Homilía del lunes 15 octubre de 2018, XXVIII ORDINARIO

Tenemos la capacidad de asombro. Ya es difícil asombrarnos porque la tecnología de la imagen nos llena de realidades extraordinarias. La simplicidad de corazón nos permite asombrarnos a partir de realidades cotidianas que encontramos en la naturaleza, en personas, de modo especial en los niños. ¿Cuántas veces hemos vuelto a ser niños ante un niño? Nos atrae su condición de inocencia, simplicidad, creatividad.

Homilía del miércoles 3 de octubre 2018, XXVI ORDINARIO

Cuando tres personas quieren seguir a Jesús, Él explica lo que en el fondo ha de significar esa decisión de seguirlo. Él no viene para darnos no sólo confort, ni siquiera lo necesario para vivir, no nos dará nada material. …cuando Él llama, pide la disponibilidad absoluta, aún por encima de la preocupación por la familia. La petición de que nos deje enterrar a nuestro padre, puede significar esperar hasta que se muera. …si es la persona quien toma la iniciativa de seguirlo pero pide tiempo. La respuesta de Jesús indica que, tomada la decisión, no podemos cambiarla ni tener intenciones hacia realidades opuestas. ¿Qué implica, entonces, seguir a Jesús, sea que lo decidamos nosotros o que Él nos llame? Ante todo una disponibilidad total. Libertad para no buscar las cosas aún necesarias del mundo, el desapego afectivo de todos.

Homilía del lunes 1 de octubre 2018, XXVI ORDINARIO

Los discípulos viven una crisis que se manifiesta en celos combinados con envidia. ¿A quién ama más el Maestro? ¿Quién merece un lugar mejor del que, de por sí, por el llamado, ya le ha dado Jesús? Esto hemos de revisarlo, ¿qué nos motiva a seguir a Jesús? ¿subir de nivel sobre los demás? ¿pensar que por ser mejores tenemos un cargo o nivel mejor? ¿Somos nosotros esos discípulos que se pelean por un lugar en la comunidad?

Himilía del viernes 28 de septiembre, XXV ORDINARIO

El hombre no puede abarcar todo lo que Dios hace y le encomienda a su criatura. Sí, cada cosa tiene su tiempo, el hombre necesita comprender eso. La tarea del hombre, además de abarcar lo que Dios ha creado, es la de saber aprovechar todo eso para su bien y para dar gloria a Dios creador. Así, la vida del hombre, su desarrollo integral y el del cosmos, es gloria de Dios.

Homilía del miércoles 26 de septiembre, XXV ORDINARIO

El envío de los discípulos es exigente. Les comparte su poder y autoridad en el amor para sanar, liberar y les pide equipaje ligero: “No lleven nada para el camino: ni bastón, ni morral, ni comida, ni dinero, ni dos túnicas”. Si les dan algo recibirlo pero no pedir nada, ni exigir, sólo ser firmes en caso de que los destinatarios no acepten el anuncio: “salgan de ahí y sacúdanse el polvo de los pies en señal de acusación”. Significa que son pueblo que rechaza a Dios. ¿Por qué tantas indicaciones? Para no confundir el mensaje. Es Palabra de Dios, no del misionero. Es la verdad de Dios, que no podemos acomodar ni a la manera de pensar y sentir personal ni someterla a los oyentes para quedar bien.

Homilía del sábado 22 de septiembre, XXIII ORDINARIO

…la Palabra de Dios que acogemos como “tierra buena” nos da la vida. Esa vida es la resurrección: “del mismo modo que fuimos semejantes al hombre terreno, seremos también semejantes al hombre celestial”. Comenzamos a renacer en Cristo desde ahora, en la esperanza de su plenitud en nosotros. María nos acompaña en el camino, nos acoge y educa en la fe y nos incorpora a su respuesta para anunciar y edificar la vida del Reino dando frutos de paz y justicia.

Homilía del miércoles 19 de septiembre, XXIV ORDINARIO

Cuando entramos en relación con una persona, no la conocemos de inmediato, sino hasta que hay un trato cada vez más íntimo, que nos escuchamos, y por el diálogo nos conocemos, sobre todo nos amamos. El amor quita las barreras de la imaginación, de los malos entendidos, lleva a la verdad no sólo de la persona amada, sino de nosotros mismos. Es la sabiduría de la vida. Con Dios, y desde Él con los demás, nuestra Sabiduría vendrá del Espíritu de Dios. Viviremos la caridad, como San José María de Yermo y Parres que en su vida y ministerio se ofreció totalmente en bien de los más pobres.