Homilía miércoles 25 de mayo

No se trata, en la Iglesia, de buscar peldaños qué subir, de obtener ganancias que desaparecen con el tiempo, sino de ir al camino definitivo, a la vida. Esa es la verdad que Cristo nos muestra y vive. Esa verdad Él la realiza en sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte. Confía en el Padre que lo resucita, no en sí mismo. El discípulo de Jesús, en cualquier vocación, ha de ser signo de esa nueva vida. El laico en el mundo no puede vivir según el mundo, sino según Cristo.

Homilía del martes 24 de mayo

Estar en primer lugar es un anhelo de siempre, identificado con el poder, es la tentación de poner todo para ese fin. Vemos que hay personas, nos decía el Papa, que aún dentro de la Iglesia, por lograr una mejor posición, no ven el daño que pueden hacer a otros. El mundo está confundiendo a muchos, jóvenes, niños, adultos. Sólo con la fe podemos ofrecer la nueva vida. ¡Hagámoslo!

Endurecer la mente y el corazón nos divide, Dios nos invita a la unión

Si dejamos todo a lo fisiológico o sometido a ello, perdemos de vista las riquezas psicológicas: la sensibilidad, la emoción, el afecto, la inteligencia, la memoria; peor si dejamos a un lado lo espiritual, que es donde está el sentido de nuestra vida, la libertad, el amor, la apertura a lo distinto, al otro, al Trascendente, Dios. Cuando endurecemos nuestra mente y nuestro corazón sólo por ver un aspecto de la persona, propiciamos la división.

Homilía del miércoles 18 de mayo

“Si el Señor nos presta vida, haremos esto y aquello”. Esta frase, que como vemos, proviene de la Escritura, está en la mente y el corazón de muchos. Es una de las tradiciones que debemos conservar, pues nos ubica ante Dios Padre que es providente y nos recuerda que nosotros no somos dueños de la vida.