Homilía del viernes 13 de octubre 2017, XXVII ORDINARIO

En nuestras confusiones, al hacer caso a la mentira, perdemos de vista a Dios, y nos sometemos al mal. El profeta Joel nos llama al cambio de ruta, que no pidamos que nos libre de las catástrofes sino del Maligno. Perder la vida de Dios significa caer en la cultura de la muerte: individualismo, soberbia, que nos lleva a la división y la violencia, promovemos la injusticia, destruimos los caminos de paz.

Homilía del miércoles 11 de octubre 2017, XXVII ORDINARIO

Padrenuestro: Santificar al único Santo, Dios, parece contradicción, pero no es más que reconocerle su existencia total. Por eso las otras peticiones: “danos hoy nuestro pan de cada día”, que es su amor; “perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende”, perdón y reconciliación, fruto del Espíritu; “no nos dejes caer en tentación”, el deseo de que su Reino permanezca en nosotros.

Homilía del martes 10 de octubre de 2017, XXVII ORDINARIO

Muchas personas, especialmente madres de familia, piensan que la vida es el quehacer. Aún jóvenes que van asumiendo responsabilidades, creen que el hacer es más que el ser. Se afanan en muchas actividades y olvidan a Jesús. El mundo, en sus criterios de producción, de provocación del consumo inútil, deja fuera a la persona, su afana por hacer y nos quita el sentido de la vida, de querer ser como Dios nos ha creado, libres, capaces de amar.

Busquemos el tesoro sirviéndo

El trigo y la cizaña van creciendo pero no hay que luchar contra la cizaña, sino cultivar el trigo. No enfrentar el mal sino construir el bien. El amor de Dios siempre crecerá y nos hará capaces de abrir nuestra vida a muchos, para que se sientan en su casa con nosotros; y podremos acercarnos a los demás para influir no como maestros sino como servidores, el rostro más cercano y claro del amor, para influir en los ambientes.