Homilía del 17 de junio de 2018, XI DOMINGO ORDINARIO

¿Qué es este Reino del que habla Jesús? Es la presencia activa del amor del Padre que viene a habitar en quien lo recibe. Crecer en la vida del Reino implica estar dispuesto a crecer interiormente y exteriormente. …Dejarnos conducir por el Espíritu y abrirnos a los demás, es el inicio de nuestra participación en la vida del Reino. La apertura inicial tiene que llegar al don de sí mismo en el amor.

El Papa Francisco llama a los jóvenes a vivir sin mediocridad

Cuántos jóvenes intentan “vivir” y en cambio se destruyen persiguiendo cosas efímeras. Algunos piensan que sea mejor apagar este impulso, -el impulso de vivir- porque es peligroso. Quisiera decir, sobre todo a los jóvenes: nuestro peor enemigo no son los problemas concretos, por muy graves y dramáticos que sean: El mayor peligro en la vida es un mal espíritu de adaptación que no es la mansedumbre ni la humildad, sino la mediocridad, la pusilanimidad. Un joven mediocre ¿es un joven con futuro o no? ¡No! Se queda ahí; no crece, no tendrá éxito. Esos jóvenes que tienen miedo de todo. “No, yo soy así…” Esos jóvenes no saldrán adelante. El beato Pier Giorgio Frassati decía que debemos vivir, no ir tirando. Los mediocres van tirando. Vivir con la fuerza de la vida. Hay que pedir a nuestro Padre Celestial para los jóvenes de hoy el don de la inquietud saludable.

Lecturas del 13 de Junio del 2018 (Miércoles de la Semana 10 del Tiempo Ordinario)

Para pertenecer al Reino de Dios, hay que cumplir la nueva ley de este Reino que son las Bienaventuranzas. Pero Jesús quiere que las cumplamos no sólo externamente, quiere que las cumplamos por amor. Quiere que seamos como hijos que obedecen la voluntad del Padre porque lo aman. Cumplir con Dios de corazón es lo que va a hacernos plenamente felices. Por eso hoy, vamos a pedirle a María, a ella que fue fiel en todo a la voluntad de Dios, que nos eduque para que sepamos obedecer siempre las leyes de Dios y así colaborar en la construcción de su Reino aquí en la tierra.

Lecturas del 11 de Junio del 2018 (Lunes de la Semana 10 durante el año)

El apóstol que no trae la paz, no puede ser considerado apóstol de Cristo; el que no predica la paz, el que no construye la paz, el que no ofrece la paz es inútil que se diga y se presente como apóstol de Cristo; es lobo rapaz disfrazado de oveja. Pero para poder transmitir la paz, es necesario tenerla en nuestro corazón. Y para ello es necesario estar cerca de Dios, porque la paz es un Don del Espíritu Santo. Jesús quiere que fomentemos en nuestro corazón grandes deseos de paz y de concordia en medio de este mundo, que parece alejarse cada vez más de esa paz, porque los hombres, en ocasiones no quieren tener a Dios en su corazón. A nosotros, los cristianos, Jesús nos pide que seamos apóstoles que dejemos paz y alegría por donde pasemos.