Homilía del lunes 23 de julio de 2018, XVI ORDINARIO

En la vida social la justicia se mide por el cumplimiento de las leyes que cada país y éstos en su conjunto proclaman algunas. En la vida de fe la ley de Dios es el amor hasta la misericordia; la injusticia es no cumplirla, no agradecerla. El Señor afirma: “Hombre, ya te he explicado lo que es bueno, lo que el Señor desea de ti: que practiques la justicia y ames la lealtad y que seas humilde con tu Dios”.

Homilía del viernes 20 julio de 2018, XV ORDINARIO

Tal vez muchas veces queremos hacer algo por los demás pero no sabemos qué ni para quién. Si seguimos a Jesús, será sencillo entender que necesitamos partir de la oración humilde, confiada, de abandono. Esta oración va seguida de la mirada en nuestro entorno, donde podemos encontrar personas que se acercan, que rechazan, que buscan. No importa lo que manifiesten, lo que importa es el anuncio del Reino que llevamos.

Homilía del jueves 19 de julio de 2018, XV ORDINARIO

En la relación interpersonal se dan varios pasos. Desde interesarse el uno por el otro, platicar, conocerse, hasta entrar en confianza. Dentro de la confianza está el comunicar las cosas importantes, los gozos y las tristezas. Jesús nos invita a este nivel de confianza: “Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio”.

Homilía del martes 17 de julio de 2018, XV ORDINARIO

Hay dos aspectos de nuestra persona que son muy importantes, pero que si no los controlamos y educamos pueden causarnos problemas: la imaginación, que sirve para crear, recordar cosas y solucionar problemas; y los sentimientos, que nos permiten comprender a los demás, estar en sintonía con quien sufre o está alegre. Pero ambos nos pueden traicionar y hacer creer que lo que imaginamos y sentimos es la realidad, lo cual no siempre sucede. En la fe, querer acomodar a Dios a nuestra imaginación y sentimientos nos puede llevar a alejarnos de Él, no recibirlo ni seguirlo.

Homilía del lunes 16 de 2018, XV ORDINARIO

“No piensen que he venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la guerra”. Una etapa en el camino de seguimiento de Jesús es la guerra que nos señala: trascender la familia, romper con ella si es necesario. No se trata de la desintegración familiar a causa de egoísmos, celos, envidas, no es una situación de pecado lo que propicia esta guerra. Es la decisión de seguir a Cristo por encima de todo, aún renunciando, yendo más allá de la familia.

Homilía del sábado 7 de julio de 2018, XIII ORDINARIO

No sabemos, a veces, qué es lo importante, qué sí es enseñanza de Cristo, qué es añadidura nuestra. Así sucede, por ejemplo, con el ayuno. En cuaresma sube el precio del pescado y el marisco, baja un poco el de la carne. Esos son los efectos de nuestro modo cerrado de entender nuestra fe, limitada a normas, tradiciones. Perdemos de vista lo esencial. El ayuno para Jesús va más a reconocer su ausencia, y la necesidad de darle espacio en nuestro interior. No es tanto comer o no comer. Es saber que estamos viviendo sin Él, que está ausente de nuestras decisiones, nuestra manera de tratarnos unos a otros, de la aplicación de la justicia y la verdad. Dejar de comer significa enfrentar el egoísmo, caminar hacia el encuentro del Señor, para que nos llene su vida. Él es misericordioso, como lo muestra el profeta desde antiguo.

Homilía del lunes 2 de julio de 2018, XIII ORDINARIO

¿De dónde surgen las injusticias? ¿De dónde nace esa actitud prepotente que destruye a la persona? De la esclavitud a los bienes materiales, al deseo de poder y dominio sobre los demás. El Maligno se aprovecha de nuestra fragilidad. Por naturaleza buscamos seguridad y libertad. Y llegamos a contradecirnos en nuestras actitudes: la inseguridad nos lleva a esclavitudes. Sólo el mismo Señor, por medio de su Espíritu nos puede conducir a la verdad de nuestra vida.

Homilía del jueves 21 de junio de 2018, XI ORDINARIO

¡Qué maravilloso amigo es Jesús! Nos revela al Padre y el modo de estar ante Él como hijos, comparte con nosotros su filiación de la manera más viva, real. Nos lleva a la profundidad de su relación con su Padre. Jesús nos da la posibilidad: mira al Padre y háblale. Reconocer Quién es Él, el único Santo, el que llena la plenitud, el cielo; quien nos ha creado a todos y todas las cosas.

Homilía del miércoles 20 de junio de 2018, XI ORDINARIO

Somos superficiales, nos preocupa lo secundario. Al celebrar Sacramentos, atendemos más al escenario que a otra cosa: adorno, música, vestido, etc. En nuestras tradiciones, resaltamos lo externo: música, juegos pirotécnicos, adornar al santo, procesiones. Todo muy bueno pero si nos aleja del Señor es contraproducente. La clave que nos indica que obedecemos al Espíritu es la caridad. Además de los enfermos, hay muchos descartados destinatarios de esta acción; para encontrar a alguien necesitad no tenemos pretexto. Oremos ayunando y danto limosna.