Homilía del lunes 12 noviembre de 2018, XXXII ORDINARIO

Sí existe el pecado, el mal. Es algo que especialmente en la adolescencia nos causaba enojo. ‘¿Por qué si Dios existe deja que haya tanto mal’?, decíamos. Y con los años estamos de acuerdo con Jesús, es inevitable el pecado. ¡Pero también es posible superarlo! Y no sólo eso, sino perdonar a quien nos ofende. Si Jesús nos dice: “Si tu hermano… te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo”. Imitar a Jesús no se refiere sólo a situaciones agradables. Se refiere también a este modo de dar la vida. Y para esto hace falta la fe, la virtud, la fuerza que tenemos para construir la vida haciendo el bien y perdonando.

Homilía del martes 6 de noviembre de 2018, XXXI

Es importante que imitemos al Hijo de Dios, que “siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres”. Cristo se dejó transformar para venir a nosotros. A nosotros nos toca transformarnos para ir a Él ¡Y nosotros salimos ganando! Él, Dios, se hizo hombre por amor. Si nosotros somos invitados, dejémonos transformar por la fe y la obediencia al amor en hijos de Dios.

Homilía del martes 30 de octubre 2018, XXX ORDINARIO

Hay acontecimientos universales, que afectan a la humanidad y en los que Dios nos interpela, son los signos de los tiempos. Hoy, el hecho de la migración es un signo en el que Dios se pone delante de nosotros en la persona del migrante. Todos tenemos derecho a estar en nuestro país de origen o salir libremente de él si queremos crecer, disfrutar, ayudar. La migración hoy es forzada, no libre, y es Cristo que nos llama para que lo acojamos en cada persona, especialmente los niños, los que buscan refugio. Hagámoslo.

Homilía del viernes 26 de octubre 2018, XXIX ORDINARIO

Desde su eternidad Dios viene a nosotros, se encarna, se ‘mete a nuestra vida’, está en nuestro tiempo para nuestro siempre. Dios está y nos exige la reconciliación: “Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo posible por llegar a un acuerdo con él en el camino”. Ese “camino” es la vida, el tiempo que tenemos para decidir.

Homilía del martes 23 de octubre 2018, XXIX ORDINARIO

La esperanza no sólo me dice que mire al futuro, sino cómo actuar para llegar a ese futuro. Ya nos ha dicho el Señor que no nos esclavicemos a las cosas del mundo. Hoy Jesús nos habla de lo que llamaríamos ‘esperanza activa’. Podríamos esperar ‘sentados’, como diciendo ‘a ver qué llega y cuando’. Jesús nos dice que hemos de caminar hacia lo que esperamos. Este camino es acción desde el interior de nosotros mismos, desde la fe y la caridad.

Homilía del viernes 19 octubre de 2018, XXVIII ORDINARIO

Por la fe sabemos que la predicación del Evangelio tiene su fuerza y dinamismo propios y resuena en todo el mundo. No podrá ser callado. Por la misericordia del Padre, somos llamados a la conversión y predicación permanentes. A través de Pablo, el Espíritu Santo nos recuerda cuál es nuestra identidad, la de los hijos de Dios. Somos herederos con el Hijo, Jesucristo, de su Reinado. Y quienes reciben a Jesucristo por nuestro testimonio, tienen la misma herencia.

Homilía del jueves 18 octubre de 2018, XXVIII ORDINARIO

¿Por qué Jesús da tantos detalles a los misioneros? Porque se trata del Reino, el don de Dios para el mundo. No se trata de un invento humano como doctrina filosófica o ideología. Sino de la vida que viene del Padre en Cristo por el Espíritu Santo. Así, Lucas detalla la exigencia de la pobreza, el abandonarse al contenido de la misión, el Reino. No puede el discípulo misionero pensar en la ganancia ni en el confort, el bien personal inmediato. Para eso no es la misión. La vida de entrega, soportando las adversidades, es una expresión de la fe en Jesucristo.

Homilía del lunes 15 octubre de 2018, XXVIII ORDINARIO

Tenemos la capacidad de asombro. Ya es difícil asombrarnos porque la tecnología de la imagen nos llena de realidades extraordinarias. La simplicidad de corazón nos permite asombrarnos a partir de realidades cotidianas que encontramos en la naturaleza, en personas, de modo especial en los niños. ¿Cuántas veces hemos vuelto a ser niños ante un niño? Nos atrae su condición de inocencia, simplicidad, creatividad.