Endurecer la mente y el corazón nos divide, Dios nos invita a la unión

Si dejamos todo a lo fisiológico o sometido a ello, perdemos de vista las riquezas psicológicas: la sensibilidad, la emoción, el afecto, la inteligencia, la memoria; peor si dejamos a un lado lo espiritual, que es donde está el sentido de nuestra vida, la libertad, el amor, la apertura a lo distinto, al otro, al Trascendente, Dios. Cuando endurecemos nuestra mente y nuestro corazón sólo por ver un aspecto de la persona, propiciamos la división.

Homilía del miércoles 18 de mayo

“Si el Señor nos presta vida, haremos esto y aquello”. Esta frase, que como vemos, proviene de la Escritura, está en la mente y el corazón de muchos. Es una de las tradiciones que debemos conservar, pues nos ubica ante Dios Padre que es providente y nos recuerda que nosotros no somos dueños de la vida.