Celebramos hoy la fiesta de la Encarnación del Verbo

Celebramos hoy la fiesta de la Encarnación del Verbo. Este es el nombre podríamos decir oficial, pero tal vez no lo entendamos muchos. Verbo es Palabra. Es el cumplimiento del texto de San Juan: ‘la Palabra se hizo carne’, el Hijo de Dios tomó la condición humana en el seno de María por obra del Espíritu Santo. Dios sale de sí mismo para venir a nuestro encuentro y comienza por una pequeña célula en María. Está nueve meses en su vientre y en Diciembre celebramos su nacimiento.

HOMILÍA DEL SÁBADO 25 DE MARZO, III CUARESMA

En este sencillo texto del evangelio del hoy, centrándonos en el diálogo del ángel con María, vemos la manera tan simple de Dios para explicar que la Palabra Creadora viene a habitar en el seno de una virgen. Este es el gran regalo para la humanidad. Dios es tan sencillo, simple, que a veces no percibimos su inmensidad. Fiarse de Dios no ha sido fácil para nosotros. Seguimos pidiéndole señales; Él ha suscitado acontecimientos imposibles para que el hombre descubra su acción fiel, lo que su providencia proyectó y se cumple cada día. María nos pone el ejemplo, va de la duda a la comprensión, de la comprensión a la disponibilidad para el amor manifestado en su dimensión más pura, el servicio.

Conocer el evangelio no basta, hay que vivirlo

Vamos viendo ante la Palabra de Dios qué es lo importante y vamos decidiéndonos a cumplirlo, vivirlo. Es poquito o mucho no importa. Conque sea una frase, vamos haciéndola vida. Y si es del Evangelio, esa frase ya es vida en Cristo. No nos desanimemos, no nos distraigamos, no convirtamos en ídolos cosas de la fe: una tradición sin entender, un cosa o situación con la que sustituyo mi encuentro con Cristo.

HOMILÍA DEL VIERNES 24 DE MARZO, III CUARESMA

Recordemos aquel dicho ‘de buenas intenciones está lleno el infierno’. Ésta afirmación nos ayuda a valorar la importancia de llevar a la vida la fe que decimos tener. Podemos confundirnos, entendiendo una cosa por otra y hacernos de muchos ídolos que nos desvían del amor de Dios, aún pueden ser tradiciones religiosas a las que nos aferramos. MALENTENDER la providencia de Dios y dejarle todo a Él sin asumir nuestra responsabilidad en la promoción de la verdad y de la justicia. Aferrarnos a las cosas materiales, como ídolos, cambiándolos por Dios.

Sólo el amor verdadero nos permite desarrollarnos, por eso la ley de Jesús es el Amor

Cuando el amor es auténtico, es verdadero, nos lleva a fortalecer la libertad personal, la voluntad, el respeto, nos permite desarrollar nuestras capacidades. El amor desenmascara nuestra verdad, lo que en realidad somos. Si esto no sucede en una amistad, en el noviazgo, en el matrimonio, significa que no es amor auténtico…

HOMILÍA DEL MIÉRCOLES 22 DE MARZO, III CUARESMA

El modo de vivir, de educar actual, parece presentar dos polos, por una el rechazo a toda ley, norma, o lo que tenga sentido de obligación. Por otra, es la imposición de la ley por la ley, sin explicación. A veces, en el hogar, en la escuela, en muchos ámbitos sociales, existe esto que se convierte en un doble mensaje que confunde: por un lado, no te sometas, por otro obedéceme ciegamente. Es la confusión desde la niñez.

Al llamarnos Jesús al cumplimiento del verdadero sentido de la ley, no lo hace con imposiciones. Cristo nos educa a través del mandato del amor. Sigámoslo sirviendo al hermano.

Jesús, grupo parroquial, novia, …adios iglesia?

Hoy queremos dedicarnos a anunciar a Jesús, pero encontramos a alguien que no cree en Él y nos manifiesta cariño, atención, y Jesús pasa a un tercer, cuarto o último lugar. A veces, de acuerdo a lo que quiere la persona que encontramos, hasta podemos tener razones para rechazarlo. Esto es doloroso, pero así es. Por eso, este tiempo de Cuaresma es oportunidad de tomar a Jesús en serio, no verlo como un sustituto de mi necesidad afectiva. Descubrirlo a Él como Él, distinto a mí, con su proyecto de vida, con su decisión por el Reino, no es fácil.

HOMILÍA DEL MARTES 21 DE MARZO, III CUARESMA

Podemos hoy preguntarnos, ¿cuándo nos sentimos ofendidos? Las inmediatas respuestas pueden ser, cuando me agreden, me desprecian, me dañan física o psicológica o espiritualmente. ¿Y nuestra reacción? Defendernos, atacar. Miremos más allá de nosotros mismos para saber comprender, perdonar, tener misericordia. No dejemos que la presencia del migrante, del enfermo, del sediento, del hambriento, sea ofensa para nosotros. Dialoguemos en familia buscando reconciliación, comprensión y perdón mutuos. Ante la sociedad promovamos estas actitudes guiados por el Espíritu.

Sigamos la Ley de Dios y no la que deforma el hombre

José, desposado con María, se enfrenta a la dificultad de obedecer la ley y rechazar a la Virgen o de acoger a su esposa y dejar a un lado la ley. En la oración descubre cómo actuar. Recibe a María y la lleva a su casa. ¿Cumplió la ley? Sí, la que Dios dio a su pueblo, no la que el pueblo deformó con motivos pasajeros, de control, sin ver que perdía la riqueza del camino hacia Dios. José sigue siendo justo, sigue viviendo la fe, sigue cumpliendo la voluntad del Padre.