar mi cabeza. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu, por los siglos de los siglos. Amén.

Lecturas del 5 de Marzo del 2016 (Sábado de la Tercera Semana de Cuaresma)

Porque anochece ya, porque es tarde, Dios mío, porque temo perder las huellas del camino, no me dejes tan solo y quédate conmigo. Porque he sido rebelde y he buscado el peligro y escudriñé curioso las cumbres y el abismo, perdóname, Señor, y quédate conmigo. Porque ardo en sed de ti y en hambre de tu trigo, ven, siéntate a mi mesa, bendice el pan y el vino. ¡Qué aprisa cae la tarde! ¡Quédate al fin conmigo! Amén.

Lecturas del 4 de Marzo del 2016 (Viernes de la Tercera Semana de Cuaresma)

Vivo sin vivir en mí, y, tan alta vida espero, que muero porque no muero. Vivo yo fuera de mí, después que muero de amor, porque vivo en el Señor, que me quiso para sí. Cuando el corazón le dí, puso en él este letrero: “Que muero porque no muero”. Esta divina prisión del amor en que yo vivo ha hecho a Dios mi cautivo, y libre mi corazón. Y causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay, qué larga es esta vida!, ¡Qué duros estos destierros!, ¡Esta cárcel, estos hierros, en que el alma está metida! Sólo esperar la salida me causa dolor tan fiero, que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte; vida, no me seas molesta; mira que sólo te resta, para ganarte, perderte. Venga ya la dulce muerte, venga el morir muy ligero,que muero porque no muero. Aquella vida de arriba, que es la vida verdadera, hasta que esta vida muera, no se goza estando viva. Muerte, no me seas esquiva; viva muriendo primero, que muero porque no muero. Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí, si no es perderte a ti, para mejor a él gozarle? Quiero muriendo alcanzarle, pues a él sólo es al que quiero: Que muero porque no muero. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Lecturas del 3 de Marzo del 2016 (Jueves de la Tercera Semana de Cuaresma)

¡Guardadnos en la fe y en la unidad, vosotros, que ya estáis desde el principio en comunión con Cristo y con el Padre! ¿A quién acudiremos cuando la fe va herida sino a vosotros, testigos vigilantes, que anunciáis con palabra poderosa lo que era en el principio, lo que vieron de cerca vuestros ojos y lo que vuestras manos tocaron y palparon del Verbo de la vida? ¡Guardadnos en la fe y en la unidad, vosotros, que ya estáis desde el principio en comunión con Cristo y con el Padre! ¿En quién descansaremos la duda y la esperanza sino en vosotros, cimientos de la Iglesia, que habéis visto al Señor resucitado, y oísteis al Espíritu revelar por el fuego y la palabra el misterio de Cristo que estaba oculto en Dios desde los siglos. ¡Guardadnos en la fe y en la unidad, vosotros, que ya estáis desde el principio en comunión con Cristo y con el Padre! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Por los siglos. Amén.

Lecturas del 2 de Marzo del 2016 (Miércoles de la Tercera Semana de Cuaresma)

Ya muy cercano, Emmanuel, hoy te presiente Israel, que en triste exilio vive ahora y redención de ti implora. Ven ya, del cielo resplandor, Sabiduría del Señor, pues con tu luz, que el mundo ansía, nos llegará nueva alegría. Llegando estás, Dios y Señor, del Sinaí legislador, que la ley santa promulgaste y tu poder allí mostraste. Ven, Vara santa de Jesé, contigo el pueblo a lo que fue volver espera, pues aún gime bajo el cruel yugo que lo oprime. Ven, Llave de David, que al fin el cielo abriste al hombre ruín que hoy puede andar libre su vía, con la esperanza del gran día. Aurora tú eres que, al nacer, nos trae nuevo amanecer, y, con tu luz, vive esperanza el corazón del hombre alcanza. Rey de la gloria, tu poder al enemigo ha de vencer, y, al ayudar nuestra flaqueza, se manifiesta tu grandeza. Amén.

Lecturas del 1o. de Marzo del 2016 (Martes de la Tercera Semana de Cuaresma)

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz. Allí donde hay odio ponga yo amor. Allí donde hay discordia ponga yo unión.
Allí donde hay error ponga yo la verdad. Allí donde haya duda que ponga yo la fe. Allí donde haya desesperación, que ponga yo esperanza. Allí donde haya tinieblas, que ponga yo la luz. Allí donde haya tristeza, que ponga yo alegría. Haz, Señor, que no me empeñe tanto en ser consolado, como en consolar; en ser comprendido, como en comprender; en ser amado, como en amar. Porque dando se recibe, olvidando se encuentra, perdonando se es perdonado y muriendo a uno mismo se resucita a la vida eterna.

Lecturas del 29 de febrero del 2016 (Lunes de la Tercera Semana de Cuaresma)

Peregrinos del reino celeste, hoy, con nuestras plegarias y cantos, invocamos a todos los santos, revestidos de cándida veste. Estos son los que a Cristo siguieron, y por Cristo la vida entregaron, en su sangre de Dios se lavaron, testimonio de amigos le dieron. Sólo a Dios en la tierra buscaron, y de todos hermanos se hicieron. Porque a todos sus brazos se abrieron, éstos son los que a Dios encontraron. Desde el cielo, nos llega cercana su presencia y su luz guiadora: nos invitan, nos llaman ahora, compañeros seremos mañana. Animosos, sigamos sus huellas, nuestro barro será transformado hasta verse con Cristo elevado junto a Dios en su cielo de estrellas. Gloria a Dios, que ilumina este día: gloria al Padre, que quiso crearnos, gloria al Hijo, que vino a salvarnos, y al Espíritu que él nos envía. Amén.

Lecturas del 28 de febrero del 2016 (Domingo de la Tercera Semana de Cuaresma)

Si derribado caíste, fue para elevarte más. De hoy por siempre seguirás al Cristo que perseguiste. Ruega por mí, ciego y triste, que Saulo de errores fui. Si en el pecado me hundí, pueda seguirte en tu vuelo. Desde el fulgor de tu cielo, san Pablo, ruego por mí. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Lecturas del 27 de febrero del 2016 (Sábado de la Segunda Semana de Cuaresma)

Delante de tus ojos ya no enrojeceremos a causa del antiguo pecado de tu pueblo. Arrancarás de cuajo el corazón soberbio y harás un pueblo humilde de corazón sincero. En medio de las gentes nos guardas como un resto para cantar tus obras y adelantar tu reino. Seremos raza nueva para los cielos nuevos; sacerdotal estirpe, según tu Primogénito. Caerán los opresores y exultarán los siervos; los hijos del oprobio serán tus herederos. Señalarás entonces el día del regreso para los que comían su pan en el destierro. ¡Exulten mis entrañas! ¡Alégrese mi pueblo! Porque el Señor que es justo revoca sus decretos: La salvación se anuncia donde acechó el infierno, porque el Señor habita en medio de su pueblo.